
La crisis del agua en el oeste de Estados Unidos ha alcanzado niveles alarmantes, con los embalses más importantes del país en mínimos históricos y una sequía que se intensifica debido al cambio climático.
En este contexto, la ciencia de los materiales podría ofrecer una solución innovadora y sostenible: los marcos metalorgánicos (MOF, por sus siglas en inglés) y las estructuras orgánicas covalentes (COF), materiales altamente porosos capaces de capturar agua del aire incluso en condiciones extremadamente secas.
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La crisis hídrica y la necesidad de soluciones alternativas
Los efectos de la sequía en la región son devastadores. Según el Monitor de Sequía de Estados Unidos, el 72% del oeste del país enfrenta condiciones anormalmente secas o algún grado de sequía, lo que pone en riesgo a comunidades enteras y al sector agrícola.

Los dos embalses más grandes del país, el lago Mead y el lago Powell, operan actualmente al 35% y 34% de su capacidad, respectivamente.
Expertos advierten que es poco probable que estos cuerpos de agua vuelvan a llenarse por completo, lo que subraya la necesidad urgente de nuevas fuentes de agua.
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La química reticular y su potencial para la recolección de agua
La química reticular, un campo emergente dentro de la ciencia de los materiales, ha desarrollado materiales con superficies internas inmensamente grandes.
Según Omar Yaghi, pionero en este campo, una sola cucharadita de polvo MOF puede tener una superficie interna equivalente a un campo de fútbol.
Gracias a su estructura porosa, estos materiales pueden absorber agua del aire con una eficiencia sin precedentes.

Los MOF y COF funcionan como “esponjas moleculares” que atraen y almacenan agua con un consumo mínimo de energía.
Esta propiedad los convierte en una alternativa viable a la recolección tradicional de agua, especialmente en zonas áridas donde la humedad ambiental es inferior al 20%, un umbral donde los métodos convencionales fallan.
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Aplicaciones prácticas: el caso de Atoco
La empresa Atoco, dirigida por Samer Taha, ha desarrollado sistemas basados en MOF y COF para la recolección de agua atmosférica (AWH, por sus siglas en inglés).
Sus dispositivos pueden extraer agua directamente del aire sin necesidad de infraestructura hídrica tradicional.
En la reciente conferencia WaterSmart Innovations en Las Vegas, Atoco presentó una unidad de generación de agua fuera de la red, impulsada únicamente por energía ambiental y solar.
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Uno de los estudios de Atoco demostró que una estación AWH de tamaño mediano (5x5 metros) en Nevada podría producir hasta 3.000 litros de agua por día sin conexión a la red eléctrica, más que suficiente para abastecer a varias familias.
Nevada, un estado altamente dependiente del río Colorado, ha impuesto severas restricciones al uso del agua, incluyendo la prohibición del riego con agua del río en céspedes no funcionales para 2027.
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“La atmósfera contiene siete veces más agua que todas las reservas superficiales del mundo”, señala Taha. “Estamos hablando de una fuente sostenible que se regenera constantemente”.
Un impacto global más allá del oeste de EE.UU.
El problema de la escasez de agua no es exclusivo de Estados Unidos. Cerca de dos tercios de la población mundial enfrentan algún nivel de crisis hídrica cada año, y se estima que para 2030, 700 millones de personas podrían verse obligadas a desplazarse debido a la falta de agua.
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En este escenario, la tecnología de recolección de agua atmosférica basada en MOF y COF podría representar un cambio de paradigma en la seguridad hídrica global.
Además, los mismos materiales utilizados para extraer agua del aire también podrían ser empleados para la captura de carbono, lo que permitiría mitigar el cambio climático al atrapar CO₂ de la atmósfera de manera eficiente y económica.
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Según Omar Yaghi, la humanidad está entrando en una nueva era de materiales funcionales: “Hemos nombrado períodos de la historia en honor a los materiales dominantes: la Edad del Hierro, la Edad del Bronce, la Edad del Silicio. Creo que el siglo XXI es la era de los materiales de construcción inteligentes, y no creo que nadie pueda negar su importancia”.
La combinación de innovación científica y aplicación práctica está ofreciendo respuestas tangibles a una de las mayores crisis de nuestro tiempo.
Con el potencial de los MOF y COF para extraer agua de la atmósfera de manera sostenible, el futuro de la seguridad hídrica podría estar en manos de la química reticular.
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A medida que el cambio climático continúa alterando los patrones de precipitación y reduciendo las reservas de agua, este avance podría marcar la diferencia entre la escasez y la autosuficiencia hídrica para millones de personas en el mundo.
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