Así podrás ver las Líridas en 2026: consejos, fechas y los mejores cielos de España para disfrutar de la lluvia de estrellas

La constelación de Lira, la magia de los cielos oscuros y las reservas Starlight convierten la cita en un plan imperdible para aficionados y curiosos en la noche del 22 al 23 de abril

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Lluvia de estrellas (Shutterstock).
Lluvia de estrellas (Shutterstock).

En cuanto la primavera alcanza su plenitud, los aficionados a la astronomía en España comienzan a mirar al cielo, en busca del primer gran espectáculo de estrellas fugaces del año. Tras meses de calma tras las Gemínidas y las Cuadrántidas, abril trae consigo la lluvia de las Líridas, un fenómeno que, pese a su carácter modesto, promete noches de emoción y la posibilidad de ver algún astro cruzar el firmamento en un estallido luminoso. Tanto en las ciudades como en los rincones más remotos, la expectación crece ante la cita anual con este fenómeno de origen milenario.

Observar las Líridas es mucho más que contar meteoros: es salir en busca de los mejores cielos oscuros, dejarse envolver por el silencio de la noche y compartir la emoción de un destello inesperado. España, con su red de reservas Starlight y sus paisajes despejados, ofrece enclaves incomparables para disfrutar de la experiencia. Tanto si eres un veterano de las lluvias de estrellas como si te acercas por primera vez, la primavera invita a levantar la vista y dejarse sorprender.

Líridas: cuándo y cómo ver la mejor lluvia de estrellas de la primavera

La lluvia de las Líridas tiene su origen en los restos del cometa C/1861 G1 Thatcher, descubierto en el siglo XIX pero conocido y admirado desde hace más de dos mil años. Cada abril, la Tierra atraviesa la nube de polvo y fragmentos que el cometa ha ido dejando en su órbita, y esos pequeños granos —no mayores que una mota de arena— arden al rozar la atmósfera, generando los destellos que conocemos como estrellas fugaces.

El pico de actividad de las Líridas en 2026 será la noche del 22 de abril, aunque la lluvia se extiende entre el 14 y el 30 del mes. Con una media estimada de 18 meteoros por hora, la cita es más contenida que la de las Perseidas de agosto, pero no exenta de sorpresas: en ocasiones, como ocurrió en 1922, 1945, 1982 y 1985, se han registrado explosiones de actividad con hasta 100 destellos por hora. Aunque los científicos descartan que este sea uno de esos años excepcionales, la magia de la observación reside en la imprevisibilidad.

Lluvia de estrellas (Shutterstock).
Lluvia de estrellas (Shutterstock).

A partir de las 22:30, cuando el radiante —el punto de origen aparente de los meteoros— comience a elevarse, las posibilidades de avistamiento aumentan, alcanzando su punto álgido entre las 2:00 y las 5:00 de la madrugada. Este año, la Luna en cuarto creciente y con un 30 % de luminosidad puede dificultar la visión de las estrellas más tenues. Para minimizar su efecto, se recomienda buscar lugares donde algún obstáculo natural o artificial oculte la Luna, o aguardar al tramo final de la noche, cuando el satélite esté bajo o desaparecido en el horizonte.

La constelación de Lira, cerca de la brillante estrella Vega, será la referencia para ubicar el radiante. Aunque los meteoros pueden cruzar cualquier parte del cielo, mirar a un punto algo alejado del radiante, como las constelaciones del Cisne, el Boyero o Hércules, puede alargar la sensación visual de cada trazo.

Los mejores lugares de España para disfrutar del espectáculo

Para contemplar las Líridas en todo su esplendor, es fundamental alejarse de la contaminación lumínica y buscar cielos despejados. España cuenta con una red de Reservas Starlight, espacios reconocidos por la calidad de su cielo nocturno y su compromiso con la divulgación astronómica y la protección del entorno.

En Andalucía brilla la gigantesca Sierra Morena, la mayor reserva Starlight del planeta, junto a enclaves pioneros como la Sierra Sur de Jaén, Los Pedroches en Córdoba y el tridente de Sierra Mágina, Cazorla y Segura en Jaén, donde la atmósfera es excepcionalmente pura. En el archipiélago canario destacan La Palma —la primera reserva del mundo protegida por ley—, las Cumbres de Tenerife, por encima del mar de nubes, y la totalidad de Fuerteventura, donde la oscuridad es absoluta.

En la Península Ibérica se esconden algunos lugares únicos y llenos de historia.

Aragón ofrece alternativas como la Sierra de Albarracín, el Territorio Gúdar-Javalambre —con su moderno observatorio— y la Comarca Cuencas Mineras en Teruel. Todos estos enclaves son ideales para una noche de observación tranquila, con infraestructuras y miradores pensados para los aficionados y la posibilidad de participar en actividades guiadas.

Antes de empezar la observación, conviene dejar que el ojo se adapte a la oscuridad durante al menos 15 o 20 minutos, evitando mirar pantallas o luces intensas que puedan dificultar la visión de los meteoros más débiles. Un simple descuido con el móvil puede arruinar la adaptación y obligar a comenzar de nuevo.