La caverna mágica de Praga: un museo en una cueva que es también el taller y casa del pintor

Este rincón de la capital checa se ubica en lo alto del monte Petřín y es uno de los mayores secretos de la ciudad

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La caverna mágica de Praga
La caverna mágica de Praga (reon.cz).

En el corazón de Praga, ciudad de puentes, castillos y leyendas, el viajero curioso encuentra mucho más que la silueta dorada de la ciudad vieja o los ecos de Kafka y Mozart. La capital checa es también un mosaico de rincones insólitos, talleres de artistas y museos singulares que alimentan la fama de Praga como uno de los grandes centros culturales de Europa. De hecho, entre jardines ocultos y callejones empedrados, el monte Petřín custodia un secreto fantástico: la Caverna Mágica, un museo subterráneo que es, al mismo tiempo, la casa y el taller del pintor Reon Argondian.

A simple vista, la Caverna Mágica parece una modesta vivienda en medio del bosque, pero basta traspasar su puerta —o tocar el timbre, si está cerrada— para acceder a un mundo diferente. Fundada en 2005 por Reon Argondian (nacido Jan Zahradník en 1948), la Caverna es el resultado de décadas de trabajo, viajes y sueños. El artista, que vivió la censura del régimen comunista y se formó como restaurador en Suiza, ha convertido su refugio en Praga en una inmersión a su propio reino imaginario: Argondia.

El visitante, al cruzar el umbral, se adentra en una auténtica “cueva” de arte, decorada con estalactitas, esculturas fantásticas, gárgolas, cuadros superpuestos y rincones llenos de color y misterio. El espacio, distribuido en tres plantas, ofrece una atmósfera única, entre el taller vivo y la galería de arte, con zonas para sentarse y tomar una bebida —alcohólica o no— incluida en la entrada.

El arte de Argondian: técnica y fantasía

La caverna mágica de Praga
La caverna mágica de Praga (reon.cz).

Las pinturas de Reon —alrededor de 80 expuestas en la Caverna Mágica— deslumbran por su riqueza cromática, su detallismo y la atmósfera de ensoñación. Muchas de ellas están elaboradas con la técnica renacentista aprendida en Lucerna: varias capas de óleo sobre madera especial, con secados de meses entre cada una, lo que obliga a trabajar en series y convierte cada creación en un proceso de largo aliento. El resultado son escenas y paisajes de otro mundo, inspirados en Argondia, un territorio onírico donde el artista proyecta sus sueños y obsesiones.

En contraste, Reon también practica la técnica “a la prima”, más espontánea y expresiva, que le permite explorar la energía del color en estado puro, sin el rigor de los procesos clásicos. Ambas vertientes conviven en las salas de la caverna, mostrando la dualidad entre la paciencia del maestro antiguo y la explosión contemporánea.

Visita y experiencias en la Caverna Mágica

La Caverna Mágica abre todos los días de 11:00 a 19:00, y la entrada cuesta 250 coronas checas para adultos, siendo gratuita para niños. Llegar es sencillo: basta tomar el tranvía hasta Újezd y ascender a pie (unos 10-15 minutos) o bien, cuando funcione, usar el funicular hasta Nebozízek. El museo, además de exhibir la obra de Reon, es su hogar y taller: en ocasiones, es el propio artista quien recibe a los visitantes y comparte historias de su vida y su creación. Además, su acceso es sencillo y forma parte del encanto de la visita.

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El museo se ubica en la colina Petřín, uno de los pulmones verdes de Praga. Para llegar, se puede tomar el tranvía hasta la parada Újezd (líneas 9, 12, 20 o 22) y desde allí subir a pie unos 10-15 minutos por los senderos de la colina. Si el funicular de Petřín está en funcionamiento, basta con subir una parada hasta Nebozízek y caminar unos minutos más. En caso de encontrar la puerta cerrada al llegar, solo hay que tocar el timbre en el lado izquierdo para que el personal abra el acceso al museo. La ruta, rodeada de vegetación y con vistas a la ciudad, convierte la llegada a la Caverna en una experiencia previa al mundo fantástico que aguarda en su interior.