
El desarrollo de medicina de precisión ha transformado el tratamiento del cáncer en personas mayores, desplazando la perspectiva tradicional basada en la edad cronológica y abriendo nuevas posibilidades para terapias personalizadas que mejoran la supervivencia y la calidad de vida.
A medida que el envejecimiento poblacional incrementa la prevalencia de tumores, la integración de biomarcadores y tecnologías como la inteligencia artificial redefine el abordaje clínico y la toma de decisiones, posicionando a Argentina al frente de la innovación oncológica, según Patricia Biolchi, directora médica de AstraZeneca Cono Sur, en diálogo con Infobae.
—¿Cómo redefinió la medicina de precisión el abordaje del cáncer en personas mayores en los últimos años?
—El 60% de los tumores sólidos malignos se presentan en personas mayores de 70 años, por lo que resulta fundamental disponer de tratamientos efectivos para esta población. En este sentido, la medicina de precisión es un enfoque innovador que, al identificar las variaciones genéticas y/o biomarcadores específicos en los pacientes, permite adaptar el tratamiento, diagnóstico temprano, la prevención de enfermedades, mejora de resultados y avances en investigación.

Gracias a este enfoque, el panorama del tratamiento del cáncer ha cambiado significativamente; con medicina de precisión podemos utilizar medicamentos dirigidos que actúan contra las fallas específicas de las células cancerosas.
Es decir, en lugar de usar tratamientos que actúan en todo el cuerpo por igual, esta solución innovadora busca características únicas en el tumor, lo que permite a médicos e investigadores predecir con exactitud qué tratamientos tienen más probabilidades de funcionar para un paciente, y en muchos casos incluso reemplazar la quimioterapia tradicional.
La investigación oncológica avanza hacia tratamientos personalizados
Según la Organización Mundial de la Salud, el cáncer es una de las principales causas de muerte en el mundo y se registran cerca de 20 millones de nuevos casos cada año. El organismo advierte que el envejecimiento de la población es uno de los factores que explica el crecimiento de la incidencia de tumores en las próximas décadas.
En Argentina, estimaciones de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer indican que se diagnostican más de 130.000 casos anuales, un escenario que impulsa la incorporación de herramientas de diagnóstico molecular y terapias cada vez más personalizadas.
Diversas compañías farmacéuticas concentran hoy buena parte de su investigación en oncología en el desarrollo de terapias basadas en medicina de precisión. En ese marco, Patricia Biolchi señaló que más del 80% de los proyectos de investigación en oncología y biofarmacéuticos de la compañía están orientados a este enfoque, que busca identificar características moleculares específicas de cada tumor para desarrollar tratamientos dirigidos.
—En la práctica clínica, ¿qué peso tiene hoy el perfil biológico y molecular del tumor frente a la edad cronológica del paciente al momento de decidir un tratamiento?
—Hoy en día, las guías médicas internacionales recomiendan que las decisiones no se basen solo en los años que tiene el paciente, sino en pruebas que midan su fuerza física, su memoria, su red de contención, y cómo funciona su metabolismo para decidir el mejor tratamiento (Evaluación Geriátrica Integral).

Cada vez hay más evidencia de que la edad por sí sola no es suficiente para decidir si se debe dar o no un determinado tratamiento, sino que hay evaluaciones específicas para adultos mayores y funcionan mucho mejor cuando esta evaluación se hace como parte de un equipo multidisciplinar en oncología que debate los casos en conjunto para tomar la mejor decisión para ese paciente.
—¿De qué manera los biomarcadores y estudios genómicos permiten adaptar estrategias terapéuticas con menor toxicidad en pacientes mayores?
—Los biomarcadores y estudios genómicos funcionan como un “mapa personalizado” del tumor que permite a los médicos ser mucho más precisos. Por ejemplo, si las pruebas muestran que el tumor no tiene la “cerradura” para la cual se diseñó la “llave” (el medicamento), se pueden evitar tratamientos que no serían adecuados para ese paciente y priorizar aquellos con mayor probabilidad de beneficio y menor riesgo de toxicidad para el adulto mayor.
—¿Qué beneficios concretos aporta la personalización del tratamiento en términos de calidad de vida y adherencia en este grupo etario?
—Personalizar el tratamiento ayuda a equilibrar la eficacia con la tolerancia del paciente: maximizar el beneficio terapéutico con menos efectos secundarios y, por lo tanto, reducir la necesidad de consultas de urgencia o internaciones.
Además, el tratamiento dirigido bloquea nuevos mecanismos de los tumores, lo que se traduce en mayor supervivencia y/o mejor calidad de vida, al optimizar el control de la enfermedad.

Asimismo, algunos tratamientos dirigidos se administran exclusivamente por vía oral, reemplazando las infusiones endovenosas que requieren largas horas en los hospitales de día de oncología, lo que puede facilitar la adherencia terapéutica.Por esta razón, la innovación y la adopción de soluciones como la medicina de precisión son tan relevantes para el sistema de salud. En AstraZeneca innovamos constantemente para profundizar el conocimiento en nuestras áreas terapéuticas, con el objetivo de desarrollar tratamientos cada vez más precisos y personalizados, para cada tipo de cáncer (u otras enfermedades), así como para cada paciente.
—Frente al envejecimiento de la población, ¿cómo imagina la evolución de la oncología hacia modelos cada vez más individualizados en pacientes mayores?
—El futuro apunta a que la evaluación geriátrica sea la norma para todos los pacientes mayores, pudiendo adaptar los tratamientos para evitar que la edad cronológica sea vista como un criterio único de decisión. Por otro lado, hoy en día contamos con la inteligencia artificial que se usa en el ámbito de la salud con resultados positivos: permite detectar ciertos tumores mucho antes de que aparezcan síntomas y el análisis de imágenes de tejidos con algoritmos (patología digital) permite identificar patrones invisibles al ojo humano, que ayudan a diagnosticar y a predecir con mayor precisión quién puede beneficiarse de un tratamiento.

Nosotros, por ejemplo, impulsamos la implementación de inteligencia artificial en distintas provincias del país para la detección temprana del cáncer de pulmón, con soluciones de IA aplicadas a radiografías de tórax.
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