
La Organización Meteorológica Mundial publicó la lista oficial con 21 nombres destinados a identificar los sistemas tropicales que se formen en la cuenca del Atlántico durante 2026.
Este anuncio representa un hito anual fundamental en la preparación frente a fenómenos meteorológicos de alto impacto, ya que la designación oficial posibilita la comunicación, el seguimiento y la coordinación de alertas entre autoridades y población general.
La fuente de autoridad, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo dependiente de las Naciones Unidas especializado en meteorología y climatología internacional, difundió la lista de nombres para 2026: Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo, Hanna, Isaias, Josephine, Kyle, Leah, Marco, Nana, Omar, Paulette, René, Sally, Teddy, Vicky y Wilfred.
Estos serán asignados de manera secuencial a cada sistema tropical que alcance la intensidad mínima requerida para recibir un nombre, siguiendo estrictos criterios técnicos y lingüísticos que buscan evitar confusiones entre alertas emitidas en distintos países de la región.

Si la temporada resulta excepcionalmente activa y la cantidad de tormentas con nombre supera los 21 previstos, el Centro Nacional de Huracanes, del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (National Hurricane Center), que se encarga del monitoreo y pronóstico de ciclones tropicales en el Atlántico, tiene preparada una lista complementaria. Esta lista suplementaria, encabezada por Adria y Braylen, reemplazó el anterior protocolo de recurrir a letras del alfabeto griego, decisión adoptada por la OMM tras la temporada de 2020.
Aquella vez, la abundancia de tormentas obligó al uso de denominaciones poco familiares y difíciles de pronunciar en varios idiomas, lo que dificultó la gestión del riesgo y la comunicación internacional.
El sistema de nominación de nombres para ciclones tropicales en el Atlántico opera mediante una rotación de seis años, renovando el conjunto asignado en cada ciclo. Por ello, la lista de 2026 corresponde exactamente a la aplicada en 2020, a excepción de los cambios exigidos por el retiro de nombres ligados a eventos devastadores.
Cuando una tormenta tropical o huracán provoca daños significativos o deja una huella trágica, su denominación se retira permanentemente para evitar evocaciones dolorosas en temporadas posteriores. Para este año, el nombre Laura fue removido tras el impacto de la tormenta homónima de categoría 4 que en 2020 azotó Luisiana, Estados Unidos. En su lugar, la OMM incorporó Leah al listado oficial, evitando referencias sensibles y manteniendo criterios de respeto y neutralidad.

Según información del Centro Nacional de Huracanes, la temporada de huracanes en la cuenca atlántica inicia el 1 de junio y se extiende hasta el 30 de noviembre.
Estadísticamente, el periodo de máxima actividad ocurre entre agosto y septiembre, cuando las condiciones oceánicas y atmosféricas favorecen la génesis de sistemas de alta intensidad.
Aproximadamente el 97 % de los ciclones y tormentas tropicales del Atlántico se desarrollan durante este período de seis meses, aunque existen antecedentes de huracanes formados fuera de este intervalo, un fenómeno que según especialistas en meteorología de la Universidad de Miami, se atribuye a variaciones climáticas anómalas.
Durante la última temporada registrada, 2025, se contabilizaron 13 tormentas tropicales con nombre, de las cuales cinco evolucionaron a huracanes y cuatro alcanzaron la categoría 5, el nivel más alto en la escala de Saffir-Simpson, que mide la intensidad de estos sistemas. Ninguna de estas tormentas tocó tierra en Estados Unidos, pero la actividad fue catalogada como histórica por su intensidad y por la cantidad de sistemas que alcanzaron la máxima categoría sin causar impactos directos en zonas densamente pobladas.
La selección y revisión de nombres para huracanes en el Atlántico obedece a criterios de rotación, neutralidad y claridad, revisados periódicamente por comités regionales de la OMM con representación de los países afectados.
Los nombres eliminados por su asociación a tragedias humanas o desastres materiales son reemplazados en la siguiente rotación, asegurando que la lista permanezca funcional y apta para la comunicación rápida en contextos de emergencia.
El proceso de asignación de nombres a ciclones tropicales incide directamente en la gestión de riesgos y la coordinación internacional: permite a los servicios meteorológicos, medios de comunicación y autoridades de protección civil identificar y diferenciar con precisión cada sistema.
Esta práctica, instaurada a mediados del siglo XX, ha demostrado contribuir a reducir la confusión durante la emisión de alertas, la evacuación de poblaciones y la puesta en marcha de planes de emergencia.
La próxima temporada de huracanes en el Atlántico, que iniciará en menos de 100 días, estará marcada por el renovado registro de nombres y por la posible activación de la lista suplementaria si la actividad ciclónica supera las estimaciones habituales.
La transparencia en la nominación y la actualización constante de los criterios de selección reflejan el compromiso de la Organización Meteorológica Mundial y del Centro Nacional de Huracanes con la seguridad de las comunidades expuestas a estos eventos extremos.
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