
En California, el avance de cadenas de descuentos minoristas como Ross Dress for Less está redefiniendo el paisaje comercial del estado. El aumento de la ansiedad económica y la inflación impulsó a los consumidores a ajustar sus hábitos de compra, marginando cada vez más a los grandes centros comerciales y almacenes tradicionales.
Con este nuevo entorno, empresas como Ross lograron transformar el cierre de tiendas departamentales en una oportunidad de expansión acelerada, tal como reportó el medio Los Angeles Times en su cobertura más reciente.
Según cifras compartidas por Los Angeles Times, Ross Stores Inc. planea inaugurar 110 nuevas sucursales en todo Estados Unidos durante este año, tras haber abierto 90 en el año anterior. Esta decisión marca no solo una apuesta por el crecimiento, sino la consolidación de un fenómeno donde los establecimientos de descuento, respaldados por la demanda creciente de precios bajos, ganan terreno mientras las viejas instituciones del retail retroceden.
Prueba de ello es el desempeño económico reportado: las ventas en 2025 alcanzaron USD 22.800 millones, lo que representa un crecimiento del 8% respecto al año anterior, y las utilidades netas rozaron los USD 2.100 millones.
Este auge es reflejo directo de un cambio profundo en las preferencias y prioridades de los compradores. Placer.ai, firma que analiza el movimiento de usuarios de telefonía móvil, detalló en un informe citado por Los Angeles Times que “los consumidores se han vuelto cada vez más selectivos y sensibles al precio, alejándose activamente de las cadenas tradicionales de mercado medio a favor de minoristas de descuento y marcas orientadas al valor”.
Además, los datos demuestran que las familias están diversificando sus visitas, buscando ofertas en un rango más amplio de establecimientos no convencionales.
Retroceso de tiendas departamentales y avance de comercios de descuento
El deterioro de los gigantes tradicionales no es solo consecuencia de la competencia de las tiendas de descuento, sino también de condiciones económicas desfavorables. Dylan Carden, analista en William Blair, subrayó que aunque los minoristas de precios bajos son populares desde los años 90, el verdadero auge comenzó tras la recesión de 2010.
Desde entonces, la percepción social negativa hacia estos comercios ha disminuido, consolidando su posición tanto ante el consumidor como frente a las propias marcas.
La correlación entre el retroceso de los almacenes y el avance de los comercios de descuento no es casual, de acuerdo con Simeon Siegel, director en Guggenheim Partners. “La presión que experimentan las tiendas departamentales y el éxito de los minoristas de descuento no es una coincidencia: están claramente ligados”, afirmó Siegel en Los Angeles Times.

La crisis también tiene datos numéricos concretos: Macy’s ya cerró dos locales en California en lo que va de año y planea la clausura de otros 12 en Estados Unidos en los próximos meses. Su meta es haber reducido su presencia en un 30% para 2027.
Por su parte, Saks Global, responsable de Saks Fifth Avenue y Neiman Marcus, recurrió a la protección por bancarrota en enero de este año como consecuencia de una deuda insostenible.
Este contexto crea un escenario propicio para que las cadenas de descuento aumenten su dominio. El informe de Los Angeles Times señaló el caso de Five Below, orientada a adolescentes, que en 2025 abrió 150 nuevas sucursales y experimentó un aumento del 15% en ventas comparables en el último trimestre del año previo.
TJX, matriz de T.J. Maxx y Marshalls, planea la apertura de 146 nuevas tiendas durante el año actual y sus acciones se revalorizaron cerca del 30% en el último período, frente al incremento del 70% registrado por las acciones de Ross.

Estrategias y percepciones renovadas que impulsan portafolios
La respuesta de las cadenas de descuento no se limita a la apertura de nuevas tiendas; también hay iniciativas para optimizar la experiencia de compra. El nuevo Ross de Alhambra, por ejemplo, presenta mejoras en la organización de productos y ha incorporado cajas de autopago, lo que agiliza el proceso y responde al nuevo perfil del consumidor.
En pasillos bien abastecidos por categorías, desde tecnología hasta cosméticos, se observa el resultado de una gestión flexible que aprovecha el excedente de productos de marcas premium. Gran parte de la mercadería proviene de lo que quedó sin vender en tiendas de lujo o directamente de fabricantes, hecho que beneficia tanto a las marcas —al dar salida a inventario estancado— como a los propios clientes finales.
La fidelidad de los consumidores también se fortalece a través de estrategias como descuentos por segmentos, incluyendo días exclusivos para adultos mayores. Liz Lopez, vecina de Alhambra, mencionó a Los Angeles Times tras su compra de un bolso de lujo: “Siempre encuentro buenas ofertas. Vengo los martes por el descuento para adultos mayores”.
De este modo, la experiencia de los clientes refleja una tendencia generalizada: la oferta y el acceso renovado a productos de calidad han suavizado el antiguo estigma asociado a la compra en tiendas de descuento.

En este ecosistema cambiante, los comercios de descuento no solo capitalizan el retraimiento de los grandes almacenes, sino que han logrado asumir una función central en la cadena de suministro minorista y en la vida diaria de millones de estadounidenses.
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