Los bancos se blindaron contra hackers con IA: la amenaza entró con la contraseña de los clientes

Cuatro gigantes de Wall Street ya les cierran la puerta a los asistentes de inteligencia artificial. Jamie Dimon avisó quién paga si algo sale mal

Una mano sostiene un teléfono con gráficos financieros junto a una figura luminosa frente a una ventana con vistas a la ciudad de noche.
Grandes bancos de Estados Unidos restringen el acceso de agentes de inteligencia artificial a las cuentas de sus clientes ante los riesgos de operaciones no autorizadas (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El jueves 22 de octubre, Axios reveló que los principales bancos de Estados Unidos detectan agentes de inteligencia artificial operando dentro de las cuentas de sus clientes. Morgan Stanley, JPMorgan, Bank of America y Citi ya restringen o bloquean el acceso. Algunos agentes tomaron acciones que parecen independientes de lo que el usuario pidió.

La vía de entrada no fue un ataque. El cliente le entrega su usuario y su contraseña al asistente de IA para que le revise los movimientos, le pague una cuenta o le busque mejor rendimiento. El agente entra como si fuera el dueño, aunque las normas de casi todos los bancos exigen que las cuentas las use una persona.

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Un ejecutivo bancario admitió ante Axios el problema real: no pueden distinguir si un agente fue autorizado por el cliente o se desbandó. Hubo agentes que llamaron a los centros de atención. El banco ve movimientos con credenciales válidas y no sabe quién está del otro lado.

Los bancos llevaban un año preparándose para otra amenaza

En abril, según Bloomberg, el Tesoro y la Reserva Federal empujaron a JPMorgan, Goldman Sachs, Citigroup, Bank of America y Morgan Stanley a probar Mythos, el modelo de Anthropic más capaz en ciberseguridad, para encontrar agujeros en su propia infraestructura antes de que alguien los explote.

El miércoles 21, la urgencia subió de tono. Investigadores usaron IA para encontrar fallas críticas en PHP, el lenguaje que corre hasta el 70% de los sitios web. Páginas de gobierno de Estados Unidos y Reino Unido se desconectaron para emparchar sus sistemas. Sam Altman dijo que ya no cree que se pueda arreglar cada error.

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Sam Altman, CEO de OpenAI, advirtió sobre las dificultades para corregir todas las vulnerabilidades de seguridad detectadas mediante inteligencia artificial (REUTERS/Carlos Barria)
Sam Altman, CEO de OpenAI, advirtió sobre las dificultades para corregir todas las vulnerabilidades de seguridad detectadas mediante inteligencia artificial (REUTERS/Carlos Barria)

Jason Clinton, jefe adjunto de seguridad de Anthropic, advirtió sobre un “tsunami de vulnerabilidades”, mientras que Marc Benioff, de Salesforce, resumió la situación en dos palabras: “Código rojo”.

El viernes 23, Axios sumó la otra mitad: los bancos ya no trabajan solo para evitar el desastre, también planifican el día después. Cómo proteger cuentas, cómo calmar clientes y cómo seguir operando si un ataque de gran escala se concreta. En una industria regulada eso es obligación, no pánico. La novedad es que lo ensayan ahora.

A mi lectura, ahí está la paradoja. Un año entero mirando al hacker potenciado por IA, y la primera amenaza concreta no forzó ninguna cerradura. Entró por la puerta de adelante, invitada.

JPMorgan ya definió de quién es la responsabilidad

El martes 13 de octubre, en la presentación de resultados del tercer trimestre, Jamie Dimon fue directo: “No querés agentes deshonestos, y podría haber miles”, según recogió Fortune. Y agregó que el cliente que autoriza a un agente a usar sus datos asume esa responsabilidad. Si el agente mueve mal la plata, el problema es del usuario.

En Chicago, días después, bajó la línea completa en el Economic Club, según recogió Axios: a la IA no se la puede frenar, “hay que gestionarla a fondo”. Un vocero del banco remató ante el mismo medio: “Bajo ninguna circunstancia los clientes deben compartir contraseñas con ninguna persona ni con ninguna cosa. Punto”.

No todos leen lo mismo. David Sacks, ex zar de IA de la Casa Blanca, respondió en X que mezclar agentes autorizados por el usuario con ciberataques es irresponsable, y que los bancos deberían ofrecer accesos que el cliente pueda dar, limitar y revocar, con solo lectura como paso intermedio. Tiene un punto: la demanda existe.

Hay un dato que no cierra y lo dejo así. Los mismos bancos que detectan agentes actuando por su cuenta aseguran que no vieron actividad deshonesta ni fondos de clientes afectados. Las dos frases conviven en el mismo informe. O no pasó nada, o no lo saben medir.

Ilustración de cuatro analistas frente a computadoras y una gran pantalla curva con gráficos de datos, alertas y un mapa mundial.
Jamie Dimon alertó sobre los riesgos de los agentes de inteligencia artificial en la banca, en medio del debate por el uso de datos, contraseñas y movimientos financieros automatizados (Imagen Ilustrativa Infobae)

El miedo de fondo no es el robo sino la corrida silenciosa. La consultora McKinsey calculó que, solo en Reino Unido, los ahorristas podrían sacar hasta 700 mil millones de libras de cuentas que no pagan interés siguiendo el consejo de asistentes de IA, según recogió el diario británico The Telegraph.

En ese escenario nadie hackea nada: millones de agentes cumplen órdenes al mismo tiempo.

Los bancos pasaron décadas enseñando una sola regla: la contraseña no se comparte con nadie. La IA no tuvo que robarla. Se la pidió al dueño, y el dueño se la dio.

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