El tesoro visigodo escondido en Guadalajara es en realidad un fraude, según una nueva investigación arqueológica: “Es un cataclismo historiográfico”

Un nuevo estudio llevado a cabo por el CSIC apunta a que se manipuló el llamado ‘Tesoro de Recópolis’, encontrado en 1945 en Guadalajara

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Parque Arqueológico de Recópolis, en Guadalajara (Turismo CLM).
Parque Arqueológico de Recópolis, en Guadalajara (Turismo CLM).

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha destapado un cataclismo historiográfico en la arqueología española. Un nuevo estudio concluye que el célebre tesoro visigodo de Recópolis es falso y fue enterrado deliberadamente en 1945 por el arqueólogo Juan Cabré para validar la identificación del yacimiento como la capital palatina fundada por el rey Leovigildo. El hallazgo, que durante más de ochenta años se consideró la prueba principal para acreditar la existencia de Recópolis, consistía en noventa monedas de oro supuestamente acuñadas durante el reinado de Leovigildo. Según el análisis del arqueólogo e historiador Fernando Arce Sainz, adscrito al CSIC y a la Biblioteca Tomás Navarro Tomás, Cabré colocó las monedas dentro de la iglesia medieval del cerro de la Oliva —en Zorita de los Canes, Guadalajara— para reforzar la hipótesis de que allí se encontraba la ciudad visigoda.

La investigación, publicada en el Boletín de Arqueología Medieval, parte de una revisión detallada de los diarios de excavación, correspondencia y evidencias materiales. Arce sostiene que el lugar exacto donde Cabré aseguró haber hallado el tesoro corresponde, en realidad, a un templo del siglo XII, no del VI, como debía ser si el relato original fuera cierto. Esta discordancia cronológica es la base para plantear la falsedad de todo el hallazgo.

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En 1944, el cronista oficial de Guadalajara Francisco Layna Serrano contrató a Cabré para excavar el cerro de la Oliva, con el objetivo de demostrar que bajo la ermita de Nuestra Señora de la Oliva se encontraba la iglesia arriana vinculada a Recópolis. En ese contexto, Layna comunicó a Julio Martínez Santaolalla —máxima autoridad en excavaciones estatales y simpatizante de la visión filonazi sobre el origen germánico de España— los avances de la campaña, resaltando que los resultados confirmaban su tesis. El estudio documenta cómo Cabré solicitó la declaración urgente del lugar como Monumento Histórico Artístico, petición que fue concedida con una rapidez inusual para la época. La prisa en la tramitación y la presión política contribuyeron a que la autenticidad del hallazgo no fuera cuestionada en su momento.

El supuesto 'Tesoro de Recópolis', encontrado en 1945 cerca de Zorita de los Canes (Guadalajara).
El supuesto 'Tesoro de Recópolis', encontrado en 1945 cerca de Zorita de los Canes (Guadalajara).

El “descubrimiento” de las monedas y la construcción del fraude

La segunda campaña arqueológica se inició en septiembre de 1945. Según el relato de Cabré, el segundo día de excavaciones apareció “de forma providencial” un tesoro de noventa monedas de oro en el baptisterio de la supuesta iglesia visigoda. Cabré detalló que se encontraba solo en el momento del hallazgo. Basándose en las monedas más modernas, fechadas en la época de Leovigildo, concluyó que la ocultación del tesoro había ocurrido durante su reinado. Sin embargo, la investigación de Arce revela que el baptisterio donde se hallaron las monedas es en realidad una estructura medieval, edificada sobre un espacio de origen visigodo. La presencia de las monedas en esa ubicación resulta inverosímil, pues sería imposible que un conjunto de monedas visigodas acabara oculto en un baptisterio construido seis siglos después.

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El análisis numismático del tesoro añade más dudas a la versión oficial. Según Arce, el lote hallado por Cabré es “extraño” por la coexistencia de monedas bizantinas, merovingias, suevas y visigodas. Resulta especialmente llamativa la aparición de una moneda sueva en el centro peninsular, cuando la circulación de este numerario era muy limitada y restringida al oeste de la península ibérica. Además, el tesoro no incluye ninguna moneda con la característica cruz sobre gradas (CSG), un elemento presente en todas las acuñaciones hispánicas posteriores a Leovigildo. Cabré, que no era especialista en numismática, creyó erróneamente que estas monedas se emitieron después de la destrucción de Recópolis, omitiendo su presencia en el lote. Nuevos hallazgos numismáticos demuestran que sí existen monedas de la ceca de Recópolis acuñadas por reyes posteriores a Leovigildo y Recaredo, lo que invalida el argumento de que la ciudad desapareció tras el reinado de estos monarcas.

La investigación plantea preguntas sobre el origen de las monedas y los medios utilizados para reunir un conjunto tan numeroso en tan poco tiempo. Arce sugiere que Cabré recurrió al mercado de antigüedades para adquirir las piezas y fabricar el hallazgo. Según el estudio, la contundencia de la prueba es tal que puede afirmarse “con mucha seguridad” que se ha cometido un fraude. La repercusión de este descubrimiento es considerable. El tesoro de Recópolis ha ocupado un lugar central en la investigación histórica, arqueológica, artística y numismática de la España visigoda. Si se confirma que el conjunto fue fabricado en el siglo XX, muchas de las conclusiones obtenidas a partir de su estudio quedarían en suspenso. El tesoro, que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional (MAN), deja de ser una fuente válida para interpretar la historia de Recópolis. El estudio del CSIC obliga a revisar no solo la cronología del yacimiento, sino también los fundamentos de la arqueología española de posguerra.

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