El pueblo medieval de Guadalajara para visitar este otoño: un castillo del siglo XII, un restaurante con estrella Michelin y una curiosa bebida local

El casco histórico de Sigüenza fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1965 y concentra tres etapas urbanas distintas, desde el medievo hasta el estilo barroco

El pueblo a dos horas de Madrid perfecto para una escapada
Sigüenza, Guadalajara. (Adobe Stock)
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Nada como una escapada de fin de semana para desconectar de la rutina y viajar en el tiempo a través de la arquitectura, la cultura y la gastronomía. Uno de los mejores destinos para ello es la pequeña ciudad de Sigüenza, en Guadalajara, una joya medieval llena de rincones interesantes y de edificios históricos imponentes que destaca también por su oferta gastronómica.

Situada a tan solo hora y media en coche de la capital española, esta bella población es uno de los lugares más visitados de Castilla-La Mancha. Ubicada a 1000 metros de altitud en plena Sierra Norte de Guadalajara, su nombre hereda de un antiguo vocablo celtíbero, ‘Segontia’, que significa ‘la que domina el valle’, aunque se la conoce también como Ciudad del Doncel, por su famosa escultura funeraria.

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Su extensa historia y las diferentes culturas que por ella han pasado a lo largo de los tiempos le confieren un carácter especial que merece la pena conocer.

Un castillo, una catedral y una ciudad llena de historia

El casco histórico de Sigüenza fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1965 y concentra tres etapas urbanas distintas que se recorren a pie desde lo alto del cerro hasta el barrio de San Roque. La parte medieval conserva el castillo, restos de la muralla y callejuelas empedradas que los vecinos llaman travesañas.

Más abajo aparece la Sigüenza renacentista, con la Plaza Mayor porticada y palacios como el de los Deanes, hoy sede del Ayuntamiento. La ciudad barroca, levantada en buena parte por los obispos que gobernaron el territorio, se extiende hacia la Alameda, un paseo con olmos centenarios junto al río Henares.

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Su monumento más llamativo es sin duda el castillo de Sigüenza, una edificación que tiene origen en una alcazaba de época islámica y adquirió su configuración actual entre los siglos XIII y XIV, cuando pasó a ser residencia de los obispos seguntinos.

Parador de Sigüenza, en Guadalajara (Adobe Stock).
Parador de Sigüenza, en Guadalajara (Adobe Stock).

La fortaleza conserva murallas, torres cuadradas y semicirculares y un patio interior desde el que se obtienen vistas del casco histórico y de la catedral. En el siglo XX fue restaurado y convertido en Parador Nacional, aunque sus zonas comunes pueden visitarse de manera libre.

Alrededor de la fortaleza se despliegan iglesias románicas, como la de San Vicente Mártir y la de Santiago, además de la Casa del Doncel, una casa-torre con decoración mudéjar que hoy alberga un restaurante de cocina contemporánea.

Pero, además, esta ciudad medieval cuenta con su propia catedral, la catedral de Santa María. Sus obras comenzaron en 1124, tras la conquista cristiana de la ciudad, y se prolongaron hasta el siglo XV.

Su aspecto exterior, con dos torres que flanquean la portada principal, responde a su función original como parte del sistema defensivo urbano, según detalla Turismo de Castilla-La Mancha. En su interior se conserva la escultura funeraria de Martín Vázquez de Arce, conocido como el Doncel de Sigüenza, considerada una de las piezas más relevantes de la escultura funeraria española.

La villa ha sido elegida por la OMT para forma parte de los 'Best Tourism Villages'

Una gastronomía con estrella

La oferta gastronómica de la zona suma un indudable atractivo a la visita. A partir de los años 60, el turismo de fin de semana se multiplicó, y eran muchos los que conducían desde Madrid unas dos horas para pasar el día y comer allí. Esto hizo que la oferta gastronómica de Sigüenza se disparase y convirtiese a la ciudad en un destino a tener en cuenta.

Hoy en día, en sus calles conviven asadores, bares de tapas, restaurantes tradicionales o modernos bistrós, una oferta variada en la que impera la cultura del vermut y del fino seguntino, una bebida local que se elabora con gaseosa, vermut y espuma de cerveza.

Dentro de su oferta gastronómica, hay dos restaurantes que llaman la atención especialmente. El primero de ellos es el restaurante El Doncel, un negocio familiar que lleva en funcionamiento desde 1860 y que fue en 2017 reconocido con una estrella Michelin (la primera de todo Guadalajara). Los hermanos Pérez, con Enrique al frente de los fogones y Eduardo en labores de maître-sumiller, dirigen hoy el restaurante, herederos de una larga tradición hostelera que han conseguido renovar con respeto y vanguardia.

Actualmente, ofrecen dos menús degustación, ambos acompañados con panes artesanos de harinas ecológicas: uno corto, llamado ‘Esencia y Sabor’ (92 €), y otro más extenso, denominado ‘Gastronómico’ (128 €).

El segundo restaurante destacado de la zona es Molino de Alcuneza, un gastronómico insertado en un hotel del mismo nombre que cuenta también con su propia estrella Michelin. Este restaurante, liderado por los hermanos Moreno, se encuentra a escasos kilómetros del centro de Sigüenza y ocupa un molino harinero del siglo XV recuperado con mimo.

Molino de Alcuneza Relais & Châteaux (Facebook Molino de Alcuneza).
Molino de Alcuneza Relais & Châteaux (Facebook Molino de Alcuneza).

En su cocina, ponen en valor los productos de temporada que brinda la serranía de Sigüenza: las setas, las piezas de caza y, especialmente, las verduras y hortalizas cultivadas en su propia huerta. Todo ello a través de tres menús degustación (Molienda, 98 €; Clásicos, 120 €; y Esencias, 135 €) y de una carta en formato bistró.

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