Qué se celebra el 4 de julio en Estados Unidos: la historia y los detalles menos conocidos de la Declaración de Independencia

Impuestos, conflicto y el papel de Thomas Jefferson en la redacción forjaron la legitimidad política en medio de tensiones coloniales y guerra

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La Declaración de Independencia explicó la separación del Imperio británico y estableció la igualdad, los derechos inalienables y el consentimiento de los gobernados como base política de Estados Unidos.

El acto fundacional de Estados Unidos ocurrió el 4 de julio de 1776, cuando el Congreso Continental adoptó en Filadelfia la Declaración de Independencia, el texto que fijó la base legal y política de la nueva nación. La decisión de romper con Gran Bretaña había sido aprobada dos días antes, el 2 de julio, pero el documento que la justificó y formalizó quedó ratificado dos días después.

La Declaración del 4 de julio de 1776 explicó la separación del Imperio británico y definió principios de gobierno como la igualdad, los derechos inalienables y el consentimiento de los gobernados.

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El Día de la Independencia de Estados Unidos no celebra que las colonias derrotaron a los británicos —eso ocurrió siete años más tarde, en 1783, con el Tratado de París—, sino que un grupo de hombres se atrevió a escribir, con fuerza de ley, que la libertad no es una concesión del poder sino un derecho previo.

Un ejemplar de la Declaración de Independencia en la casa de subastas Sotheby's de Nueva York, Estados Unidos, el 1 de julio de 2026 (REUTERS/Jordan Tovin)
Un ejemplar de la Declaración de Independencia en la casa de subastas Sotheby's de Nueva York, Estados Unidos, el 1 de julio de 2026 (REUTERS/Jordan Tovin)

Qué llevó a las colonias a declarar la independencia

La Guerra de los Siete Años, finalizada en 1763, tres años antes de la Declaración de Independencia, marcó un giro decisivo para el destino de Gran Bretaña y sus posesiones coloniales. El conflicto dejó a Gran Bretaña como la indiscutida ganadora, al obtener vastos territorios en Asia, África y América. Pero la magnitud del imperio se reveló muy rápido como un problema de difícil manejo.

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La administración y defensa de los nuevos dominios incrementó de manera drástica los gastos estatales y multiplicó los costos. Al primer ministro británico George Grenville se le ocurrió trasladar el ajuste a las colonias americanas, en lugar de aplicarlo en Gran Bretaña. Para hacerlo, reforzo el control económico y político.

Medidas como la Ley del Azúcar de 1764 cambiaron las reglas del comercio colonial. El imperio gravó productos esenciales y obligó a que las exportaciones pasaran por Londres. En las colonias, los precios aumentaron, las ganancias de los comerciantes locales se redujeron y la economía perdió margen de maniobra. Muchos colonos interpretaron esas restricciones como una forma de financiar la deuda británica a costa de su propio desarrollo. Ese malestar se extendió con rapidez.

Pintura histórica con hombres en vestimenta colonial reunidos alrededor de una mesa con documentos. Hay banderas y estandartes en la pared
La pintura de John Trumbull, "Declaración de Independencia" , representa el momento del 28 de junio de 1776 en que se presentó el primer borrador de la Declaración de Independencia

La situación empeoró un año más tarde, en 1765, con la Ley de Timbres. La norma exigía que documentos legales, periódicos y otras publicaciones llevaran un sello oficial para tener validez. El cambio afectó la vida cotidiana y la actividad comercial. La respuesta fue inmediata: representantes de varios territorios se organizaron para exigir la derogación de la ley y lograron su revocación.

Estas normativas no solo incrementaron el malestar, sino que sirvieron de catalizador para la organización intercolonial, sentando las bases para la ruptura posterior.

El conflicto volvió a escalar en 1773, cuando el Parlamento británico aprobó la Ley del Té. La norma otorgó a la Compañía Británica de las Indias Orientales el control exclusivo de la venta de té en las colonias y dejó fuera del negocio a los comerciantes locales.

En Boston, el gobernador del imperio obligó a desembarcar un cargamento de té, pero un grupo de colonos, disfrazados de indígenas, abordó los barcos y tiró la carga al mar. El episodio pasó a la historia como el Boston Tea Party. Para Gran Bretaña, fue un desafío directo a la autoridad de la Corona y respondió con medidas destinadas a aislar y castigar a Massachusetts.

ARCHIVO-En esta foto del lunes 11 de diciembre de 2017, visitantes del Museo del Motín del Té de Boston lanzan réplicas de históricos contenedores de té desde una réplica del buque Beaver, en Boston (AP Foto/Steven Senne)
ARCHIVO-En esta foto del lunes 11 de diciembre de 2017, visitantes del Museo del Motín del Té de Boston lanzan réplicas de históricos contenedores de té desde una réplica del buque Beaver, en Boston (AP Foto/Steven Senne)

La estrategia produjo el efecto contrario. En apoyo a Massachusetts, las restantes colonias organizaron un boicot contra los productos británicos y formaron un Ejército Continental bajo el mando de George Washington para enfrentar a las tropas del rey. Inglaterra reforzó su ofensiva con el envío de mercenarios alemanes, además de sus fuerzas regulares. Esa decisión alimentó aún más el descontento de los colonos.

La guerra comenzó en 1775.

Cómo se redactó y aprobó la Declaración

El impulso formal hacia la ruptura llegó en junio de 1776 en la reunión del Congreso Continental en Filadelfia. Ahí, el estadista de Virginia Richard Henry Lee propuso que las colonias declararan su independencia de Gran Bretaña.

A partir de esa iniciativa, el Congreso encargó un texto justificativo a un comité de cinco miembros: Thomas Jefferson, John Adams, Benjamin Franklin, Roger Sherman y William Livingston.

El 4 de julio de 1776 el Congreso Continental adoptó en Filadelfia la Declaración de Independencia de Estados Unidos (REUTERS/Hannah Beier)
El 4 de julio de 1776 el Congreso Continental adoptó en Filadelfia la Declaración de Independencia de Estados Unidos (REUTERS/Hannah Beier)

El borrador redactado por Jefferson fue presentado el 28 de junio y abrió varios días de intensos debates en el Congreso Continental. La votación decisiva llegó el 2 de julio. Caesar Rodney, delegado de Delaware, llegó a tiempo para romper un empate, mientras que los representantes de Pensilvania se abstuvieron, una decisión que terminó de inclinar la balanza a favor de la independencia.

Pero la aprobación de la ruptura con Gran Bretaña no significó el final del proceso. La Declaración todavía debía revisarse y los delegados dedicaron el 3 y el 4 de julio a introducir cambios antes de su aprobación definitiva.

Los principios políticos que fundaron a Estados Unidos

La documento no se limitó a anunciar la separación de Gran Bretaña, además expuso una doctrina política. Uno de sus pasajes centrales dice: “Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables”.

Ese fragmento continúa con una idea decisiva para la nueva legitimidad política. Establece que los gobiernos derivan “sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados” y el pueblo tiene derecho a “reformar o abolir” cuando una forma de gobierno destruya esos principios.

Thomas Jefferson redactó el borrador de la Declaración de Independencia, que fue debatido por el Congreso Continental y revisado antes de su aprobación final el 4 de julio (REUTERS/Giorgio Viera)
Thomas Jefferson redactó el borrador de la Declaración de Independencia, que fue debatido por el Congreso Continental y revisado antes de su aprobación final el 4 de julio (REUTERS/Giorgio Viera)

La negociación del texto también dejó fuera pasajes sensibles. El Congreso eliminó alusiones a la abolición de la esclavitud y suavizó acusaciones contra el rey para preservar la unidad entre colonias que dependían económicamente del trabajo esclavo.

Casi tres cuartas partes de los 56 firmantes del documento eran esclavistas. Llevó tiempo pero el poder de la Declaración impulsó al país a convertir en realidad aquello que proclamaba.

De texto político urgente a símbolo fundacional

Una vez adoptado, el documento empezó a circular de inmediato. The New York Times relata que el 4 de julio el texto salió con urgencia del Independence Hall hacia la imprenta de John Dunlap en Filadelfia, donde se trabajó durante la noche para producir unas 200 copias.

Desde esa imprenta, la Declaración se difundió a través de cartas, periódicos y hojas sueltas.

Antes de convertirse en emblema nacional, cumplió una función inmediata: fijar por escrito la ruptura política y difundirla con rapidez. Su papel fundacional comenzó en ese tránsito desde la sala del Congreso hasta la imprenta y, desde allí, al resto de las colonias.

La subasta que conmemora el 250 aniversario de Estados Unidos incluye algunos de sus documentos más emblemáticos
Un ejemplar de la Declaración de Independencia se exhibe en Christie's durante una presentación previa a la subasta "We the People: America at 250", el 15 de enero de 2026 en Nueva York (AP Photo/Joe Frederick)

Diez datos poco conocidos de la Declaración de la Independencia

1) John Adams sostenía que el aniversario debía ser el 2 de julio (y actuaba en consecuencia). Este Padre fundador creía firmemente que el Día de la Independencia debía celebrarse el 2 de julio y se negó a asistir a eventos del 4 de julio, convencido de que la fecha “correcta” era la anterior.

2) Los festejos se inspiraron, al principio, en una tradición británica: el cumpleaños del rey Jorge III. La celebración del 4 de julio de 1776 se inspiró inicialmente en el modo en que se conmemoraba el cumpleaños del monarca británico, con recursos como el repique de campanas, las hogueras, las procesiones solemnes y los discursos.

3) En el verano de 1776 hubo funerales simbólicos. Algunos colonos celebraron el Día de la Independencia en el verano de 1776 organizando funerales simbólicos para el rey, como modo de representar la muerte del dominio de la Corona sobre América. Más allá del impacto visual, el gesto es revelador: no se trataba solo de festejar “algo nuevo”, sino de representar —con un rito— la ruptura con lo anterior.

4) El feriado federal llegó mucho después. Aunque se celebraba desde 1776, el Día de la Independencia no fue feriado federal hasta 1870 y no fue pago para empleados hasta 1941.

5) Los fuegos artificiales están en la historia del 4 de julio desde 1777, pero los colores cambiaron con la química. Los fuegos de las primeras celebraciones eran naranjas. El rojo, el blanco y el azul —que hoy se asocian al repertorio patriótico— se volvieron más habituales después, cuando a principios del siglo XIX se expandió la disponibilidad de colores gracias al uso de metales como bario y estroncio.

6) Un “4 de julio seguro y sensato”. El consumo excesivo de alcohol y las lesiones por fuegos artificiales impulsaron a reformadores de fines del siglo XIX y comienzos del XX a promover un “4 de julio seguro y sensato”.

7) Thomas Jefferson fue el primer presidente en celebrar el 4 de julio en la Casa Blanca. Ocurrió en 1801 y la celebración incluyó carreras de caballos, desfiles, comida y bebida, en un formato que se parece al tipo de festejos populares que perduraron.

8) La Declaración también tuvo episodios de supervivencia material: fue evacuada y escondida durante la guerra de 1812. Un empleado del Departamento de Estado, Stephen Pleasonton, sacó clandestinamente la Declaración y otros documentos, los envolvió en sacos de lino, organizó una caravana de carretas que escapó por caminos de tierra y los ocultó en el sótano de una casa abandonada en Leesburg, Virginia. Esa salida apurada terminó siendo providencial porque los británicos incendiaron el edificio del Departamento de Estado.

9) En la Segunda Guerra Mundial se repitió el temor: los documentos se enviaron a Fort Knox. Frente a la preocupación de que los alemanes bombardearan Washington, funcionarios de la Biblioteca del Congreso enviaron en secreto un tren con documentos nacionales a las bóvedas del Depósito de Lingotes en Fort Knox, Kentucky. Pero, según The New York Times, la Declaración fue sacada de su escondite para ser exhibida durante varios días en la inauguración del Monumento a Jefferson al aire libre en 1943; fotografías indican que solo dos infantes de marina la custodiaban.

10) Una copia “extremadamente rara” apareció en Londres. El hallazgo se informó el 3 de julio de 2026, un día antes de las celebraciones del 250 aniversario. Ocurrió cuando, en el marco de un trabajo de revisión de archivos, un voluntario examinó con más detalle un legajo del siglo XVIII vinculado a la captura británica de un barco corsario estadounidense.

En esos registros, el documento figuraba de manera genérica, como “otro documento”, hasta que fue identificado como una copia de la Declaración. El ejemplar habría sido impreso en Exeter, New Hampshire, a mediados de julio de 1776.

Según se pudo reconstruir, el capitán Eleazer Johnson, del barco Dalton, obtuvo un ejemplar antes de zarpar y el 24 de diciembre de 1776, frente a Portugal, la Marina Real capturó el buque y lo llevó a Plymouth, en el suroeste de Inglaterra, junto con su contenido. Como la burocracia británica exigía presentar la documentación de los barcos capturados para reclamar parte del botín, la copia quedó registrada en los archivos. Sería la única copia conocida de la Declaración obtenida mediante acción militar, la undécima conservada y la primera hallada fuera de Estados Unidos.

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