
Cuando Peter Thiel mueve dinero, Silicon Valley presta atención. Hacia finales del año pasado, realizó movimientos significativos y la manera en que reorganizó su fondo podría decir mucho sobre la evolución de la carrera por la inteligencia artificial.
En el tercer trimestre de 2025, Thiel Macro LLC, el fondo de cobertura del multimillonario, vendió la totalidad de sus 537.742 acciones de Nvidia (por un valor superior a USD 100 millones), según documentos regulatorios.
Esta operación representó una de las reestructuraciones más relevantes de Thiel en el año: la participación en Nvidia equivalía a aproximadamente el 40% de la cartera total del fondo.
El movimiento no se produjo en aislamiento. Junto con la venta de Nvidia, el fondo tomó nuevas posiciones en Apple y Microsoft. En conjunto, estas operaciones redujeron la exposición total de Thiel Macro a acciones estadounidenses a menos de la mitad, pasando de USD 212 millones a USD 74 millones.
Si bien Nvidia está construyendo el futuro de la inteligencia artificial, las plataformas que integran IA en productos de consumo podrían representar una apuesta más sostenible.
Empresas como Nvidia han visto dispararse su valor en los primeros años del auge de la IA, beneficiándose de una expansión masiva de infraestructura. Sin embargo, otro modelo de negocio podría imponerse a largo plazo.
Nvidia ha sido el principal beneficiario del auge de la inteligencia artificial. Sus chips impulsan prácticamente todos los modelos importantes que se entrenan actualmente, y su cotización refleja ese estatus: recientemente, la compañía se convirtió en la más valiosa del mundo tras alcanzar una capitalización bursátil de USD 5 billones en octubre.
Pero el desempeño sobresaliente de Nvidia no la ha protegido de los crecientes temores a una burbuja en la IA, sobre todo después de que se hiciera público que la empresa participa en múltiples acuerdos circulares con otros grandes actores del sector.
Estos acuerdos suelen funcionar así: Nvidia realiza una inversión de capital en una startup de inteligencia artificial o en un proveedor de servicios en la nube, a cambio de que esa compañía se comprometa a comprar chips de Nvidia, lo que implica que la empresa, en la práctica, se paga a sí misma por fabricar procesadores.

La frecuencia de estos acuerdos, que involucran a compañías como OpenAI y CoreWeave, ha incrementado las dudas sobre hasta dónde puede seguir subiendo el valor bursátil del fabricante de chips.
La decisión de Thiel podría haber respondido simplemente al deseo de desinvertir en Nvidia tras obtener una ganancia considerable; sin embargo, el cofundador de PayPal y Palantir ha mostrado una postura más cautelosa respecto a la inteligencia artificial que muchos de sus colegas en Silicon Valley.
“Es más que un ‘nada’, y menos que la transformación total de nuestra sociedad”, afirmó en una entrevista con The New York Times el año pasado. En esa conversación, comparó el auge de la inteligencia artificial con el surgimiento de internet a finales de los años 90.
Lo que quedó en su cartera tras la reestructuración también resulta revelador. Igualmente significativo es lo que Thiel compró tras vender Nvidia. Sus adquisiciones de Apple y Microsoft sumaron alrededor de USD 45 millones, conformando la mayor parte de su portafolio. Muchos analistas interpretaron este movimiento como una apuesta cauta ante la posibilidad de que la inteligencia artificial sea realmente una burbuja.
El propio Thiel ha calificado la IA como “extremadamente especulativa” y ha advertido que la tecnología podría terminar como la burbuja puntocom, de la que muchas empresas no lograron recuperarse, aunque el inversor tiende a describir la inteligencia artificial como valiosa y potencialmente transformadora.
Apple y Microsoft no son actores secundarios en la inteligencia artificial: son las compañías con mayor probabilidad de transformar la IA de un gasto de capital a un producto de consumo. La profunda integración de la IA en Microsoft, a través de Office, Azure y Copilot, la posiciona como la principal beneficiaria de su relación con OpenAI.
Por su parte, Apple cuenta con más de 2.000 millones de dispositivos activos y un negocio de servicios que acaba de reportar ingresos trimestrales récord, una capacidad de distribución que ningún fabricante de chips puede igualar.
Estas empresas también se benefician de una diversificación mayor que la de Nvidia. Mientras que el fabricante de chips ha apostado todo a la inteligencia artificial y obtiene la mayor parte de sus ingresos de ventas a un reducido grupo de grandes empresas tecnológicas, Microsoft y Apple gestionan negocios multifacéticos que incluyen la IA como un componente más.
Ambas sufrirán si la apuesta por la inteligencia artificial no resulta rentable, pero sus franquicias principales les ofrecen más alternativas de crecimiento que las de un fabricante de chips cuya suerte depende casi exclusivamente de la demanda de procesamiento para IA.
(c) 2025, Fortune
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