
Bill Gates, cofundador de Microsoft y una de las figuras más influyentes en la tecnología y la filantropía, ha decidido evocar su vida desde sus primeros años en su nuevo libro de memorias titulado “Código fuente: Mis inicios”.
Según informó The Associated Press (AP), esta obra, que será la primera de una trilogía, se centra en los eventos que moldearon su personalidad y su carrera, desde su infancia en Seattle hasta el traslado de Microsoft a esa misma ciudad en 1979.
La infancia de Gates, según describe en sus memorias, estuvo marcada por su fascinación por las computadoras y su dificultad para encajar socialmente.
En su entrevista con AP, recordó cómo su abuela lo apodaba “Trey” debido a que era el tercer varón de su familia con el nombre William. Desde pequeño, mostró una inclinación por el aprendizaje autodidacta, aunque también enfrentó desafíos en su entorno escolar y familiar.
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Gates admite que su comportamiento era a menudo problemático, describiéndose a sí mismo como un “sabelotodo malcriado” que solía responder con sarcasmo y desdén. “Eso es lo más estúpido que he oído” era una de sus frases recurrentes, tanto en su juventud como en sus primeros años al frente de Microsoft.
El autor también revela que, en retrospectiva, considera que, aunque no fue diagnosticado en su infancia, su neurodivergencia jugó un papel importante en su desarrollo.
Cree que su capacidad para concentrarse intensamente en temas específicos, combinada con sus limitadas habilidades sociales, lo llevó a canalizar su energía hacia la programación.
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Esta inclinación, según sus palabras, fue “invaluable” para su éxito posterior. Pese a estos comportamientos, la infancia fue un proceso fundamental para su primer trabajo.
Traf-O-Data: el primer paso hacia Microsoft
Uno de los capítulos más destacados de las memorias es la historia de Traf-O-Data, el primer emprendimiento de Gates y Allen. Según contó en el libro, la idea surgió mientras trabajaba en un proyecto que analizaba patrones de tráfico mediante cintas de papel perforadas.

Convencidos de que podían mejorar el proceso, los dos amigos desarrollaron una máquina que automatizaba la lectura de estas cintas, utilizando un chip microprocesador que adquirieron por 300 dólares.
El negocio, aunque modesto, logró generar ingresos de aproximadamente 20.000 dólares, que posteriormente invirtieron en la fundación de Microsoft.
Traf-O-Data también les permitió perfeccionar sus habilidades técnicas y entender mejor el mercado de la tecnología, sentando las bases para el desarrollo del sistema operativo Windows, que se convertiría en el producto insignia de Microsoft.
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Para llevar adelante el proyecto, contrataron a estudiantes más jóvenes de Lakeside para que transcribieran los datos manualmente en una computadora. Les pagaban cincuenta centavos por cinta, mientras ellos utilizaban el ordenador de la biblioteca de la Universidad de Washington para generar gráficos con los flujos de tráfico.

Más adelante, Traf-O-Data incorporó un microprocesador, adquirido con una inversión de 300 dólares, para desarrollar una máquina capaz de leer automáticamente las cintas de tráfico. Gracias a esta innovación, comenzaron a cobrar 2 dólares diarios a diversas entidades gubernamentales y condados cercanos a Seattle por la recopilación y análisis de datos.
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El declive de Traf-O-Data y su impacto en Microsoft
A pesar del prometedor inicio, Traf-O-Data fracasó comercialmente cuando el gobierno del estado de Washington decidió ofrecer el mismo servicio de manera gratuita.
Más allá del aspecto financiero, Traf-O-Data resultó clave para el futuro éxito de Microsoft, ya que permitió a sus fundadores adquirir un profundo conocimiento sobre los microprocesadores y el desarrollo de software. Paul Allen señaló en sus memorias que la experiencia adquirida con esta primera empresa fue crucial para entender mejor la industria y sentar las bases del futuro imperio de Microsoft.
La amistad entre Gates y Allen, una relación de idas y vueltas, pero con un respeto admirable
La amistad entre Gates y Allen, que comenzó en la Escuela Lakeside de Seattle, fue fundamental para el éxito de ambos.

Sin embargo, las memorias de él en el libro también abordan los momentos difíciles de su relación, incluyendo las tensiones por la distribución de acciones en Microsoft. Gates admite que, en sus inicios, tomó decisiones que pudieron ser injustas para Allen, quien más tarde dejó la empresa debido a problemas de salud.
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Otro evento que marcó profundamente a Gates fue la muerte de su mejor amigo de la secundaria, Kent Evans, en un accidente de montañismo en 1972.
Según relató a AP, esta pérdida fue un golpe devastador que lo llevó a reflexionar sobre la fragilidad de la vida y a reconectar con Allen para trabajar juntos en proyectos de programación. Gates atribuye a Evans y Allen el haberle dado un propósito en su juventud, describiendo su influencia como crucial para su trayectoria.
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