La ciudad medieval que es perfecta para recorrer a pie este verano: historia y gastronomía entre unas murallas del siglo XI

Este destino ofrece a los viajeros la posibilidad de recorrer su centro histórico y sus monumentos lejos de la masificación de los destinos de playa

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Muralla de Ávila (Shutterstock).
Muralla de Ávila (Shutterstock).

La ciudad amurallada de Ávila, en Castilla y León, se presenta estos días como un destino diferente para quienes buscan una escapada de verano alejada de las masas (y de las playas, claro está). Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, la capital de la provincia que lleva su nombre destaca principalmente por su muralla medieval, que comenzó a construirse en el siglo XI y es reconocida tanto por sus dimensiones como por su espectacular estado de conservación. Este recinto fortificado, uno de los mejor conservados de Europa, se extiende a lo largo de más de dos kilómetros y cuenta con nueve puertas monumentales, que invitan al visitante a adentrarse en este enclave histórico.

A lo largo de las calles empedradas, el visitante puede disfrutar de rutas patrimoniales que conectan los principales monumentos de la ciudad. Uno de los edificios más singulares es el Palacio de Piedras Albas, actualmente convertido en Parador. Frente a la catedral, este edificio del siglo XVI combina la solemnidad arquitectónica con el confort de la hotelería moderna. Hospedarse en el Parador permite contemplar la muralla desde los ventanales o pasear por sus jardines, que funcionan como museo al aire libre e incluyen vestigios arqueológicos como sarcófagos romanos y un verraco vetón del siglo V a. C.

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El patrimonio monumental de Ávila también destaca por la catedral y la basílica de San Vicente, ambos templos repletos de arte e historia. El equilibrio entre arquitectura civil y religiosa, la presencia de palacios y la preservación de la trama histórica del casco antiguo dotan a la ciudad de un carácter único en el panorama patrimonial español.

La gastronomía es otro de los pilares clave de la ciudad. Restaurantes y alojamientos ponen en valor la ternera Avileña Negra Ibérica, que se convierte en la principal protagonista de los menús, especialmente en recetas como la chuleta y el chuletón, preparados a la brasa. Completan la oferta culinaria platos como las tradicionales patatas revolconas, las judías de El Barco y, como especialidad dulce, las famosas ‘Yemas de Santa Teresa’, elaboradas tanto en el Parador como en pastelerías artesanas, con un origen vinculado a Teresa de Jesús.

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Esta localidad cuenta con un patrimonio monumental único que se traduce en su impresionante muralla. Además, su rica gastronomía la convierte también en un destino culinario espectacular

Escapadas en la provincia de Ávila

Más allá de la ciudad, el entorno natural de la provincia añade razones para extender la visita. Ávila se ha consolidado como santuario del buitre negro, una de las aves rapaces más emblemáticas y protegidas de Europa. Es frecuente la contratación de excursiones organizadas a través de empresas especializadas, que ofrecen rutas guiadas con telescopios para el avistamiento de estas especies.

El territorio abulense está además jalonado de castillos y fortalezas visitables, lo que refuerza la oferta patrimonial de la provincia. Destacan las rutas históricas que unen fortalezas emblemáticas como el Castillo de los Zúñiga en Arévalo, el Castillo de Mombeltrán o el Palacio de Magalia, entre otros. Y existen enclaves —como el Castillo de Villaviciosa— que ofrecen alojamiento en su interior. El acceso a estos monumentos suele realizarse por carreteras regionales o rutas de senderismo. En los últimos años, la ocupación hotelera en la zona en estas fechas se ha disparado, lo que prueba que las soluciones para escapar del turismo masivo terminan masificando los destinos que hasta hace poco no conocían el problema.

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