
En pleno corazón del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt y l’Obac, entre montañas, tradición y un inconmensurable bosque, se alza uno de los pueblos más especiales de Barcelona. Esta villa, destacada por su marcado carácter rural, es una ventana al pasado de la región gracias a sus calles medievales y arquitectura tradicional. Además, cuenta con un patrimonio monumental de gran valor que descubre todos los rincones de esta pintoresca localidad.
Estamos hablando de Mura, una villa de apenas 200 habitantes que es el reflejo vivo de la tradición y las costumbres de la comarca del Bages. Se enclava a unos 450 metros de altura en mitad de un entorno natural que combina a la perfección con la estampa pétrea de su casco histórico. Este le ha convertido en uno de los pueblos medievales más bonitos de Cataluña.
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Un pasado muy presente

El origen de Mura se remonta a la Edad Media, y su trazado urbano, repleto de callejones empedrados y casas de piedra, aún conserva la esencia de aquella época. A lo largo de los siglos, la vida en este rincón de la comarca del Bages estuvo marcada por la agricultura tradicional, con el cultivo de la vid y la elaboración de vino como principales actividades económicas. Sin embargo, la plaga de la filoxera en el siglo XIX devastó los viñedos, alterando profundamente el paisaje agrícola de la zona.
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Aún hoy, Mura conserva testimonios de su pasado ligado al campo y los oficios tradicionales. Los antiguos molinos de aceite, las tinas y bodegas para la producción de vino, las casonas vinculadas a labores ya desaparecidas, los huertos que bordean la riera de Nespres y las fuentes que salpican el entorno son vestigios de un tiempo pasado que ha dejado una profunda huella en la estructura del pueblo. En la actualidad, con una población que la villa se ha convertido en un destino apreciado que buscan una escapada de fin de semana cerca de Barcelona, pues la localidad se encuentra poco más de una hora de la Ciudad Condal.
Un paseo Mura
El casco antiguo es un verdadero viaje en el tiempo, donde el visitante puede pasear por calles estrechas que serpentean entre las casas, muchas de ellas restauradas manteniendo la estética original. La arquitectura del lugar destaca por sus tejados de tejas rojas, puertas de madera maciza y ventanas adornadas con flores, elementos que resaltan el encanto rústico del pueblo. Pero no solo eso, pues parte de él se encuentra incrustado en la roca, la cual talla y sirve de refugio a algunas de sus casas.
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Paseando por sus callejuelas se pueden descubrir sus monumentos más importantes como la iglesia de San Martín, un templo de estilo románico que destaca por su maravillosa portada del siglo XII, donde se puede apreciar la escena de la Adoración de los Reyes Magos. Igualmente, el edificio del antiguo ayuntamiento refleja a la perfección la arquitectura típica de la región. Sin embargo, a día de hoy acoge la Asociación Recull Histórico de Mura, un lugar dedicado a conservar la identidad, la memoria, las tradiciones y la historia del pueblo.
Asimismo, junto a este edificio se halla la plaza conocida como el mirador del ayuntamiento, desde donde se pueden apreciar una de las mejores vistas de Mura y su entorno. Por su parte, otros puntos de interés corresponden a la ermita de Sant Antoni, del siglo XVII; el Molí del Mig, un antiguo molino del siglo XI; los escasos restos del antiguo Castillo de Mura; y el pasaje Camil Antonietti.
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Aunque el viajero no se puede marchar sin conocer la Casa-museo Puig de la Balma, una antigua masía del siglo XII incrustada en un abrigo rocoso que cuenta toda la historia del municipio. Esta construcción se ubica a poco más de dos kilómetros de su centro urbano y en su interior se puede disfrutar de un restaurante, cinco habitaciones y un interesante museo.
Un entorno natural privilegiado

Más allá de sus monumentos y arquitectura medieval, Mura es un paraíso para los amantes de la naturaleza. El Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac, en cuyo corazón se encuentra el pueblo, ofrece una amplia variedad de paisajes y rutas de senderismo, muchas de ellas señalizadas. Una de las más populares es la ruta de la Riera de Nespres, con algo más de 5 kilómetros de recorrido, que sigue el curso del arroyo y atraviesa los frondosos parajes que rodean la localidad.
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Otra opción es la Ruta de las Mil Fuentes, de casi tres kilómetros, que lleva a los excursionistas a descubrir algunas de las numerosas fuentes naturales que brotan en los alrededores de Mura. Igualmente, el viajero también puede caminar hasta la cueva de Mura, una formación geológica natural que atrae a excursionistas y espeleólogos, así como al Puig de la Balma.
Cómo llegar
Desde Barcelona, el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 10 minutos por la carretera BV-1221. Por su parte, desde Lleida el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 45 minutos por las vías A-2 y C-25.
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