Entre las joyas arquitectónicas del Siglo de Oro español, destaca el imponente monasterio de San Lorenzo del Escorial, situado en pleno corazón de la Comunidad de Madrid. Su grandeza y su historia convierten este conjunto monumental en uno de los legados más valiosos de la arquitectura universal. Precisamente por su singularidad, la Unesco lo reconoció como Patrimonio de la Humanidad en 1984, subrayando su carácter único tanto en España como en el resto del mundo. Es por ello que la monumentalidad de este lugar resulta inigualable, aunque su eco resuena por toda la geografía peninsular.
De este modo, e inspirado en la magnificencia madrileña, el pequeño pueblo asturiano de Corias alberga su propio monumento grandioso. Se trata del monasterio de San Juan Bautista, popularmente conocido como “El Escorial de Asturias”. Erigido en un hermoso meandro del río Narcea, el monasterio destaca por su silueta robusta y armónica, y desde el año 2013 invita a los viajeros a alojarse en su interior, ya que funciona como Parador Nacional de Turismo.
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Majestuosidad renacentista y arte herreriano

La historia de este monasterio supera el milenio de vida. Fundado en el año 1032 por los condes Pinolo y Aldonza, vivió sus días más esplendorosos durante los siglos XII y XIII, afianzándose como epicentro cultural y espiritual del occidente asturiano. Diversas remodelaciones han ido configurando una imagen moderna, ya que la arquitectura original románica desapareció con el paso de los siglos, perdiéndose tras numerosos trabajos de reconstrucción y sobre todo tras el devastador incendio de 1973, que consumió casi todas las dependencias monásticas. Sorprendentemente, se salvaron la iglesia, la sacristía y la valiosa biblioteca.
Sin embargo, el conjunto que admiramos hoy se empezó a edificar en 1593, adoptando el estilo renacentista que caracteriza el edificio. El diseño de la iglesia responde a la tradicional planta de cruz latina: una amplia nave con capillas laterales se une a un crucero y un presbiterio elevado, reforzando la monumentalidad del templo. Tres cuerpos dan forma a la portada, donde el arco de triunfo con pilastras dóricas, la hornacina central dedicada al patrón y el majestuoso frontón rematado por chapiteles herrerianos evocan la magnífica influencia estética de El Escorial original.
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No solo su arquitectura impresiona: desde la nave central hasta los retablos y los detalles escultóricos, el espacio transmite quietud y grandeza. De aquel conjunto románico primitivo solo quedan recuerdos y algunos vestigios arqueológicos, que pueden admirarse hoy en el museo instalado en el sótano del propio monasterio.
Dormir en la historia

Hoy, el viajero que se adentra en las verdes tierras de Asturias puede vivir una experiencia exclusiva durmiendo en las antiguas dependencias del monasterio de Corias. Desde 2013, este edificio monumental es Parador Nacional, combinando tradición y modernidad en un entorno de lujo sobrio y apacible. Sus habitaciones conservan los muros de piedra, la robustez monástica y unas vistas privilegiadas sobre el curso sinuoso del Narcea y los paisajes boscosos.
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Uno de sus grandes atractivos es la peculiar convivencia entre los huéspedes y la comunidad de dominicos, que todavía gestionan la iglesia anexa, lo que crea una atmósfera singular en todo el recinto. La colaboración entre los religiosos y Paradores convierte este alojamiento en un viaje en el tiempo con todas las comodidades actuales. El Parador acoge también diferentes eventos en sus salones y dispone para sus clientes de un moderno spa.
El balneario, enclavado en las antiguas bodegas, ofrece circuitos de aguas, tratamientos de última generación e instalaciones que garantizan una estancia de auténtico relax en pleno corazón asturiano. Igualmente, en el sótano, el visitante descubre un pequeño museo arqueológico que expone restos del templo original del siglo XI. El arte contemporáneo tiene también cabida en este enclave monumental gracias a la pieza Cabinet de Curiosites, del artista portugués Rui Macedo, instalada en exclusiva en su interior.
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Cercanía, tradición y naturaleza en estado puro

La localización del monasterio de San Juan Bautista resulta privilegiada. A solo dos kilómetros se halla la histórica villa de Cangas de Narcea, cuyas calles empedradas, casonas y palacios evocan la herencia de los primeros reyes asturianos. Aquí, el viajero pasea entre la tradición monumental del Molino de Villajur y el fervor mariano del Santuario de la Virgen del Acebo, uno de los templos más queridos de la región.
El entorno natural es otro de los grandes tesoros de Corias. En las antiguas caballerizas del monasterio se sitúa hoy la Casa del Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias. Desde aquí parten rutas de senderismo que atraviesan bosques, ríos y montañas, ofreciendo la posibilidad de practicar actividades al aire libre en un paraje de excepcional belleza.
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A escasa distancia se encuentra la Reserva Natural del Bosque de Muniellos, considerado el mayor robledal de España y refugio de especies emblemáticas como el oso pardo y el urogallo. Esta reserva, declarada Reserva de la Biosfera, es uno de los pulmones ecológicos de Asturias y un destino ineludible para quienes buscan paisajes vírgenes y fauna salvaje.
Cómo llegar
Desde Oviedo, el viaje hasta el Parador de Corias es de 1 hora y 10 minutos por las carreteras A-63 y AS-15. Por su parte, desde Gijón, el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 30 minutos por la vía AS-15.
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