
Antes de lanzarse a la aventura de un nuevo destino, conviene dedicar unos minutos a repasar las normativas de equipaje que rigen en cada aerolínea. Si bien existe un marco internacional que aporta ciertas referencias, cada compañía aérea establece sus propios límites de tamaño y peso para las maletas de mano, así como tarifas y condiciones muy particulares para el equipaje facturado. Pasar por alto estos detalles puede traducirse en sobrecostes inesperados o en incomodidades durante el viaje.
Según las recomendaciones de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), la maleta de cabina ideal no debe exceder los 55 centímetros de alto, 35 de ancho y 20 de fondo, incluyendo ruedas, asas y bolsillos. Para el pasajero frecuente, esta medida funciona como una referencia básica, aunque en la práctica, cada aerolínea fija sus propias reglas. Es frecuente encontrar pequeñas desviaciones, y algunas compañías optan por ser aún más estrictas con sus límites. Por ello, consultar siempre las condiciones concretas antes de preparar el equipaje resulta esencial para evitar contratiempos en el control de embarque.
El equipaje que se factura en bodega sigue un régimen todavía más variable. Aquí, las diferencias entre aerolíneas y el tipo de billete adquirido son más evidentes. El precio no es el único aspecto a considerar: el peso permitido en cada maleta y la política de piezas suelen cambiar entre aerolíneas y, en ocasiones, entre rutas o temporadas. Optar por viajar ligero y seleccionar solo lo imprescindible puede ayudar a evitar los temidos recargos por exceso de peso y hacer el trayecto mucho más cómodo.
El caso de Wizz Air: tarifas y condiciones

En el panorama europeo, Wizz Air destaca por su sistema tarifario flexible. Las tarifas para facturar una maleta dependen principalmente de la fecha del vuelo (temporada alta o baja), del método de pago (en línea, por teléfono o en el propio aeropuerto) y del peso total de cada pieza. Para quienes reservan y pagan con antelación, la variedad de opciones es amplia y permite ajustar el presupuesto.
En temporada baja, una pieza de hasta 10 kg se puede facturar por un importe que varía entre 15 y 116,50 euros si el pago se realiza a través de los canales digitales o telefónicos. Si se necesitan 20 kilos de capacidad, la franja asciende a entre 20 y 131 euros. En caso de optar por el máximo permitido, es decir,32 kilos, la tarifa oscila entre 32 y 145 euros. Los precios presentan una subida notable en temporada alta: entonces, los importes para el equipaje más ligero parten de 20 euros y pueden alcanzar los 130, mientras que facturar una maleta de hasta treinta y dos kilos cuesta entre 37 y 158,50 euros.
Una consideración esencial es el lugar donde realizar el trámite de facturación. Mientras que los clientes que lo hacen por Internet o teléfono se benefician de una horquilla de precios bastante amplia, quienes esperan hasta estar en el aeropuerto para abonar la maleta ven incrementado el importe de forma considerable. Así, facturar veinte kilos en el aeropuerto cuesta sesenta y cinco euros en temporada baja, cifra que puede desajustar el presupuesto inicial del viaje.
En caso de volar con equipamiento deportivo, Wizz Air ofrece tarifas diferenciadas: 55 a 65 euros si la gestión se hace online o por teléfono, 65 euros si se paga en el aeropuerto. Por otro lado, el exceso de peso en cualquier bulto da lugar a una tasa de 13 euros por cada kilo adicional, que debe ser abonada por artículo y por vuelo. Para quienes buscan aprovechar cada kilo permitido, este dato resulta fundamental y puede influir en la planificación del equipaje.
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