Las conmociones cerebrales, el gran olvidado del mundo del fútbol: “Hay que hacer valoraciones neurológicas cada cierto tiempo”

Dos especialistas explican a ‘Infobae España’ la importancia de proteger la cabeza en este deporte y concienciarse sobre la gravedad de esta lesión

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El jugador Matthias Ginter, del Mönchengladbach, tras haber recibido en la cabeza el impacto de un pelotazo. (Martin Meissner/AP)
El jugador Matthias Ginter, del Mönchengladbach, tras haber recibido en la cabeza el impacto de un pelotazo. (Martin Meissner/AP)

Hace unas semanas, Raphaël Varane, el exjugador del Real Madrid y actual miembro de la plantilla del Manchester United, confesó en una entrevista con el medio francés L´Équipe los problemas que había sufrido su cuerpo por practicar este deporte: conmociones cerebrales. Joey Didulica, exportero del Ajax, aseguró también que había sufrido más de 20 conmociones cerebrales a lo largo de su carrera. El uruguayo Álvaro Pereira recibió un rodillazo en la cabeza durante un partido, se levantó dando tumbos, pero siguió jugando. Son muchos los casos que se han sucedido a lo largo de los años en cuanto a conmociones y, sin embargo, todavía no existe demasiada concienciación al respecto.

“Hay que valorar la importancia que tienen. En muchos partidos se producen encontronazos, cabezazos, codazos o remates de cabeza y los jugadores siguen corriendo sin preocuparse”, explica a Infobae España Días Silva, neurólogo y colaborador del Instituto Médico Arriaza, un centro que pretende abrir en un futuro cercano un área destinada a las conmociones en el mundo del deporte. Este profesional considera que, tras un golpe en la cabeza, es fundamental “valorar la situación y decidir si puede volver a la actividad o en qué plazo de tiempo puede hacerlo”. Además, destaca que en el caso de los menores hay que hacer el doble de seguimiento.

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El aturdimiento durante los primeros segundos después de un golpe es lo habitual, pero hay jugadores que sufren un impacto y siguen corriendo, y luego, al cabo de unos minutos, empiezan a sufrir los síntomas. “Él no es consciente, pero está jugando con un nivel de atención menor, con unos reflejos un poco más lentos, comete más errores. Esto puede provocar que, al no calcular bien lo que está haciendo, se vuelva a dar otro golpe”. Este profesional incide en la importancia de las personas que están a su alrededor para darse cuenta de los síntomas, dado que el propio jugador no es consciente.

La importancia del equipo médico y la concienciación

Días Silva considera que lo ideal sería que, cuando un club ficha a “un jugador y le hacen un reconocimiento médico, donde le obligan a correr en cinta y le hacen un electrocardiograma, también se lleven a cabo valoraciones neurológicas y neuropsicológicas como parte de ese estudio inicial”. Este neurólogo incide en la importancia de este examen inicial para, tras una conmoción cerebral, poder llevar a cabo un seguimiento valorando el nivel de atención, de concentración, de memoria, de velocidad, de procesamiento mental, de razonamiento o de juicio en el que se encuentra, y en referencia a de dónde partía.

El defensa uruguayo del FC Barcelona Ronald Araujo, con una máscara protectora. (Andreu Dalmau/EFE/)
El defensa uruguayo del FC Barcelona Ronald Araujo, con una máscara protectora. (Andreu Dalmau/EFE/)

El problema es que la concienciación todavía es una tarea pendiente, y prueba de ello es que no se aprobaron medidas sobre conmociones cerebrales en el fútbol hasta el año 2020. La IFAB fue la encargada de aprobar una norma con la que combatir estas lesiones, cuya principal novedad es que se pueden llevar a cabo sustituciones adicionales. “La IFAB cree firmemente que, ante la duda de si se ha producido una conmoción, debe protegerse al jugador excluyéndolo de forma permanente del partido. La priorización de la salud no debe perjudicar al equipo del jugador lesionado, dejándolo en inferioridad numérica. Se reduce, además, la presión que sufre el personal médico, al tener más tiempo para examinar al jugador”, detallaron en su informe.

En este sentido, Días afirma: “Está todo normalizado. Aquí pasas de un extremo al otro. Por un lado, deportes como el boxeo están muy estigmatizados, mientras que el fútbol americano, el hockey sobre hielo o el fútbol no le dan tanta importancia. El problema es que en estos deportes hay impactos, contacto, codazos en la cara. Al final estás golpeando continuamente una zona, pero ninguno quiere que le sustituyan”. A lo que Carlos Pelayo, director de Proteckthor (empresa de protección contra impactos), añade: “A la salud le damos la importancia que debería tener cuando pasa una desgracia o muchas desgracias; mientras tanto, no. Creo que, a día de hoy, no interesa hablar de esto ni regularlo como deberían hacer”.

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El uso de un casco protector

Es poco habitual ver jugadores usando un casco o una máscara que les proteja la cara y la cabeza. El exportero del Chelsea, Petr Čech, fue de los pocos casos que lució prácticamente toda su carrera con esta protección, haciendo de ella un elemento característico de su persona. Sin embargo, salvo casos aislados o temporales, su uso no es frecuente. En este sentido, Carlos Pelayo considera: “No existe concienciación. Nosotros lo vivimos cada fin de semana. Cuando alguno de nuestros equipos adheridos sale a jugar con la cinta protectora, los padres o los otros jugadores siempre se preguntan lo mismo: ‘¿Tienen algún problema? Qué les pasa?’”.

El portero Petr Cech. (Peter Nicholls/Reuters)
El portero Petr Cech. (Peter Nicholls/Reuters)

“Puede que se pierda precisión a la hora de rematar, pero todo es acostumbrarte”. A lo que añade: “Igual que lo lleven todos los futbolistas es un poco irse al extremo. Pero los jugadores que ya tuvieron algún traumatismo o que ya tuvieron alguna conmoción, pues sí, deberían llevar algún tipo de protección. Los porteros puede que también”. Respecto a la importancia de la cinta protectora, Pelayo explica: “La cinta protectora juega un papel mucho más importante del que le damos a día de hoy. Reduce hasta el 93% el impacto, dependiendo del tipo que sea y la gravedad. Con este dato, creo que tendría que ser un elemento como las espinilleras o las botas, de obligado uso si se quiere jugar”.

El club de fútbol CEAR Madrid está formado por migrantes de 15 nacionalidades, todos solicitantes de asilo.

Lo cierto es que el casco o la máscara protectora lleva tiempo ganando adeptos en Estados Unidos, donde cada vez más jugadores apuestan por este tipo de elementos para evitar lesiones mayores. Tal es la concienciación que existe en este país que desde el año 2015 se prohibió que los niños menores de 10 años remataran de cabeza; mientras que los jóvenes de entre 11 y 13 años solo pueden hacerlo durante los entrenamientos.

Varane, en la entrevista con el medio francés, afirmó que había aconsejado a su hijo no rematar de cabeza. Cada vez son más los deportistas que, tras vivirlo en primera persona, toman conciencia de la gravedad del asunto, pero aún hay tarea por hacer.