
En poco más de tres años, el Proyecto Bounty de la Universidad del Pacífico de Hawái ha logrado retirar del Océano Pacífico Norte una cantidad superior a 84.000 kilogramos de aparejos de pesca abandonados, conocidos como “aparejos fantasma”. Esta cifra equivale a más de 83.900 kilogramos de redes, líneas y flotadores que fueron extraídos antes de que pudieran llegar a arrecifes, costas o amenazar la vida silvestre marina en peligro de extinción. El Proyecto Bounty se ha convertido en uno de los tres únicos esfuerzos reconocidos para eliminar desechos en la remota isla de basura del Pacífico Norte, destacando por su enfoque práctico y resultados tangibles en la lucha contra la contaminación marina.
El objetivo central del Proyecto es claro: aprovechar la presencia constante de los pescadores comerciales en el océano, transformando sus actividades rutinarias en oportunidades para la limpieza y protección del entorno marino. Al anticiparse a la llegada de los desechos a zonas sensibles, el Proyecto Bounty no solo reduce el impacto ambiental inmediato, sino que también contribuye a la preservación de ecosistemas y especies en riesgo. La magnitud de la tarea se refleja en la cantidad de residuos extraídos y en la capacidad de respuesta rápida ante la detección de redes y otros restos peligrosos para la fauna marina.
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El funcionamiento del Proyecto Bounty se apoya en una estructura de colaboración efectiva y en alianzas estratégicas. Organizado por el Centro de Investigación de Desechos Marinos de la Universidad de Hawái (HPU CMDR) y lanzado en noviembre de 2022, el proyecto surgió de una idea sencilla pero innovadora: situar a los pescadores, quienes ya se encuentran faenando en el océano, como actores clave en la solución del problema de los aparejos fantasma. A través de acuerdos con la Asociación de Longline de Hawái y el Departamento de Tierras y Recursos Naturales de Hawái, los pescadores comerciales elegibles reciben una compensación por cada recuperación de aparejos abandonados durante sus faenas regulares. Esto permite que la remoción ocurra en alta mar, evitando que los residuos lleguen a las costas y arrecifes, donde el daño sería mayor y la extracción más compleja.
El apoyo institucional ha sido fundamental para ampliar el alcance del Proyecto. Un premio otorgado en 2022 por el Programa de Desechos Marinos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), junto con fondos de Ocean Conservancy, permitió fortalecer tanto las operaciones de remoción como la red de alianzas. Según el coordinador regional del Programa de Residuos Marinos de la NOAA, el enfoque del Proyecto Bounty —al asociarse con pescadores comerciales y compensar su labor de limpieza— maximiza la eficiencia y los beneficios ambientales, al transformar una tarea potencialmente onerosa en una oportunidad de mejora para todos los involucrados.
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La participación de los pescadores comerciales ha sido un factor determinante en el éxito del Proyecto. Un total de 77 pescadores han realizado más de 690 incautaciones de aparejos fantasma, los cuales fueron llevados a tierra para su posterior tratamiento. Los incentivos económicos resultaron clave para motivar la acción: los pescadores reciben una compensación por cada recuperación, lo que diversifica sus ingresos y contribuye al mantenimiento de las embarcaciones. La recompensa financiera, según testimonios, ha generado una competencia saludable entre los participantes, acelerando la respuesta ante la detección de redes y promoviendo el sentido de responsabilidad ambiental entre el gremio.
Las cifras reflejan la eficiencia del modelo: en el 88% de los casos, los pescadores no dedicados al palangre lograron retirar los aparejos dentro de las 12 horas siguientes a su detección, minimizando el riesgo de que los restos dañen hábitats sensibles al engancharse y arrastrarse repetidamente. Además, el proyecto contempla la vigilancia mensual de áreas vulnerables, como la bahía de Kāneʻohe, donde la presencia de redes abandonadas supone un peligro inmediato para los corales y otras especies.
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En cuanto al destino de los aparejos recuperados, el Proyecto Bounty ha implementado diversos métodos de eliminación, reciclaje y reutilización. La mayor parte del material es triturado e incinerado de manera controlada, garantizando su disposición responsable. Sin embargo, una fracción significativa —1.040 kg— fue reciclada en un proyecto experimental de pavimentación impulsado por el Departamento de Transporte de Hawái en la playa de Ewa, conocido como “Redes a Carreteras”. Parte de los aparejos también se almacenan para futuras investigaciones sobre reciclaje, explorando nuevas vías para dar una segunda vida a estos materiales y reducir su impacto ambiental.
El futuro y la sostenibilidad del Proyecto Bounty dependen de la consolidación de las alianzas y la diversificación de fuentes de apoyo. El HPU CMDR busca asegurar recursos y expandir su capacidad de respuesta rápida en áreas sensibles, así como promover soluciones preventivas que impidan la entrada de redes fantasma al océano. Se invita a partes interesadas a contactar a la directora del centro, la Dra. Jennifer Lynch, para sumar esfuerzos en la continuidad de la remoción, el fortalecimiento de las redes de cooperación y el impulso de alternativas sostenibles en la gestión de residuos marinos.
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