Cinco castillos medievales en apenas 300 metros: así es esta ciudad escondida de Francia

Su posición estratégica la convirtió en un importante punto de paso entre regiones comerciales que sentó las bases para lo que se aprecia en la actualidad

Una vista del pueblo de Chauvigny donde se ven sus casas con encanto de la campiña y naturaleza de octubre.
Francia esconde una ciudad donde cinco castillos medievales comparten el mismo escenario. (Wikimedia/Gerd Eichmann)
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Francia esconde una ciudad donde cinco castillos medievales comparten el mismo escenario rocoso y son vecinos de apenas unos metros. Quienes buscan revivir el aire medieval fuera de los circuitos más transitados encontrarán aquí una concentración patrimonial sin equivalente en Europa occidental. Los cinco castillos se ubican en un triángulo de apenas 300 metros de base y 100 metros de altura, una característica que no se ve todos los días.

Hay quien puede pensar que es una casualidad geográfica, pero es el resultado de siglos de guerras y acumulación de poder. La localización fue clave en las rutas comerciales entre dos regiones estratégicas de Francia y que no fue la única.

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El origen de este conjunto se remonta a los siglos XI y XIII, cuando la ciudad se convirtió en frontera natural del condado de Poitou y en paso obligado para mercancías, viajeros y peregrinos que unían Poitiers con Berry. Los obispos de Poitiers tomaron el control del lugar a partir del siglo XI y lo mantuvieron hasta la Revolución Francesa, un periodo excepcionalmente largo que moldeó tanto el trazado urbano como la densidad de su patrimonio. Su poder económico dependía directamente del tráfico que cruzaba por allí, lo que explica la magnitud de las construcciones que quedan actualmente.

Chauvigny se alza sobre el valle del Vienne y conserva un casco histórico marcado por siglos de disputas, poder e influencia de los obispos de Poitiers.(Wikimedia/Jochen Jahnke)
Chauvigny se alza sobre el valle del Vienne y conserva un casco histórico marcado por siglos de disputas, poder e influencia de los obispos de Poitiers.(Wikimedia/Jochen Jahnke)

La ciudad es Chauvigny, en el departamento de Vienne, a 23 km al este de Poitiers. Su parte alta, encaramada sobre un promontorio que domina el valle del río Vienne, conforma uno de los conjuntos medievales más singulares de Francia. “Su originalidad reside en la presencia de cinco castillos fortificados agrupados en un mismo promontorio rocoso, una concentración poco común”, explica Marie-Claude Chaboisseau, guía turística de la zona en un artículo de Sudouest. La ciudad alta está clasificada además como uno de los Détours de France, la red de municipios con patrimonio excepcional. Para quienes se preguntan qué ver en Chauvigny, la respuesta empieza siempre aquí, en la ciudad alta.

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Los cinco castillos medievales de Chauvigny

El más extenso del conjunto es el Castillo Episcopal, levantado por los obispos de Poitiers y mencionado ya en documentos del año 1025. Con un perímetro de 230 metros y torres que aún alcanzan los 30 metros de altura, fue durante siglos una demostración palpable del poder eclesiástico. Vendido como bien nacional durante la Revolución, se utilizó como cantera, lo que explica su estado actual de ruina. Aun así, el contorno del recinto y los muros que permanecen en pie permiten hacerse una idea de su escala original. Una visita completa a la ciudad alta lleva entre hora y media y dos horas.

Conforma uno de los conjuntos medievales más singulares de Francia.(Wikimedia/Luca Aless)
Conforma uno de los conjuntos medievales más singulares de Francia.(Wikimedia/Luca Aless)

A escasos 70 metros se alza el Castillo de Harcourt, el mejor conservado de los cinco. Debe su nombre a la poderosa familia normanda que lo encargó construir a finales del siglo XII, tras el matrimonio de uno de sus miembros con la vizcondesa de Châtellerault. Su torre rectangular fue reformada en el siglo XIV y hoy alberga una de las Micro-Folies de La Villette, una instalación de realidad virtual que da acceso a obras maestras de museos nacionales e internacionales. La entrada es libre.

Del Castillo de Montléon, del siglo XII, quedan vestigios dispersos entre edificios más recientes: parte de la muralla exterior, algunos contraforos y los restos de lo que fue la Torre Oger, nombre de la familia que poseyó el feudo originalmente. En 1295, Guy II de Montléon cedió el castillo al obispo de Poitiers Gauthier de Bruges, y el conjunto fue objeto de demolición progresiva desde el siglo XVI. Excavaciones recientes han sacado a la luz un silo de grano y una mazmorra con comunicación subterránea.

La Torre del Homenaje de Gouzon cierra el recorrido con su volumen cuadrado y su presencia sobre el horizonte de la ciudad alta. Restaurada en el siglo XX, acoge un museo sobre el patrimonio local. La entrada cuesta 6 euros, con acceso gratuito para menores de 14 años.

Una parte de torre con piedra clara y de fondo el cielo.
Torre del Castillo de Gouzon, ubicada al norte de la Colegiata de Saint-Pierre. Es lo único que queda en pie del castillo con el mismo nombre que la torre. (Wikimedia/ Daniel Jolivet)

Chauvigny, escapada de fin de semana desde España

Chauvigny encaja en una escapada de fin de semana al suroeste de Francia con base en la ciudad alta. La temporada alta se extiende de julio a agosto, con temperaturas máximas que rondan los 26 °C , cuando el espectáculo de cetrería y el Festival Medieval animan el conjunto. La primavera y el otoño ofrecen menos afluencia y un clima igualmente agradable, con visitas más tranquilas a los castillos.

Un río y todo verde de árboles.
La ribera del río Vienne en Chauvigny. (Wikimedia/Kokin)

La oferta gastronómica y de alojamiento se concentra en la ciudad histórica. El restaurante Saint-Pierre et le Loup, en el corazón de la ciudad medieval, propone cocina de temporada con productos locales en un comedor de piedra y terraza; el menú de dos platos cuesta 24,50 euros y el de tres, 29,50 euros. Para dormir, Le Clou ocupa una construcción del siglo XV reconvertida en espacio cultural, con dos habitaciones disponibles desde 40 euros para dos personas.

Más allá de los castillos, el espectáculo Géants du Ciel, en el Castillo Episcopal, reúne águilas, halcones, búhos y loros en vuelos rasantes sobre el público hasta el 27 de septiembre, con entradas desde 10,50 euros para niños y 14,50 euros para adultos. El Véopail de Chauvigny propone recorrer en draisina una antigua vía de ferrocarril con vistas a la ciudad medieval. El recorrido largo de 17 km cuesta 12,50 euros para adultos y 8 euros para niños de entre 7 y 11 años.

Cómo llegar a Chauvigny desde España y precios de entrada

En coche desde España, la ruta más habitual desde Madrid pasa por San Sebastián, la autopista A-63 hasta Burdeos y de ahí la A-10 hasta Poitiers (unos 850 km, aproximadamente 8 horas). Desde Barcelona, la distancia es similar por la AP-7 y la A-9 hasta Lyon, y de ahí hacia Poitiers. Desde Poitiers, Chauvigny queda a 23 km por la D749, unos 25 minutos más. En tren, la opción más cómoda desde España es el AVE u Ouigo hasta París y desde allí un TGV a Poitiers (en torno a dos horas), con conexión en autobús o taxi hasta Chauvigny. El aparcamiento en la ciudad baja es gratuito, con acceso peatonal a la ciudad alta.

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