El misterio del ‘dopaje por embarazo’: la mentira de la gimnasia rusa que engañó al mundo entero durante 30 años y que ha sido resuelta

Seis meses de investigación de seis estudiantes destapan la mayor mentira del deporte en la URSS

La gimnasta rusa Angelina Melnikova en el Mundial de gimnasia artística de 2025. (AP Foto/Dita Alangkara)
La gimnasta rusa Angelina Melnikova en el Mundial de gimnasia artística de 2025. (AP Foto/Dita Alangkara)
Guardar

El 23 de noviembre de 1994, el informativo del mediodía de France 2 emitió el testimonio que hizo saltar las alarmas en el mundo del deporte. Una supuesta exgimnasta rusa, Olga Kovalenko, aseguraba que antes de los Juegos Olímpicos de México 1968 los médicos de su país la obligaron a quedarse embarazada. Después de ganar el oro por equipos, tuvo que abortar.

“Los médicos nos dijeron que el cuerpo de una mujer embarazada produce más hormonas masculinas y puede volverse más fuerte”, explicó ante las cámaras, alegando que si se hubiera negado, “no hubiera podido participar en los JJOO”.

PUBLICIDAD

En ese mismo reportaje, el antiguo funcionario del Ministerio de Deportes de la URSS. Vadim Mojessejev, añadió algo más grave: “Olga tuvo suerte. Las demás tuvieron que acostarse con sus entrenadores”.

A los pocos días, todos los medios alrededor del globo se hacían eco. Durante décadas, el deporte y la gimnasia soviética quedaron marcados, hasta que unos estudiantes decidieron preguntar: ¿quién era la mujer detrás de las cámaras?

La rusa Angelina Melinkova en una imagen de archivo. (Alberto Estévez/Efe)
La rusa Angelina Melinkova en una imagen de archivo. (Alberto Estévez/Efe)

Los estudiantes que tiraron del hilo

La investigación arrancó cuando el equipo de CFJ (Centre de Formation des Journalistes) se topó con esta historia en un viejo libro sobre dopaje. “Nos llamó la atención que un relato falso hubiera sido recogido por televisiones y medios reputados de todo el mundo sin ningún tipo de verificación”, cuenta Hannah Wandji Nkuimy, autora del reportaje junto a otros cinco compañeros. Les costó seis meses.

PUBLICIDAD

Empezaron por preguntar a quienes estuvieron allí. Larissa Petrik y Ludmilla Tourischeva, compañeras de Kovalenko en México, vieron las imágenes de RTL y coincidieron: esa no era Olga. “Tenía una nariz pequeña y respingona, un rostro completamente diferente”, recordó Petrik.

La verdadera Kovalenko era rubia, de ojos azules almendrados. La mujer del vídeo tenía el pelo corto y negro, hoyuelos pronunciados y los incisivos ligeramente separados. Entonces, ¿quién era?

Una profesora de danza en Moscú

Los estudiantes recurrieron al reconocimiento facial y la búsqueda inversa de imágenes gracias a la herramienta Pimeyes. La captura de la imagen del vídeo no llevaba nunca hacia Olga, sino a una profesora de danza en Moscú, Elena K., que en los 90 daba clases a jóvenes alumnas.

La localizaron y accedió a una videollamada. Al principio lo negó todo: “No sé nada al respecto”. Pero cuando le enseñaron la captura, su respuesta fue ambigua: Sí, tal vez fui yo. No lo recuerdo, fue hace mucho tiempo”.

Después volvió a negarlo y añadió que no recordaba haber dado su consentimiento para ser grabada, algo que contradecía el acuerdo que había dado al inicio de la conversación.

Logo de los Juegos Olímpicos en Rusia. (Sergei Ilnitsky/Efe)
Logo de los Juegos Olímpicos en Rusia. (Sergei Ilnitsky/Efe)

Kovalenko siempre lo negó

Mientras tanto, la verdadera Olga Kovalenki llevaba años intentando separarse de aquel relato. Nunca emprendieron acciones legales contra el bulo debido a que un litigio internacional llevaría años y mucho dinero.

Sin embargo, en 1998, el tabloide de Moscú publicó una noticia con el titular: “En la cama con el entrenador”. Fue entonces cuando presentó una demanda por difamación y el tribunal de Izmailovo le dio la razón, aunque el caso no salió de Rusia.

Ejercicio de gimnasia artística. (Jiji/Efe)
Ejercicio de gimnasia artística. (Jiji/Efe)

Lo que dice la ciencia

Con el primer caso resuelto, todavía quedaba una pregunta sin resolver. ¿Podía el embarazo mejorar el rendimiento? “No existe ningún vínculo fisiológico entre el embarazo y la mejora del rendimiento deportivo”, sentenció en 2009 la ginecóloga estadounidense Elizabeth Sorensen.

Al comienzo de la gestación, explica, lo habitual es la fatiga y la anemia. El volumen de sangre aumenta, pero llega menos oxígeno a los músculos. Las hormonas del embarazo tampoco elevan la testosterona en las mujeres, a diferencia de lo que ocurre en los hombres. Por eso la Agencia Mundial Antidopaje solo considera la hCG una prueba de dopaje en ellos.

Que algunas deportistas hayan rendido embarazadas no cambia nada. Serena Williams ganó el Abierto de Australia 2017 con dos meses de embarazo y la esgrimista Nada Hafez compitió en París 2024 con siete meses. Son ejemplos de que se puede competir, no de que se compita mejor.

La investigación y el reportaje, llamado “Enceinte pour gagner?” (¿Embarazada para ganar?), han sido premiados por el medio deportivo francés L’Équipe, que ha otorgado a los alumnos el Premio L’Équipe Explore 2026.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD