
Tiene 17 años, pero Simón Bulbarella parece más grande. La madurez del chico de Tigre se debe a una vida dividida entre Argentina, España y Japón, donde forma parte de un proyecto que lo puede encaminar hacia la Fórmula 1. El dos veces campeón argentino de karting es uno de los tantos compatriotas que corren en el exterior, aunque su historia se gestó antes del furor generado por Franco Colapinto en la Máxima.
El Monito, como se lo conoce por un apodo que le puso su familia, corre en la Fórmula 4 Española en el equipo Drivex, el mismo con el que Colapinto fue campeón en 2019. Su auto luce un decorado similar a la histórica decoración de McLaren con la conocida tabacalera y parece una miniatura de esos monopostos que corrieron Ayrton Senna, Alain Prost, Niki Lauda, James Hunt o Mika Hakkinen. Esos colores los eligió la escudería de Bulbarella. Este fin de semana disputa la segunda fecha en Portimao, Algarve, Portugal, donde la F1 volverá en 2027. En diálogo con Infobae, el corredor bonaerense contó su historia.
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“De chico me contagié por la pasión de mi viejo y de toda mi familia que es muy fierrera. A los once años quise empezar con algunas pruebas en karting, una edad bastante más grande de lo normal para arrancar a correr e hice algunas pruebas antes de la cuarentena por el coronavirus. Comencé a correr a los 13”, cuenta Simón, que logró dos títulos nacionales de karting de la mano del equipo Zaffaroni Racing Team. “En 2023 fui campeón en la categoría Junior y el año pasado en la categoría Senior”, subraya. Mientras tanto tuvo participaciones internacionales y fue subcampeón sudamericano y corrió en 2025 la Academy Trophy de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), un torneo con un representante por país y donde se sintió perjudicado ya que “te clasificabas y te sacaban el motor para tratar de hacerlo lo más parejo posible y te ponían otro motor que andaba medio segundo más lento”.
Este año también fue seleccionado entre cientos de jóvenes para integrar la Honda Racing School en Japón. Actualmente se encuentra entre los ocho finalistas del programa, compitiendo junto a algunos de los jóvenes talentos más prometedores del mundo por un lugar dentro de la estructura de la marca japonesa que es motorista de la F1 con Aston Martin y hasta el año pasado estuvo en Red Bull y Racing Bulls. También proveyó de impulsores a McLaren, entre otras escuadras. Además, llegó a tener su propio equipo. “Quedé primero junto a 30 pilotos y fui pasando todas las etapas. De los ocho finalistas soy el único extranjero junto a una chica sudafricana. Te hacen pruebas físicas, psicológicas y también de rendimiento. No solo te miran qué tan rápido sos arriba del auto, sino cómo te movés abajo del auto. A la final llegan tres y entran dos, uno o ninguno. Si logro quedar, me sumaré a la academia Honda Formula Dream Project y ellos tienen su proyecto de F1”, explica.
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En tierras niponas compite con autos similares a un “Fórmula 4, básicamente, creado y desarrollado por la academia. Es un poco más potente que el de Fórmula 4 con el que compito en España y tiene un poco más de aerodinámica”.
Sobre la posibilidad de girar en Suzuka admite que “es uno de los circuitos más emblemáticos a nivel mundial, con más historia. Es una locura manejar ahí. La primera vez que me subí ahí me quedé realmente asombrado. Encima justo venía de estar reasfaltado para la Fórmula 1 que habían corrido hacía una semana, dos semanas. Todo el primer sector, de las ‘S’ y la última parte de la curva 130R, es muy difícil. Es un circuito muy técnico, que tiene muchísimos detalles y tenés que estar muy pendiente. Encima estuve en desventaja con los japoneses que giraron cientos de veces allí. Pero en los dos días de prueba pude hacer tiempos bastantes competitivos”.
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De esta experiencia en Japón le sorprende “lo metódicos y respetuosos que son. Trabajar con gente de otras culturas así tan diferentes te permite aprende constantemente”. Suele viajar a la tierra del sol naciente junto a su coach, Esteban Guerrieri y recuerda una particular anécdota: “Para la segunda fase donde quedaban quince pilotos y teníamos que hacer un seguro para poder correr en Suzuka y no lo habíamos podido hacer en la computadora. Entonces lo estábamos haciendo ahí en la academia donde no hablaban inglés. Estuvimos hasta las diez de la noche para hacer el seguro con los japoneses. Conclusión: nos terminamos haciendo muy amigos y riéndonos sin entender nada”.

Este año debutó en autos y sobre el proceso de adaptación cuenta que “son muy diferentes a un karting: la dinámica del auto, la potencia, los frenos, la distintas temperaturas y todo. Básicamente aprendí a manejar de cero”.
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Su grupo de trabajo se completa con su manager Nicolás Tibaudin mediante la Pesto Sports Agency, una empresa que se encarga de representar deportistas. Su proyecto generó expectativas por cuanto la posibilidad de hacer carrera en Honda le puede abrir muchas puertas más allá del máximo sueño de la F1. Incluso cuenta con el apoyo de la petrolera estatal.
Sobre la F-4 Española cuenta que “es uno de los campeonatos más exigentes a nivel mundial de la Fórmula 4, junto con el italiano. Arranco el año muy bien con el campeonato de la Winter (mini torneo de invierno), que es un campeonato previo al de la Española, corren los mismos pilotos y los mismos equipos. Es un campeonato más preparativo, donde conseguí ahí dos podios entre los rookies (debutante)”.
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De la temporada regular sostiene que “es un nivel de exigencia. Son todos chicos muy talentosos y que trabajan también todos mucho para estar adelante. Hay que estar en todos los detalles para estar muy finos y con diferencias muy cortas de tiempos entre el primero y el que es vigésimo con solo medio segundo. Entonces, cada mínimo error o detalle te puede ganar hasta diez posiciones”.
Este fin de semana en Portimao terminó 21° y 23° en las dos primeras carreras de la segunda fecha de la especialidad, tras verse condicionado por incidentes, autos de seguridad y golpes durante las competencias. Para la tercera carrera clasificó noveno a dos décimas de la pole positions (tiempo más rápido), pero fue perjudicado por un toque que lo hizo abandonar.
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Pese a esos contratiempos, el piloto se mostró sólido en las tandas clasificatorias del fin de semana.
Desde la irrupción de Colapinto en la F1 varios chicos decidieron apostar a correr en el exterior y Simón asevera que “el efecto de Colapinto sin lugar a dudas abrió la puerta y le dio medios a un montón de argentinos. Pero en nuestro caso la decisión de correr afuera ya estaba tomada antes de que Franco corra en F1 y yo ya estaba corriendo en el karting en Europa”.
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Se define con un estilo de manejo “pensante y analítico de la carrera. Quizá prefiero guardar un poco las primeras vueltas y después tiró todo al final. Me considero bastante técnico en lugar de agresivo”. Respecto a sus objetivos para este estreno en la F-4 Española indica que “busco aprender en mi primer año en autos y lograr los mayores resultados que se puedan”.
Simón Bulbarella logra combinar capacidad de manejo con un programa profesional a su corta edad y exprimiendo al máximo la experiencia en Japón. Este fin de semana disputó tres carreras de la categoría ibérica formadora de talentos que es el primer paso hacia la F1.
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