La historia de Djed Spence, el niño que eligió el fútbol antes que el taekwondo y es el primer musulmán en jugar con Inglaterra

El lateral del Tottenham protagonizó una de las polémicas del Mundial 2026, al negar el saludo a Thomas Partey

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Djed Spence, futbolista de Inglaterra. (Reuters/Vincent Carchietta)
Djed Spence, futbolista de Inglaterra. (Reuters/Vincent Carchietta)

Djed Spence no iba a ser el titular en la selección inglesa, pero una lesión en el último momento de Livramento le abrió las puertas en el once de Thomas Tuchel. Con capacidad para jugar en ambos laterales, el defensa del Tottenham Hotspur ha acaparado varios titulares desde que comenzara el Mundial 2026. El más llamativo, el desplante a Thomas Partey en la ceremonia de saludo en el segundo partido de la fase de grupos.

También es el primer futbolista musulmán en jugar un partido con Inglaterra. “Es una bendición. Espero que motive a los niños de todo el mundo a creer que pueden lograrlo”, declaró tras su debut. Hoy, afronta el duelo de dieciseisavos, y aunque no tiene asegurada su titularidad, seguro que tendrá protagonismo en el partido contra la República Democrática del Congo.

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Pero su historia no empieza ahí, sino mucho antes, en un campo al sur de Londres. Aquel niño jugaba en el Peckham Town con apenas seis años. “Mi hijo quiere jugar al fútbol”, dijo ella al presentarlo en el club. De aquel año guarda con especial recuerdo su primer gol, de chilena: “Solo recuerdo el movimiento de hacerlo y marcar. Después, literalmente, me quedo en blanco”, rememora en una entrevista para sus selección.

Djed Spence. (Reuters/Nathan Ray Seebeck)
Djed Spence. (Reuters/Nathan Ray Seebeck)

Una madre que nunca dejó de creer

Gran parte de la carrera de Spence nació gracias a la determinación de su madre. El Peckham Town acababa de perder por más de 10 goles frente al Junior Elite de Croydon. Mientras el resto de jugadores regresaba a casa, su madre decidió quedarse: había visto que el equipo rival tenía buena organización y jugaba bien al fútbol. Esperó escondida con su hijo entre unos arbustos hasta que el campo quedó prácticamente vacío.

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Se acercó entonces a uno de los entrenadores del Junior Elite y fue directa: “Quiero que mi hijo juegue al fútbol con ustedes”. Aquella conversación terminó con una prueba, y la prueba, con un fichaje que cambió su futuro. Empezó jugando de extremo, pero la competencia le hizo retrasar su posición al lateral derecho. Lo hizo tan bien que, según cree Spence, sus técnicos debieron pensar: “Es bueno ahí, así que lo vamos a dejar ahí”. Desde los siete años nunca volvió a abandonar esa banda.

Mundial 2026 - Panamá 0 - Inglaterra 2 - ES

El fútbol antes que el taekwondo

Durante su infancia compaginó el fútbol con el taekwondo, hasta que llegó un momento en el que ambos deportes resultaron incompatibles. “Mi madre me dijo: ‘Tienes que decidirte, ¿qué quieres hacer?’”. No dudó: “Elegí el fútbol porque era mi pasión”. En casa vivía rodeado de referentes. Tenía fotografías plastificadas de Ronaldinho y de Ronaldo Nazário colgadas en la pared, además de una camiseta brasileña que utilizaba casi como un uniforme.

Djed Spence, con la máscara que le protege la cara. (Reuters)
Djed Spence, con la máscara que le protege la cara. (Reuters)

De los rechazos a la paciencia

Su progresión continuó en la cantera del Fulham. Después llegó el salto al Middlesbrough, donde firmó su primer contrato profesional en 2018. No obstante, el camino hacia la élite fue más duro de lo esperado. Allí, el entrenador apenas contó con él y terminó saliendo cedido al Nottingham Forest, donde explotó y fue clave en el ascenso a la Premier.

Ese rendimiento convenció al Tottenham para ficharlo en 2022. Pero tampoco encontró su camino con Antonio Conte. “Llegué al club en un momento de gran euforia, tenía confianza, estaba eufórico, acababa de lograr el ascenso. Y entonces fue como chocar contra una pared”, resumió en el pódcast de Rio Ferdinand. Sentía que, hiciera lo que hiciera, a Conte “no le gustaba nada”, y que no era precisamente un técnico “que prodigara halagos”.

Después llegaron cesiones erráticas por media Europa: Rennes, Leeds United y Genoa, con resultados desiguales y algún tropiezo físico de por medio. Sin embargo, quienes mejor conocen a Spence siempre lo describen con la misma palabra: tranquilo. Esa calma, que algunos entrenadores interpretaron como falta de intensidad, terminó convirtiéndose en una de sus mayores virtudes.

Finalmente, el tiempo puso en su lugar a Spence. Las lesiones le abrieron la puerta del once inicial y Spence respondió convirtiéndose en uno de los jugadores más fiables del equipo, hasta el punto de participar en la conquista de la Europa League, primer título del Tottenham en 17 años.

Spence, en un partido de Champions contra el Atlético de Madrid. (REUTERS/David Klein)
Spence, en un partido de Champions contra el Atlético de Madrid. (REUTERS/David Klein)

El desplante a Thomas Partey

Su nombre ahora ha vuelto a primera plana. No porque haya hecho grandes actuaciones, que las ha hecho, sino porque fue el único futbolista de los 26 de Inglaterra que no saludó a Thomas Partey en la ceremonia. El centrocampista ghanés, actualmente en el Villarreal, se enfrenta en el Reino Unido a siete cargos de violación y uno de agresión sexual. Partey se ha declarado no culpable y su juicio está previsto para 2027.

Tras el encuentro, Spence explicó su decisión sin entrar en detalles: “Mi fe guía mis decisiones, y sé lo que mis escrituras me enseñan, lo que me enseña mi religión”. También quiso evitar que el episodio se interpretara como una falta de respeto hacia la afición inglesa: “La gente es libre de interpretar lo que pasó como quiera, pero no voy a entrar en detalles ni explicarme. A los aficionados de Inglaterra, si mis acciones decepcionaron o molestaron a alguno de ustedes, les pido disculpas sinceramente. Esa nunca fue mi intención. Respeto a todo el mundo, pero también tengo que ser fiel a mis convicciones”.

Los jugadores de Inglaterra y Ghana, durante el protocolo de saludos. (REUTERS/Peter Cziborra)
Los jugadores de Inglaterra y Ghana, durante el protocolo de saludos. (REUTERS/Peter Cziborra)

No obstante, no ha dejado indiferente a nadie y voces autorizadas, como la de Ferdinand, pidieron respetar la presunción de inocencia. O Patrice Evra, que fue más allá, calificando el gesto de Spence como “un comportamiento de rata”. El propio Thomas Partey respondió con una carta abierta en la que agradeció el respaldo recibido pese al momento incómodo: “Sé que muchos de ustedes han visto el ruido. Las preguntas. El silencio de un jugador que eligió no estrecharme la mano. Lo sentí. Pero también sentí el respeto de tantos otros”, escribió el jugador en una carta abierta.

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