
“La forma en que nuestra sociedad percibe la vejez influye en la actitud que una persona tendrá hacia su edad y su proceso de envejecimiento”, dijo Jean-Louis Drolet, psicólogo y autor de La route du sens: l’art de s’épanouir dans un monde incertain (“La ruta del sentido: el arte de desarrollarse plenamente en un mundo incierto”, Éditions de l’Homme), en declaraciones al sitio canadiense lebelage.ca, en un artículo que reúne consejos para mejor asumir el paso del tiempo.
Drolet considera que el edadismo, la oposición entre jóvenes y mayores y los prejuicios asociados a la edad conforman el entorno social que lleva a muchos adultos mayores a ocultar su edad o a no poder asumirla. En efecto, impera en nuestras sociedades una concepción de la belleza ligada a la juventud, la idea de que las personas mayores no tienen una “utilidad” clara o, dicho de otro modo, que el rol de los ancianos no está reconocido ni valorado.
“Envejecer es, ante todo, una cuestión individual: cada persona se enfrenta a su edad y a lo que ésta representa para ella. En cada etapa de la vida, tenemos que hacer esfuerzos para sortear los obstáculos de todo tipo. Por ello, no debemos estigmatizarnos a nosotros mismos ni decirnos: ‘¡Ya soy viejo, ya soy vieja!’ No somos nuestra edad, sino personas con un bagaje que siguen su camino y desarrollo”, dijo Jean-Louis Drolet a la periodista Caroline Fortin en la nota citada.

Las personas que asumen su edad sin complejos, “tienen en común el integrar esa comprensión de la existencia y su finitud sin que eso los asuste ni los detenga”, sigue diciendo el psicólogo. “Cuando uno resiste a la edad, se preocupa más por el paso del tiempo que por comprometerse de lleno en proyectos elegidos. La edad se convierte entonces en un pretexto para no moverse, no explorar, innovar, crear. Aceptar la edad es ser verdadero y honesto con uno mismo. Es darse valor y valorar la propia vida, ahí donde se encuentra, y eso es una condición esencial para poder darle sentido. Por otro lado, reconocer la edad nos sirve como un hito, un punto de referencia. Nos ayuda a planificar el resto de nuestra vida y a vivirla plenamente", sostiene Drolet.
En muchas personas existe un temor casi supersticioso a decir la edad, como si asumirla nos acortara la vida. Lo cierto es que no se debe desperdiciar tiempo en angustiarse. La mejor manera de emprender esta etapa es con proyectos: seguir creando, seguir aprendiendo, seguir planeando... o empezar a hacerlo.
Aunque parezca un cliché, la frase “la edad está en la mente” refleja la realidad. La investigación demuestra que envejecer bien está muy relacionado con una buena salud psicológica, lo que permite afrontar mejor los cambios inducidos por el envejecimiento y vivir la vida a nuestra manera, explicó Jean-Louis Drolet a Le Bel Age.

“Se puede observar, en la práctica y en general, que cuanto más satisfecho estés contigo mismo y con tu trayectoria, más fácil será aceptar tu edad y visualizar el futuro con optimismo. Lo cual plantea la cuestión del balance vital, esa evaluación que llega con el envejecimiento, y por ende la inclinación a la gratitud: ¿soy capaz de apreciar mi vida, la que tuve y la que tengo ahora, a pesar de los errores, las dificultades vividas? Cuanto más niegue mi edad, menos capaz seré de hacer algo interesante con mi vida", afimró Drolet.
Con la edad, a medida que envejecemos, nos vamos centrando menos en lo superficial y aparente, y más en el ser, en lo esencial. Eso nos permite dar más espacio a la vida interior.
“La vejez es una etapa cuyo objetivo es, donde sea posible, poner orden en nuestra vida, darle sentido y resolver los conflictos no resueltos. Esto requiere trabajo personal, mucha reflexión y, preferentemente, ayuda. Podemos abordar lo que nos afecta actualmente, como por ejemplo, la soledad, las relaciones, el amor, los hijos, la falta de interés o pasión... Ir al encuentro de uno mismo, evolucionar, aprender cosas nuevas, expresar nuevas emociones, revisar nuestra visión de la vida. Y contrarrestar las creencias erróneas y prejuicios negativos sobre la edad, como los famosos ‘Es demasiado tarde’, ‘¿Quién se interesará por un proyecto de viejo?’, ‘A mi edad, no podré...?’“, agregó el psicólogo.

Qué podemos hacer para asumir mejor la edad
• Mantenerse en forma. “Nuestro cuerpo envejece, sí, pero dejarse estar físicamente es rendirse ante la vida, es no hacer lo necesario para conservar nuestro propio valor", advierte Jean-Louis Drolet.
• Refexionar. “Hablarse, decirse a uno mismo que envejecer es la única forma de seguir vivo. Si uno se niega a envejecer, es como si prefiriera morir, y esa actitud tiene muchas repercusiones a nivel psicológico, porque nos hace morir poco a poco en vida. Hay que tomarse el tiempo de descubrir todos los beneficios y posibilidades que encierra nuestra etapa actual y todas las demás por venir", dice el psicólogo.
• Liberarse. En primer lugar, del juicio ajeno. Hay que hacer todo lo posible por no darle importancia a lo que piensan los demás. Pero también debemos liberarnos del propio juicio. “No hay peor juez que uno mismo. Decidir ser feliz a pesar de las arrugas, la calvicie, el cuerpo que habla, esa es la actitud correcta a adoptar”, dice la psicóloga y psicoanalista Marie-Ange Pongis-Khandjian
• Practicar la gratitud. “Disfrutar todos los buenos momentos, por simples que sean - el aroma del café por la mañana, el canto de un pájaro, los colores del otoño -, ayuda a salir del abatimiento, de la tristeza”, aseguró Pongis-Khandjian a Le Bel Age.
• Tener modelos. “Las personas que viven bien su paso por la edad tienen mucho que enseñarnos, y tomar inspiración de ellos nos motiva”, dice por su parte Drolet.
• Ser curioso. Estar abierto al mundo, a las novedades, aprovechar los vínculos intergeneracionales, con los nietos por ejemplo, para çomprender las tendencias y gustos culturales del presente, no para adoptarlas y asumir una pose juvenil forzada, sino para aprender cosas nuevas y enriquecerse.

• Tener proyectos. ¿A qué nos aferramos cuando no tenemos planes ni proyectos? Tener planes, sueños, proyectos ayuda a vivir bien y a envejecer mejor.
• Ahuyentar lo negativo. “Autocompadecerse, anticipar los aspectos negativos que puedan llegar, atormentarse por límites reales o percibidos no nos aporta nada útil —sostiene Jean-Louis Drolet—. Hay que acostumbrarse a transformar las desventajas en ventajas, adoptar una postura más positiva. Decirse, por ejemplo: ‘Hoy me duele un poco la rodilla, así que aprovecho para leer un buen libro’. En suma, ver el lado bueno de las cosas, con lucidez y coraje.“
• Sentirse útil. Son muchas las oportunidades de hacer voluntariado que existen. También en actividades sociales como la mentoría, la consutoría, etcétera. Y obviamente, la asistencia que los adultos mayores, si gozan de buena salud, pueden brindar a sus familias.
• Consultar. Finalmente, si todo lo anterior no ayuda a aceptar serenamente el envejecimiento, no hay que negarse a la ayuda profesional. “Tengo pacientes que vienen a verme por esa razón —dice la psicóloga Pongis-Khandjian. La palabra libera. La mejor definición de la terapia me la dio una paciente: es como agrandar una casa desde dentro. Nos hacemos espacio para pensar, vivir, llorar. Y eso, puede ser útil a cualquier edad.“
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