La joya renacentista de Jaén: una plaza con siete edificios históricos, patios palaciegos y un legado artístico único

Cada edificio narra la historia de una ciudad de nobles, artistas y viajeros, en un entorno único que invita a perderse entre columnas, escudos y fuentes centenarias

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Plaza Vázquez de Molina, en Úbeda
Plaza Vázquez de Molina, en Úbeda (Turismo Jaén).

En el corazón de Andalucía, la ciudad de Úbeda brilla como un tesoro del Renacimiento español, atrapando la mirada de viajeros y amantes de la historia con su inconfundible silueta de palacios, iglesias y plazas monumentales. Declarada Patrimonio Mundial por la Unesco junto a su vecina Baeza, Úbeda ha sido durante siglos cruce de caminos y escenario de esplendor artístico, especialmente durante los siglos XVI y XVII, cuando la prosperidad agrícola y la presencia de grandes familias nobiliarias impulsaron la construcción de un conjunto monumental sin igual en la península.

Pero si hay un lugar donde el legado renacentista alcanza su máxima expresión, ese es la Plaza Vázquez de Molina, considerada por muchos la plaza con la mayor concentración de edificios históricos de Europa. En este enclave, cada fachada, cada escudo y cada columna cuentan la historia de una ciudad que supo atraer a los mejores arquitectos y artistas de su tiempo, y que hoy ofrece al visitante un viaje único a través del arte, la cultura y el urbanismo del Siglo de Oro.

Un museo al aire libre del Renacimiento español

Situada en la parte más meridional de la ciudad, la Plaza Vázquez de Molina es mucho más que un espacio público: es un museo al aire libre y el mejor ejemplo de urbanismo renacentista en España. Construida en el siglo XVI y reconocida como Patrimonio Mundial desde 2003, la plaza reúne en un espacio armónico y monumental siete edificios históricos que reflejan el esplendor de la época.

La joya indiscutible es la Sacra Capilla del Salvador del Mundo, el mayor mausoleo civil construido en España, mandado erigir por Francisco de los Cobos, secretario de Carlos V. Su fachada plateresca, obra de Diego de Siloé y Andrés de Vandelvira, destaca por la riqueza escultórica y la originalidad arquitectónica. En su interior, la rotonda y el altar mayor, concebidos como panteón familiar, impresionan por su majestuosidad y detallismo, mientras que la sacristía, decorada por Esteban Jamete, es considerada una de las grandes obras del Renacimiento español.

Parador de Úbeda, en Jaén (Adobe Stock).
Parador de Úbeda, en Jaén (Adobe Stock).

Frente a la capilla se alza el Palacio del Deán Ortega, una de las mejores muestras de la arquitectura palaciega renacentista, hoy convertido en Parador de Turismo, uno de los más antiguos de la red nacional. Sus patios, columnas y estancias permiten al visitante dormir entre historia y arte, experimentando el ambiente distinguido que caracterizó a la nobleza ubetense.

Un conjunto monumental único en Europa

La plaza está presidida también por el Palacio Vázquez de Molina, conocido como el Palacio de las Cadenas por las que delimitan su lonja. Sede actual del Ayuntamiento y Monumento Nacional, este edificio impresiona por su fachada de tres cuerpos, decorada con atlantes, cariátides y escudos de armas, así como por su elegante patio interior y los frescos de influencia italiana que adornan sus estancias.

La Basílica de Santa María de los Reales Alcázares, construida sobre una antigua mezquita, combina estilos que van del gótico al neoclásico, pasando por el barroco y el renacentista. Su fachada, con la Adoración de los Pastores como motivo central, y su claustro son dos de los puntos más visitados y admirados por los amantes del arte sacro.

El conjunto monumental se completa con el Palacio del Marqués de Mancera, reconocible por la torre del tesorero y su relieve de Jesús Niño; la Cárcel del Obispo, edificio del siglo XVIII ahora sede judicial, y el Pósito de Úbeda, almacén de grano convertido en comisaría. Todos estos edificios han sido declarados Bien de Interés Cultural y refuerzan la singularidad de la plaza, que cuenta también con ruinas y restos de antiguos palacios, fuentes y elementos urbanos que aportan aún más valor a su conjunto histórico.

En la Península Ibérica se esconden algunos lugares únicos y llenos de historia.

Pasear por la Plaza Vázquez de Molina es viajar a la época dorada de Úbeda, cuando la ciudad se llenó de vida, cultura y poder. La plaza conserva su estructura original y su armonía, con perspectivas y encuadres que sorprenden en cada esquina. Por todo ello, este espacio ha sido calificado como una de las plazas más bellas de España y una de las mayores concentraciones de arte renacentista de Europa.