
A orillas del río Llobregat, cerca del municipio de Esparreguera, se ubica uno de los balnearios más especiales de Barcelona. Hoy en un notable estado de ruina, este complejo tuvo su esplendor durante el siglo XIX, cuando atrajo a las altas élites de la Ciudad Condal. Sin embargo, las inclemencias meteorológicas y el paso del tiempo han convertido al balneario de la Puda de Montserrat en un lugar fantasma.
Tan solo quedan los restos del que fue uno de los principales complejos termales de Cataluña durante el pasado siglo. Ahora, casi 70 años después, solo sus muros y las pintadas callejeras son testigo de lo que fue este lugar de la comarca de Baix Llobregat.
Un lugar para altas esferas
El balneario de la Puda de Montserrat fue construido en el año 1870, en una época en la que los balnearios eran considerados centros de salud y bienestar por excelencia. Su ubicación no está elegida al azar, ya que la tierra donde se asienta se caracteriza por las aguas sulfurosas que emanan del cercano río Llobregat. De hecho, se dice que fue un terremoto lo que provocó la aparición de estas aguas. Así, durante sus primeros años, se convirtió en uno de los principales centros termales de toda la región, pues a él acudía la burguesía y las altas esferas de Barcelona, las cuales se hospedaban en el hotel Gori de Olesa de Montserrat.

Incluso se piensa que las aguas que emanaban de la Puda de Montserrat curaron unas purgaciones a la reina Isabel II de España. Todo ello le dio una fama que lo llevó un periodo dorado que hizo que el complejo se ampliara hasta las dimensiones que se pueden contemplar en la actualidad. Sin embargo, todo se vio truncado cuando en el año 1958, una crecida del río Llobregat destruyó sus instalaciones cerrándolo para siempre. Desde entonces, el lugar ha permanecido en el abandono, deteriorándose poco a poco bajo la implacable presión del paso del tiempo.
De este modo, lo que queda del balneario es una estructura en ruinas, cuyas paredes agrietadas y ventanas rotas susurran las historias de un pasado glorioso. El edificio principal, de estilo arquitectónico neoclásico, está cubierto por una capa de vegetación y por infinidad de grafitis y arte urbano, lo que atrae a muchos curiosos y amantes de la fotografía. Sin embargo, las aguas termales de la Puda siguen brotando, aunque ya no se destinan al tratamiento de los enfermos, sino que fluyen en silencio, como un eco lejano de la función que cumplieron durante tantos años.
Cómo llegar
El balneario de La Puda se encuentra a un lado de la carretera C-55, que conecta Olesa de Montserrat con Monistrol de Montserrat. Su ubicación es fácilmente accesible a través de Google Maps, simplemente sigue las indicaciones y llegarás sin dificultad. Se recomienda aparcar el coche en cuanto salgas a la carretera y continuar a pie el corto recorrido, que no te llevará más de cinco minutos. De este modo, podrás disfrutar del paisaje mientras te aproximas al edificio del balneario, situado junto al río Llobregat, con el majestuoso macizo de Montserrat al fondo.
Desde el mismo camino que lleva al balneario, parte una ruta que conduce a la ermita de Sant Salvador de les Espases, un mirador excepcional desde el que se contemplan impresionantes vistas de la montaña de Montserrat. Aprovecha la ocasión para explorar el balneario y, si te sientes con energía, realizar la excursión hasta la ermita, aunque ten en cuenta que la ruta presenta un considerable desnivel y puede resultar algo exigente.
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