
El primer Gran Premio de Madrid tenía varios alicientes y, sin duda, uno de los más interesantes era ver cómo se desenvolvía Fernando Alonso en uno de los circuitos más complicados del año por varios motivos.
El trazado madrileño es un circuito urbano de 5,4 kilómetros y 22 curvas, con muros muy cerca de la pista, poco margen para cometer errores y escasas oportunidades claras de adelantamiento. Esto, sumado a que es un circuito nuevo, ha dado como resultado uno de los grandes premios más exigentes.
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Saltaron las chispas con Sainz
Fernando Alonso no pudo aprovechar la salida, uno de sus fuertes, para adelantar puestos. De hecho, fue pasado por su compañero de equipo. Lance Stroll, que partía desde la última posición, pasó al asturiano, aunque esto no duró mucho tiempo.
Varias vueltas después, tuvo lugar uno de los momentos más llamativos de la carrera del asturiano. Aunque ninguno de los dos pilotos españoles consiguió puntuar, dieron espectáculo. Después de varios kilómetros de persecución, Carlos Sainz arrinconó contra el muro al piloto asturiano en la vuelta 14. El incidente tuvo lugar en la curva 5, lo que le costó al madrileño una sanción de 5 segundos.
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Una posición decepcionante
Fernando Alonso ha terminado en la posición 17, pese a que cuatro pilotos no han podido completar la carrera: Carlos Sainz, Lewis Hamilton, Checo Pérez y Lance Stroll. Eso sí, el piloto de Aston Martin ha conseguido un total de cinco adelantamientos a lo largo de las 57 vueltas.
El resultado en Madrid es, en cierto modo, un reflejo de la temporada que está firmando Alonso. El asturiano apenas suma tres puntos en el campeonato y ocupa la decimonovena posición, muy lejos de los objetivos que tenía la escudería a principio de temporada.
La situación llegó a ser especialmente delicada durante la primera mitad del campeonato. El propio Adrian Newey, figura clave de la escudería, reconoció que el equipo había empezado el desarrollo del coche con varios meses de retraso respecto a sus rivales. La escudería tuvo que hacer frente también a problemas de fiabilidad y a una falta de ritmo que dejó a Alonso y Lance Stroll habitualmente en la parte trasera.
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Las grandes mejoras introducidas en Hungría permitieron ver un Aston Martin más competitivo. Alonso consiguió entonces alcanzar la Q3 por primera vez en la temporada y terminó decimocuarto, mientras que el equipo comenzó a acercarse al grupo intermedio. El asturiano llegó a hablar de un posible “nuevo comienzo” para la segunda mitad del campeonato.
Sin embargo, esa evolución no se ha traducido todavía en una regularidad suficiente para luchar por los puntos en cada carrera. El único gran resultado de Alonso antes de Madrid había llegado en Mónaco, donde convirtió una salida desde la vigesimoprimera posición en un décimo puesto gracias, entre otros factores, a una carrera marcada por los incidentes y las neutralizaciones. También logró sumar dos puntos en Zandvoort.
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Madrid vuelve a mostrar, por tanto, la realidad de este Aston Martin. Alonso puede aprovechar determinadas circunstancias, pero el monoplaza todavía está lejos de ofrecerle las herramientas necesarias para competir por las diez primeras plazas.
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