
El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial se alza majestuoso en la sierra del Guadarrama, convertido en emblema del patrimonio histórico y cultural de España. Este colosal conjunto arquitectónico, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1984, con más de 33.000 metros cuadrados, resume la grandeza del reinado de Felipe II y la ambición de una época marcada por la fe, el arte y el saber.
Su construcción supuso una obra de arquitectura faraónica; 21 años de trabajos que requirieron de la tecnología más avanzada de la época y de la ingeniería más puntera de aquel entonces. Su estructura está llena de secretos, rincones que esconden infinidad de historias que merece la pena conocer a fondo. De todas ellas, hay un detalle que muchos pasan por alto, una estructura poco llamativa en un primer vistazo, pero que protagoniza una de las más icónicas leyendas de este conjunto arquitectónico.
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Para encontrarnos con ella, nos tenemos que dirigir a la entrada de la basílica, en el sotocoro, nada más cruzar el Patio de los Reyes. “Cuando se hace la visita guiada al conjunto, hay algunos guías que pasan directamente a la basílica. Cuando estoy con un grupo y estoy aquí explicando y los veo pasar tan rápido y no explicar el sotocoro, me quema por dentro”, asegura Jesús Manuel Morón Nadador, presidente de la Asociación de Guías Oficiales de Turismo de la Comunidad de Madrid (APIT).
Hablamos de la bóveda plana de Juan de Herrera, una proeza arquitectónica que reta las leyes de la gravedad y de la ingeniería. Justo encima de esta bóveda se encuentra el coro. “El coro originalmente estaba diseñado para cincuenta clérigos, pero Felipe II quiere ampliar el número a cien. De tal manera que arquitectónicamente había que modificar el proyecto. Era complicadísimo”, explica el guía a Infobae.
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“El grosor de esta cúpula es de solo veinticuatro centímetros. Nunca en la historia de la arquitectura se había conseguido hacer un sotocoro tan fino como este”, aclara el experto. Una bóveda plana que en su clave está aguantando cinco mil kilos de peso, gracias únicamente a la estructura de las piedras utilizadas.
El diseño del arquitecto Juan de Herrera distribuye el peso en ocho anillos concéntricos de piezas que actúan como cuñas. De hecho, si quitáramos los anillos de dentro hacia fuera, la bóveda no se caería. “Es el mejor ejemplo de la estereotomía de El Escorial, el arte del corte de la piedra. Y aquí se corta milimétricamente cada sillar para encajar en este espacio”.
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“Herrera, Herrera, con el rey no se juega”
Tal es la magnitud de esta obra de arte arquitectónico que existe incluso una leyenda asociada a su construcción. Una historia vinculada, cómo no, al rey que ideó este Palacio: Felipe II. Según cuenta la leyenda, el propio rey tuvo una discusión con Juan de Herrera sobre si la bóveda plana sería capaz de soportar el peso de un coro de tal envergadura. El arquitecto aseguraba que sí, pero el rey lo ponía en duda.
Madrid también es para el verano, y así lo quiere demostrar la Asociación de Guías de Turismo de la Comunidad de Madrid, que acaba de lanzar su nueva programación con más de 470 visitas guiadas pensadas para redescubrir la región.
“Cuando se abren las puertas y se muestra al rey Felipe II por primera vez la basílica, Juan de Herrera manda colocar una columna falsa de cartón piedra que simule apoyar la bóveda”, cuenta el guía turístico. “Felipe II se encuentra con esta columna y critica al arquitecto por haber colocado una columna que interrumpa la visión de la basílica. Entonces, Juan de Herrera pide un andamio, se sube hasta la columna y pasa un cartón entre la columna y la bóveda. Luego, la manda quitar. Juan de Herrera quería demostrar lo difícil que fue la consecución de esta bóveda y darle a entender que él consigue soportarla sin columna”.
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Este curioso momento nos trae una de las escenas más curiosas de la construcción de este complejo monumental. “Se dice que Felipe II se ríe tres veces en toda su vida. No era un señor muy risueño que digamos. Ante la jugarreta de Herrera, Felipe II parece reírse entre dientes y le dice una famosa frase: ‘Herrera, Herrera, con el rey no se juega’”.
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