Todos los caminos de la IA conducen a Google

Muchos lo dieron por rezagado en la carrera de la inteligencia artificial. Hoy es, al mismo tiempo, proveedor, inversor y socio de casi todos sus rivales

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Ilustración de un pulpo azul con el logo multicolor de Google como cabeza, sosteniendo logotipos de OpenAI, Anthropic, Apple, Samsung, Meta, Nvidia, Intel y Broadcom.
La inversión de Google y Anthropic marca un cambio en la narrativa sobre quién lidera el desarrollo de inteligencia artificial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante dos años, la narrativa fue clara. OpenAI inventó el futuro con ChatGPT, Microsoft compró el asiento de adelante, Anthropic se posicionó como la alternativa cuidadosa y Google llegaba tarde a la fiesta de la inteligencia artificial. Esa historia ya no resiste los hechos.

El viernes 24 de abril, Google y Anthropic confirmaron en simultáneo una inversión de hasta USD 40.000 millones. Diez mil millones ya entraron en efectivo a una valuación de USD 350.000 millones; los otros treinta están atados a objetivos de rendimiento.

La operación incluye 5 gigavatios de capacidad de cómputo en Google Cloud durante cinco años y hasta un millón de chips TPU para entrenar a Claude, según informaron Bloomberg, CNBC y la propia Anthropic.

Hasta ahí, una noticia de inversión más en un sector inflado. El problema empieza cuando uno mira el resto del tablero.

Infografía sobre Google e IA con fondo negro. Logo 'G' central conectado a seis datos con números grandes, logos de empresas como Anthropic, Apple, Samsung, Meta y Android. Con fuentes.
Google consolida su dominio en la inteligencia artificial con inversiones multimillonarias, alianzas estratégicas y control de infraestructura clave a escala global. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cómputo lo pone Google

OpenAI firmó en 2025 un contrato con Google Cloud, su primer paso para diversificar la histórica dependencia de Microsoft Azure. El acuerdo abre la puerta al uso de los TPU Ironwood, los chips de séptima generación que Google diseñó para la era de la inferencia.

Según un análisis de SemiAnalysis, OpenAI ya ahorró cerca del 30% en su flota de chips Nvidia solo por amenazar con migrar a TPU, sin haber encendido ninguno todavía.

Meta cerró en febrero un acuerdo con Google Cloud por más de USD 10.000 millones a seis años para alquilar TPU, según The Information. La empresa de Mark Zuckerberg, cuya inversión proyectada en infraestructura de IA para 2026 es de USD 135.000 millones, también está en conversaciones para comprar chips de Google y montarlos en sus propios centros de datos desde 2027.

Ilustración isométrica de cuatro centros de datos. Tres (OpenAI, Anthropic, Meta) se conectan con cables azules luminosos a un gran edificio Google.
Google se posiciona como proveedor estratégico de computación en la nube para OpenAI, Meta y Anthropic, tres rivales directos en inteligencia artificial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tres laboratorios que se presentan como adversarios encarnizados, OpenAI, Anthropic y Meta, dependen del mismo proveedor de cómputo para correr sus modelos. Ese proveedor es Google.

El modelo lo pone Google

Apple acaba de admitir, con un cheque anual de mil millones de dólares, que no puede hacer IA sola. El 12 de enero de 2026, Tim Cook firmó con Sundar Pichai un acuerdo multianual para que la próxima generación de Siri funcione con un modelo Gemini de 1,2 billones de parámetros hecho a medida para la empresa tecnológica multinacional.

El modelo corre dentro de la infraestructura privada de Apple, pero el propio Pichai se refirió en febrero a Google como “proveedor de nube preferido” de Apple, una frase que abrió la sospecha de que el alcance del acuerdo es mayor que el anunciado.

Ilustración editorial de dos smartphones, un iPhone con la interfaz de Siri y un Samsung Galaxy con un asistente de voz, con líneas luminosas que se unen en el logo de Google.
Apple y Samsung sellaron acuerdos con Google para integrar Gemini en sus dispositivos, consolidando su dependencia de la infraestructura y los modelos de IA del gigante tecnológico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Samsung va por una escala mayor. El co-presidente ejecutivo T.M. Roh anunció en enero que Gemini estará embebido en 800 millones de dispositivos durante 2026, el doble que el año pasado. Durante el juicio antimonopolio del Departamento de Justicia de Estados Unidos, un vicepresidente de Google reconoció bajo juramento que la empresa paga “una suma enorme” todos los meses a Samsung para preinstalar Gemini en los Galaxy. El contrato podría extenderse hasta 2028.

Sumado a los fabricantes chinos del ecosistema, Android corre en el 72,5 % de los teléfonos del planeta, según StatCounter. Esa flota es de Google.

Los chips también pasan por Google

El 9 de abril, Intel anunció una asociación multianual con Google: chips Xeon 6 para entrenamiento e inferencia, más coprocesadores diseñados a medida. Broadcom, en paralelo, fabrica las próximas generaciones de TPU bajo contrato. El acuerdo Google-Broadcom-Anthropic firmado a comienzos de mes prevé sumar varios gigavatios adicionales de capacidad a partir de 2027.

Hasta Nvidia, que vende chips a OpenAI, Anthropic y Meta, ve cómo esos mismos clientes usan a Google como palanca de negociación. Los analistas de Google Cloud calculan internamente que sus TPU pueden capturar hasta el 10% del ingreso anual de Nvidia.

Ilustración de placa de circuito con chip central Google brillante. Chips Nvidia, Intel y Broadcom perimetrales, conectados por trazas de cobre.
El desarrollo de chips para inteligencia artificial por Intel, Google y Broadcom marca tendencias en el mercado tecnológico global. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por qué importa

Cuando un proveedor financia a sus propios clientes, les vende cómputo, les diseña chips, les distribuye los modelos y les pone el sistema operativo en el bolsillo del usuario, el mapa de la competencia deja de ser un mapa de la competencia. Es un mapa de dependencia escalonada.

Que Google haya ganado o no la guerra de la IA es una foto del momento que cambia con cada anuncio. Lo que no cambia es la infraestructura: gran parte de la inteligencia artificial, esta semana, corre sobre los rieles de una misma empresa.