La mayor cueva turística de España esconde un mundo bajo tierra con 110 km de galerías, ríos y una ermita única

Entre las sorpresas del recorrido aparecen antiguas pinturas, estrechos pasadizos y espacios que durante miles de años permanecieron ocultos bajo la montaña.

Ojo Guareña, en Burgos (Shutterstock).
Ojo Guareña, en Burgos (Shutterstock).
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Existen pocos lugares como este en el mundo. Las cuevas se reparten por todo el territorio pero una que tenga un santuario a su entrada, pocas. En el norte de Burgos, entre los cortados calizos de la comarca de Las Merindades, un río se cuela por un agujero en la roca y desaparece bajo tierra. Ese “ojo” por donde se sumerge el cauce da nombre a Ojo Guareña, la cueva turística más grande de España y uno de los diez mayores complejos kársticos del mundo, con 110 kilómetros de galerías topografiadas que conectan catorce entradas distintas repartidas en seis niveles superpuestos.

Un santuario de piedra habitado desde el Paleolítico

El paisaje exterior ya anticipa lo que se oculta debajo. Bosques de encinas, quejigos y enebros entre siete farallones calizos conocidos como “conchas”. Es uno de los mejores puntos de naturaleza y aves rapaces de Burgos, con buitres leonados, alimoches y milanos que sobrevuelan las paredes de roca mientras corzos y jabalíes se mueven entre el sotobosque. La Junta de Castilla y León declaró el conjunto Monumento Natural en 1996 y lo incorporó a la Red de Espacios Naturales Protegidos por su valor geológico, arqueológico y biológico. El complejo cuenta además con la declaración de Bien de Interés Cultural, un reconocimiento que lo sitúa entre las piezas clave del patrimonio geológico de España.

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Entrada a las cuevas en Ojo Guareña. (Wikimedia/Heidi Meudt)
Entrada a las cuevas en Ojo Guareña. (Wikimedia/Heidi Meudt)

En su interior se conservan vestigios de todas las culturas que lo habitaron, desde grabados y pinturas rupestres hasta restos de cerámica y armas. La Sala de las Pinturas guarda representaciones vinculadas a un posible santuario del Paleolítico, mientras que la Sala de las Huellas conserva pisadas descalzas datadas entre hace 4.200 y 4.600 años. Esa densidad de hallazgos, que se extiende hasta la Edad Media, convierte a la cueva en un yacimiento de referencia para entender la presencia humana en el norte peninsular.

La ermita tallada que sigue recibiendo romeros

El acceso más conocido al sistema es la Cueva y Ermita de San Bernabé, un templo excavado directamente en la roca que conserva pinturas murales fechadas entre 1705 y 1877 y un retablo barroco. La capilla, dedicada a San Tirso y San Bernabé, todavía acoge cada año la romería que se celebra el sábado siguiente al 11 de junio, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. La visita conjunta a la ermita y la cueva recorre unos 400 metros de galería, donde el silencio y la humedad de la piedra se mezclan con la luz tenue que ilumina los muros tallados y las formaciones que el agua ha ido modelando durante millones de años.

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El Monumento Natural de Ojo Guareña ocupa casi 14.000 hectáreas. (Turismo de Castilla y León)
El Monumento Natural de Ojo Guareña ocupa casi 14.000 hectáreas. (Turismo de Castilla y León)

Quien busque una experiencia más próxima a la espeleología puede optar por la Cueva Palomera, que exige casco, frontal y guía obligatoria. El recorrido atraviesa la Sala Edelweiss, la Galería Principal y la Sima Dolencias en un itinerario de hasta 2,5 kilómetros y cuatro horas de duración, reservado a mayores de 12 años con condición física aceptable. Existe también una versión reducida, de 1,5 kilómetros y dos horas y media, pensada para quienes prefieren una aproximación más breve al interior del macizo.

Dos ríos que siguen dando forma a la montaña

El agua continúa siendo la protagonista invisible de Ojo Guareña. Los ríos Guareña y Trema se internan bajo tierra y recorren las galerías inferiores antes de resurgir al exterior, en un proceso de erosión que no se ha detenido desde hace millones de años.

En la Península Ibérica se esconden algunos lugares únicos y llenos de historia.

La humedad constante y la ausencia de luz han generado, además, un ecosistema único. Los informes oficiales documentan cerca de 190 especies cavernícolas en el interior del complejo, buena parte de ellas endémicas y algunas descritas por primera vez para la ciencia, lo que convierte a la cueva en lo que los especialistas llaman un punto caliente de biodiversidad subterránea.

Cómo llegar a Ojo Guareña

El acceso a Ojo Guareña solo es posible en vehículo privado. Desde Burgos capital, la ruta más directa combina la C-629 hacia Bilbao, el cruce por Villarcayo y la BU-562 hasta Quintanilla del Rebollar, en poco más de una hora de trayecto. También se puede llegar por la BU-526, que conecta Soncillo con Espinosa de los Monteros y pasa junto a la Casa del Parque, con accesos alternativos desde Bilbao, Santander y Logroño. Desde Quintanilla del Rebollar, la cueva está a siete kilómetros, señalizada, con aparcamiento cercano y un último tramo a pie de unos diez minutos.

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