No es ni millennial, ni tampoco participa activamente de las redes sociales. A Guillermo Francella se lo reconoce por su impecable carrera en el cine, teatro y televisión, y su trayectoria data de mucho tiempo antes del fenómeno de las nuevas plataformas, por lo que sorprende que haya sido elegido por los jóvenes de 14 a 21 años como el personaje más influyente de YouTube, según el estudio de Google.

En este mismo ranking de líderes de opinión, 6 de los 10 primeros son creadores de contenido digital. Durante décadas los medios tradicionales impusieron valores, que hoy se resignifican a partir de estos formatos donde el vínculo con la audiencia no requiere de intermediarios.

El nivel de popularidad e impacto que posee Guillermo Francella invita a los usuarios adolescentes a buscar sus contenidos a través de YouTube, (para algunos la primera vez que lo ven, para otros una manera de revivir sus memorables trabajos), sumando así millones de visitas y compitiendo par a par con el desparpajo natural de los youtubers, las nuevas celebridades.

Consciente de esta relación con los jóvenes, Guillermo, vive este "nombramiento" con emoción. "Que yo tenga cierta aceptación o gran aceptación con los chicos, lo sé, porque me siguen y me han acompañado a lo largo de mi carrera. Por los contenidos de mis películas, porque me apoyan, toda mi vida me ha pasado, en teatro, en cine, en tele, cuando estoy en una tira. Hay un vínculo, que aunque no se haya generado desde la relación, se ha generado a través de ese vidrio, de esta pantalla. Convivo con eso en la calle, voy caminando y un transeúnte ocasional me esboza una sonrisa, eso quiere decir que algo generé y me conmueve".

—¿Entonces hay una relación directa con la interpretación de tus variados personajes ?
—En mi trabajo logro reflejar esto del ADN argentino y se visualiza de manera natural y cercana. Deben gustar ciertas reacciones. Cuando estoy con ira, mi ira también les atrae, cuando estoy padeciendo algo lo padezco de un modo que se sienten interpretados. Reciben la pasión con que encaro los personajes. Es algo innato y genuino.

Entre las características más representativas de alguien influyente, se destacan en este orden que: "es un ejemplo para los demás/sus acciones impactan positivamente en la sociedad", "tiene pasión y es bueno en lo que hace", " humilde, no se la cree", "es amable, respetuoso con sus fans"; y Guillermo parece tenerlas todas.

—¿Qué atributos creés que los jóvenes valoran ?
—No creo que sea solamente por las ficciones que yo hago sino que tiene que ver con cierta transparencia en mis dichos. Mi compromiso con ciertas causas que apoyo, por mis actos a lo largo de mi vida. Pero fundamentalmente por mi pasión en el trabajo y la garra que le pongo, creo que eso sobresale.

Subir al escenario para recibir el Oscar fue algo imborrable y hermoso. Un sueño que pudo plasmarse.

—Justamente, será por la manera única que tenés de contar las anécdotas… Recordame tu paso por los Oscars a partir del premio a El secreto de sus ojos.
—Siempre me quedaba junto a mi hermano hasta tarde para verlos. Fue toda una odisea poder ir por la falta de entradas, de hecho solo habían cuatro, iba a ir Juan José Campanella y su mujer y el productor con la suya. Finalmente conseguimos, pero como no me conocía nadie, me permitía analizar el comportamiento de los famosos en la alfombra roja, la recorrí diez veces. Todo muy tuneados, comedor postizo, no había ningún tipo ni mujer normalota. Me gustó mucho, subir al escenario fue algo imborrable y hermoso. Un sueño que pudo plasmarse.

—Hoy sos un influyente y actor consagrado pero, a veces: ¿mirás para atrás y recordás ese primer día de trabajo?
—Yo soñaba algo que no ocurrió, que el productor me felicitara por ese bolo y me diera un papel más grande. Pero no fue así, me presenté y no me dieron mucha bolilla. 'Traé el cartel, hacé esto, hacé lo otro'. No tenía idea, ni cancha. Fui temeroso, templado, todo transpirado con miedo a fallar.

Francella recordó su primer trabajo como actor, la ilusión que le generó su primer bolo y cómo fue en realidad.
Francella recordó su primer trabajo como actor, la ilusión que le generó su primer bolo y cómo fue en realidad.
Te confieso que tengo una cuenta de Twitter de fantasía para leer lo que me despierta interés

—¿Cuál es tu relación con las múltiples plataformas que hoy ganan cada vez más adeptos?
—Estoy conectado, uso las aplicaciones de mensajería instantánea, leo por internet, lo que no comulgo es con compartir mi vida y mi privacidad a través de las redes. Hacer un relato de mi día, desde el desayuno hasta el momento de ir a la cama. Me pregunto a veces qué tendrá que ver eso con mí. Me cruzo con un amigo y me dice 'ayer fuiste a tal lado', le pregunto: ¿cómo sabés? 'Porque lo subieron'… En ese sentido me siento afuera. Son mis hijos los que me explican todo sobre este mundo, qué es lo privado, de lo público hay información que se puede ocultar, que hay un muro, aceptaciones de amistad, es un modo de vincularse distinto.

—¿Pero si oficiás de espectador en Youtube?
—Sí, claro. Videos, trailers, teasers, reportajes de personajes que me interesan. Te confieso que tengo una cuenta de Twitter de fantasía para leer lo que me despierta interés.

—¿Y a los youtubers, los conocés?
—Nunca vi sus contenidos, si sé la fuerza de la convocatoria que tienen, y me parece que es fantástico. Negar el crecimiento, eso sería un absurdo.

—¿Sería un desafío interesante en tu carrera generar un contenido exclusivo para Youtube?
—Todo tiene otro ritmo otra velocidad. En una época, los contenidos televisivos se sostenían semana tras semana, no había ficción diaria, pero dejó de ser un negocio. El desafío es saber captar el interés en menos tiempo, encontrar esa electricidad presente en las redes. Cautivar a la audiencia con algo más compacto que debe estar muy bien escrito y esto es más de autor que de actor, contar una buena historia en 10 minutos. De algún modo hay que aggionarse. Incorporando el nuevo lenguaje.

—Como influenciador: ¿un tip a estos jóvenes de 14 a 21?
—Que puedan encontrar su vocación. Vivir de lo que amás, no hay nada que supere eso. Estás haciendo lo que querés. A mí, personalmente me ayudó a encontrarla el ocio, el no saber qué hacer. Le decía a mi papá y me decía "jorobate, hacé un agujero en la tierra". Me pasó con mis hijos, siempre buscaba algo para estar mirando para abajo, ojalá tengan la tenacidad y constancia, que tengan rigor, que sigan. Encontrar la vocación es vital.

Por: Camila Hernández Otaño (lhernandez@infobae.com)

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