
La evolución de los hábitos sociales entre generación Z y Millennials está definiendo un nuevo paradigma en Estados Unidos: el consumo de alcohol se encuentra en mínimos históricos y la preferencia por actividades físicas alcanza récords, según el último informe del Bank of America Institute citado por el medio USA Today.
Esta transición, denominada “The Great Moderation” (La Gran Moderación) por los analistas, trasciende la mera abstinencia y apunta a una moderación sostenida, impulsada por una búsqueda del bienestar físico y nuevas formas de socializar.
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De acuerdo con el Bank of America Institute, el gasto en alcohol como proporción del presupuesto familiar se mantiene cerca del mínimo en 40 años. Esta disminución no está ligada a la inflación, sino a una reducción real en la compra y consumo de bebidas alcohólicas, una tendencia confirmada por los datos agregados de transacciones en tarjetas de crédito y débito de 70 millones de cuentas.
Mientras el consumo en tiendas de licores, vinos y cervezas registra una caída del 5% interanual en enero, el gasto en bares creció 4%. Estos números reflejan una transformación en el tipo de experiencias buscadas: en vez de beber en casa, los jóvenes acuden a bares donde las opciones incluyen bebidas sin alcohol, cócteles sin graduación y actividades gastronómicas o sociales.
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Joe Wadford, economista del Bank of America Institute, precisó para USA Today: “Las personas pueden salir, socializar y disfrutar esa atmósfera, pero optan por no beber”.
La tendencia no responde a campañas temporales: el informe indica que iniciativas como el “Dry January” —un mes de abstinencia total— no han logrado expandirse más allá de ese periodo, pero los excesos festivos tienden a ser menos pronunciados. El fenómeno central es la moderación persistente.
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Diferencias generacionales en consumo y ejercicio
El cambio es aún más visible al analizar el comportamiento de las distintas generaciones. Mientras la tasa de “binge drinking” entre personas mayores de 50 años creció en la última década, unos 3,9 millones de estadounidenses de entre 21 y 34 años han dejado de consumir alcohol de forma excesiva en el mismo lapso, según cifras de la Substance Abuse and Mental Health Services Administration.
Entre generación X y Baby Boomers, el gasto en bares supera el crecimiento de las actividades deportivas: en este grupo, el incremento de consumo en bares es de casi 8%, mientras que en actividad física se sitúa en torno al 4-5%.
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Para generación Z y Millennials, el escenario es opuesto. Los datos de Bank of America revelan que la inversión en gimnasios y actividades deportivas creció cerca de 9% en generación Z, por encima del aumento registrado en bares (menos del 4%). Entre Millennials, la brecha es menor pero sigue siendo favorable a la actividad física.

Costos, motivaciones y nuevas dinámicas sociales
La razón de fondo para este cambio va más allá del simple ahorro o del precio del alcohol, que según datos del Bureau of Labor Statistics se encareció un 2% anual recientemente. Wadford argumentó: “Una suscripción mensual al gimnasio resulta mucho más barata que salir cada semana”. Además, para muchos jóvenes, entrenar se convirtió en una forma de socializar y cuidar la salud de manera simultánea.
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La percepción social acompaña el fenómeno. Ethan Jones Romero, actor de 27 años que vive en Brooklyn, relató que dejar el alcohol no solo ha mejorado su desempeño en el gimnasio, sino que también ha recibido el apoyo de su entorno.
“El modo en que me siento después de beber no compensa la diversión. Ahora mis entrenamientos son más eficientes. Antes funcionaba como con gasolina regular y ahora uso premium”, confirmó Romero. Según su perspectiva, la presión social para consumir alcohol es cada vez menor y el entorno valora estas decisiones.
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Transformación de la oferta nocturna con proyecciones del sector
La oferta de bares también ha evolucionado para adaptarse a este público. Wadford sostuvo que “los bares han tenido éxito con las bebidas sin alcohol y han ampliado sus propuestas alimenticias y de actividades sociales”, lo que facilita que los asistentes compartan o participen de la vida nocturna sin necesidad de consumir alcohol.
Shikha Jain, socia de la consultora Simon-Kucher, coincidió en que este giro no representa una moda pasajera. “No creo que sea solo una tendencia efímera, sino una dinámica sólida”, afirmó.
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De esta manera, el informe con bases económicas concluyó que la cultura de socialización de los jóvenes estadounidenses se traslada de “los barstools a los barbells" (taburetes de bar a las barras de pesas), redibujando el consumo, las prioridades y los espacios de encuentro de las nuevas generaciones.
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