La confesión de Pedri cuando trabajaba con 13 años en el bar de sus abuelos: “Me daba vueltas la cabeza y me dolían las piernas”

El centrocampista del FC Barcelona, convocado con La Roja de Luis de la Fuente para la Nations League, ha contado cómo era su vida antes de ser futbolista profesional

La confesión de Pedri. (REUTERS/Marcelo Del Pozo)
La confesión de Pedri. (REUTERS/Marcelo Del Pozo)
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Antes de ser campeón del mundo, Pedri ya sabía lo que era jugarse el todo o nada en una final. Las jugaba con su hermano pequeño en el sótano de Tegueste (Tenerife), debajo del restaurante de sus abuelos. Allí, en la “sala VIP” que ellos llamaban, guardaban el vino y las cajas del negocio familiar. Su abuela les mandaba abajo porque no podía estar jugando mientras ella servía las mesas.

Pedri fue uno de los artífices de la segunda estrella. Es una de las piezas clave en el sistema de De la Fuente y estará para la fase final de la liguilla de la Nations League. Pero además, es eje indiscutible de un FC Barcelona que se juega el liderato contra el Atlético de Madrid este domingo. Más aún si cabe, sin Rodri.

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Ahora, y precisamente a menos de tres semanas de cumplir los 24 años, el canario afronta un punto de inflexión en su carrera. Una semana exigente y un objetivo claro, no perder el liderato, pero también con el sueño de la Champions en la cabeza.

Pedri contra el PSG en Champions. (REUTERS/Stephane Mahe)
Pedri contra el PSG en Champions. (REUTERS/Stephane Mahe)

Una noche detrás de la barra

Acostumbrado a dirigir el cotarro, la historia de Pedri comienza lejos de un campo de fútbol. Lo hace en la hostelería, en la Tasca Fernando, el restaurante de su familia y que también funcionaba como peña barcelonista en Canarias.

El establecimiento tenía una decoración muy particular: el techo, las sillas y hasta la barra eran de madera. En las paredes había fotografías familiares y de jugadores del Barça. Su abuelo era un culé de los que difícilmente se olvidan. Pedri heredó aquella pasión desde pequeño y pasó buena parte de su infancia corriendo entre las mesas y jugando al fútbol en el sótano.

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Pedri con la Selección española. (Reuters/Brett Davis)
Pedri con la Selección española. (Reuters/Brett Davis)

Aunque sus padres nunca quisieron que el trabajo del restaurante le apartara de los estudios y del fútbol, hubo una excepción. Tenía unos 13 años cuando su tío Pepe, que también trabajaba en el negocio, tuvo que ausentarse para actuar en las fiestas del pueblo. El local estaba lleno y su padre le pidió que echara una mano. “Yo estaba en la barra sirviendo bebidas. Ese era mi trabajo. Mi padre venía con prisa y me iba cantando los pedidos que yo tenía que servir”, recordó en The Players’ Tribune.

El ritmo terminó pasándole factura. “Me daba vueltas la cabeza. Me dolían las piernas”, explicó. Hasta que, en un momento de la noche, se atrevió a preguntar a su padre cuándo llegaría el descanso. La respuesta fue toda una lección: “¿Descanso? ¿Qué descanso? Esto no es como el fútbol”. Al acabar estaba rendido. Su padre quiso saber qué le había parecido la experiencia y Pedri fue sincero: “Os tengo mucho respeto a ti y a Pepe. Estoy destrozado”. A partir de ahí, puso todo lo que tenía para llegar a lo que es hoy.

Pedri celebrando un gol. (REUTERS/Borja Suarez)
Pedri celebrando un gol. (REUTERS/Borja Suarez)

El sacrificio de su padre para que él pudiera jugar

Detrás de aquella anécdota hay una historia familiar que ayuda a entender de dónde viene el centrocampista. Su padre, Fernando, había sido un buen portero y también había soñado con dedicarse al fútbol. Sin embargo, cuando falleció su abuelo, tuvo que renunciar a ese camino para hacerse cargo del restaurante.

A pesar de trabajar durante toda la noche, encontraba tiempo para llevar a Pedri a entrenar a primera hora de la mañana. En el camino siempre hacía una parada en una gasolinera para tomar café. El niño se ponía nervioso porque pensaba que llegaría tarde y que el entrenador terminaría enfadándose con él. La respuesta de su padre siempre era la misma: “Relájate, los buenos jugadores siempre llegan tarde”.

Sus padres intentaron protegerlo de las responsabilidades del negocio porque veían algo especial en él. Eso no impidió que colaborara en alguna ocasión. En una entrevista con Esquire, el futbolista también recordó que había ayudado a fregar vasos y platos durante las fiestas del pueblo. “Ojalá les pueda ayudar y no tengan que seguir trabajando tanto. De ellos he aprendido los valores que me guían”, dijo.

La Tasca Fernando cerró sus puertas el 1 de julio de 2025, después de casi 53 años de actividad. La familia comunicó la decisión con tristeza en las redes sociales del restaurante: “Nos vemos con mucha tristeza y dolor en la obligación de no continuar”. El mensaje terminaba con una frase que dejaba abierta la puerta al futuro: “Esto no es un adiós, sino un hasta pronto”.

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