Cómo los Philadelphia 76ers lograron reunir a LeBron James y Jaylen Brown para cambiar su futuro

La franquicia construyó una ofensiva de mercado en tiempo récord, primero con un traspaso decisivo y después con un reclutamiento que elevó las expectativas competitivas en torno al próximo curso de la NBA

A la izquierda, un hombre con camiseta deportiva amarilla número 23; a la derecha, un hombre con gafas que sostiene una camiseta azul número 7
Los Philadelfia 76ers reunieron a LeBron James y Jaylen Brown para relanzar su proyecto y elevar la presión en la NBA
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Los Philadelphia 76ers reunieron a LeBron James y Jaylen Brown para cambiar su futuro. La franquicia armó en menos de cuatro meses un verano que modificó sus expectativas y la puso otra vez bajo presión en la NBA.

La clave estuvo en una secuencia concreta: primero cerró la llegada de Brown y después usó ese movimiento para convencer a James de sumarse a un proyecto con ambición inmediata.

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El cambio excedió la suma de nombres. El equipo de Filadelfia no gana la liga desde 1983 y no juega unas Finales desde 2001.

El equipo venía de una temporada de 45-37 y de una eliminación en segunda ronda ante los New York Knicks, un punto de partida que hasta hace poco sugería retoques menores, según The Athletic.

La reconstrucción no empezó con James ni con Brown. Empezó con las limitaciones de plantilla y de presupuesto.

La llegada de LeBron James puso a Philadelphia 76ers bajo foco nacional, con más juegos televisados y un calendario destacado ante Knicks y Lakers (Jayne Kamin-Oncea-Imagn Images)
La llegada de LeBron James puso a Philadelphia 76ers bajo foco nacional, con más juegos televisados y un calendario destacado ante Knicks y Lakers (Jayne Kamin-Oncea-Imagn Images)

El contrato de Joel Embiid seguía condicionando buena parte de la flexibilidad financiera de los Sixers. Paul George ya había salido rumbo a los Boston Celtics, así que Philadelphia encaró esa etapa con la selección número 22 del draft, la excepción de nivel medio y poco más que herramientas menores para completar el plantel.

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Ante ese margen, Mike Gansey y el gerente general Jameer Nelson fijaron una regla simple: llamar a todos.

El presidente de operaciones de baloncesto explicó a The Athletic que esa insistencia venía de su etapa en Cleveland, donde aprendió que algunas negociaciones podían tardar hasta dos años en madurar si el equipo seguía presente en cada conversación.

Brown abrió la puerta para que Philadelphia fuera por LeBron

La llegada de Brown fue el punto de quiebre del plan. Según The Athletic, los Sixers sabían que no eran la primera opción de los Boston Celtics para negociar al alero, porque la prioridad de esa franquicia era incluirlo en una vía que le permitiera intentar una operación por Giannis Antetokounmpo.

Philadelphia insistió de todos modos. Cuando Boston perdió esa carrera ante el Miami Heat, según fuentes de la liga citadas por el medio, el escenario cambió: el nombre de Brown ya había circulado de forma pública en esas conversaciones y la organización quedó cerca de un punto sin retorno.

La llegada de Jaylen Brown le permitió a Philadelphia 76ers convencer a LeBron James con una propuesta de competencia inmediata (Brian Fluharty-Imagn Images)
La llegada de Jaylen Brown le permitió a Philadelphia 76ers convencer a LeBron James con una propuesta de competencia inmediata (Brian Fluharty-Imagn Images)

Incluso entonces, los Sixers se veían como una alternativa lejana. La lógica de la liga indicaba que los Celtics preferirían enviar a un jugador de nivel All-NBA a la Conferencia Oeste antes que reforzar a un rival directo de división.

Gansey contó que las conversaciones con Boston duraron un par de semanas y que Philadelphia se mantuvo “en la mezcla” hasta quedar a un paso del acuerdo.

La decisión final fue no dejar caer la operación por una diferencia vinculada con la selección de primera ronda de Los Angeles Clippers de 2028.

Ese movimiento cambió el eje del verano. Brown no solo elevó el nivel del plantel: también le permitió a Philadelphia presentarle a James un proyecto de competencia inmediata, el argumento que terminó ordenando el reclutamiento posterior.

Los Sixers reforzaron la rotación mientras preparaban la ofensiva final

Antes de cerrar ese golpe de mercado, los Sixers ya habían trabajado en dos frentes menos visibles. La selección 22 del draft se convirtió en el base de Alabama Labaron Philon Jr., y la excepción de nivel medio se dividió entre dos incorporaciones en lugar de concentrarse en una sola: Dean Wade y Anfernee Simons.

El desafío de los Sixers pasa ahora por ordenar la jerarquía ofensiva, proteger a Embiid y consolidar una identidad colectiva en la Conferencia Este (Vincent Carchietta-Imagn Images)
El desafío de los Sixers pasa ahora por ordenar la jerarquía ofensiva, proteger a Embiid y consolidar una identidad colectiva en la Conferencia Este (Vincent Carchietta-Imagn Images)

Según fuentes de la liga, Philadelphia entendía que el mercado de Simons estaba deprimido y le ofreció un papel que podía ayudarlo a reconstruir su valor económico.

En el caso de Wade, pesó la relación previa con Gansey desde su etapa en Cleveland y la idea de sumarlo como defensor de aleros y pieza ofensiva de conexión, sin necesidad de monopolizar el balón.

El entrenador Nick Nurse resumió esa utilidad durante la liga de verano. “Dean no necesita el balón para ser efectivo, y cualquier ofensiva puede usar a un jugador así. Hace mucho trabajo sucio. Defiende y es alguien que puede tomar muchas decisiones a partir de los creadores principales”.

Para cuando Wade tomó su decisión, ya existía entre personas involucradas la percepción de que la operación por Brown avanzaba en serio.

Aun así, según la reconstrucción del medio, dentro de la organización todavía no dimensionaban hasta dónde podía llegar la transformación.

Los Sixers encararon la reconstrucción con limitaciones de plantilla y presupuesto (Bill Streicher-Imagn Images)
Los Sixers encararon la reconstrucción con limitaciones de plantilla y presupuesto (Bill Streicher-Imagn Images)

Después del traspaso por Brown, Philadelphia se comunicó con Rich Paul, agente de James. La propuesta fue directa: LeBron podía jugar en un plantel preparado para competir por el título.

En los días y semanas siguientes, Tyrese Maxey, Embiid y Brown participaron del reclutamiento.

La franquicia entendía que no solo tenía talento para seducir a James, sino también encaje: la plantilla necesitaba un generador con bote y un pasador de élite, y el veterano, incluso a los 41 años, seguía ofreciendo ambas cosas.

La apuesta elevó el techo del equipo y también la exigencia inmediata

La decisión de James se apoyó en la posibilidad de ir por su quinto campeonato y en un componente adicional de legado.

El último gran astro que ganó un título con los Sixers fue Julius Erving, hace más de cuatro décadas. Ni Allen Iverson ni Embiid lograron hacerlo.

Philadelphia quedó empatado con Los Angeles Lakers en la mayor cantidad de juegos televisados a nivel nacional, aparecieron murales de James en la ciudad y el calendario ya incluye el debut de los Sixers ante los Knicks en la noche de entrega de anillos y una visita a los Lakers en Navidad. El equipo también contrató como asistente a Phil Handy, colaborador histórico de James.

Nick Nurse, entrenador de los Philadelphia 76ers, deberá ensamblar una rotación con LeBron James, Jaylen Brown, Joel Embiid y Tyrese Maxey (Mandatory Credit: Dale Zanine-Imagn Images)
Nick Nurse, entrenador de los Philadelphia 76ers, deberá ensamblar una rotación con LeBron James, Jaylen Brown, Joel Embiid y Tyrese Maxey (Mandatory Credit: Dale Zanine-Imagn Images)

Gansey reconoció el peso de esa incorporación. “Sabíamos que sumar a LeBron a nuestro equipo nos haría mejores. Quiero decir, ¿quién no querría a LeBron en su equipo? Lo conozco desde siempre. Lo respeto muchísimo. Tenemos una muy buena relación”.

La consecuencia inmediata es clara. Brown hizo posible la ofensiva por James, y James convirtió a los Sixers en una franquicia bajo foco nacional desde septiembre.

El desafío ahora ya no pasa por reunir talento, sino por ordenar la jerarquía ofensiva, proteger a Embiid en lo físico y construir una identidad colectiva con rapidez.

Brown lo resumió en su presentación. “Obviamente, sobre el papel, somos excelentes. Pero llevo mucho tiempo en esto. Llevo suficiente tiempo como para saber que lo que tienes sobre el papel no significa realmente nada. Todo depende de lo que pase en la cancha. Va a hacer falta bastante trabajo y transparencia para que esto funcione. Creo que todos estamos concentrados en eso”.

Las dudas más serias, según la reconstrucción de The Athletic, son deportivas. Philadelphia necesita saber quién tomará rebotes en los tramos de máxima exigencia, si Embiid podrá recuperar su impacto defensivo y cuántos partidos de temporada regular podrá jugar para consolidar la química del grupo.

Un arranque lento aparece como una posibilidad real. La Conferencia Este mejoró, Nurse pasó de administrar ausencias a repartir abundancia, y Gansey admitió que el equipo todavía no tuvo una sola práctica y parte desde un registro de 0-0.

Va a llevar mucho tiempo”, dijo Gansey. “No hemos tenido un entrenamiento todavía. Nuestro récord es 0-0, así que va a llevar tiempo ensamblarnos. Pero creo que tenemos buenas personas. Tenemos la composición correcta en nuestros jugadores. Sacrificio va a ser la gran palabra que vamos a estar repitiendo”.

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