
Hay numerosas iglesias alrededor de España que tienen diversas particularidades. Esto provoca que se conviertan en interesantes destinos turísticos que visitar, no solo por su valor religioso, sino también por su singularidad que las diferencia del resto. No obstante, en este caso esta ermita destaca por dos peculiaridades que difícilmente se pueden encontrar en otros templos religiosos.
Estamos hablando de la Capilla de San Caralampio, ubicada en la Isla de la Toja, en la comunidad gallega. Este monumento del siglo XII es uno de los más visitados por los turistas, y es que tanto el material con el que está compuesta su fachada como un relevante acontecimiento que allí sucedió, la convierten en un gran reclamo turístico.

Conchas, material inusual para construir edificios
Si bien es cierto que hay varios edificios reconocidos en donde se han empleado conchas para su construcción, no es lo habitual ver este tipo de elementos conformar los muros de un monumento. Dentro de España, encontramos, por ejemplo, la famosa Casa de las Conchas de Salamanca, destacada por la fachada en la que podemos contar hasta 300 conchas a lo largo de su superficie. Algo similar sucede con la Capilla de San Caralampio, que posee millares de conchas de la zona en sus muros exteriores.

No obstante, esta curiosa apariencia del edificio no lo tuvo desde sus comienzos. La ermita fue construida en el siglo XII, pero no fue hasta los años 50 que se recubrió de conchas. Ante las humedades que se producían en el templo, el Marqués de Riestra propuso la idea de revestir el exterior con estas joyas marinas con el objetivo de impedir el mayor deterioro de los muros. De esta forma, no solo se mejoró la defensa de la ermita, sino que se le otorgó un nuevo diseño que causaría interés a los turistas.
Además, se trata de un claro ejemplo de querer ensalzar el entorno natural de la zona. Las conchas con las que se cubre la fachada pertenecen al molusco de la vieira, los cuales son originarios de la costa gallega. A su vez, estas cubiertas, de un mayor tamaño en comparación al habitual, son de color blanco, que junto al azul del cielo y el mar de fondo conforman la bandera gallega, que contiene ambos colores.

Finalmente, la capilla es asociada a la salud y la curación. Desde siempre, las vieiras han sido un símbolo de estas propiedades debido a los diversos efectos curativos que poseen. Pero no es todo, ya que el patrón que da nombre a esta capilla, San Caralampio, es el santo patrón de las enfermedades, lo cual le otorgan a la ermita este simbolismo.
La Ermita de las Conchas, una de las invitadas a la boda de Mariano Rajoy
La boda del expresidente español, llevada a cabo en el año 1996 en esta misma localización, fue una de las más sonadas en el panorama español de aquellos años. La celebración congregó a importantes figuras del mundo de la política española de aquel entonces, como Manuel Fraga, expresidente de la Junta de Galicia. Asimismo, no solo atrajo a importantes personajes públicos, sino que cerca de mil personas acudieron a la Ermita de las Conchas a presenciar el acto religioso.
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