Llega el fin de uno de los hitos de ‘Verano Azul’: el fabricante de las famosas Torrot Cross entra en liquidación tras no poder superar su última crisis

La compañía pasó de una facturación de 4,5 millones de euros en 2023 a tan solo unos 1,7 millones en el ejercicio de 2024

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Verano Azul

La mítica marca de bicicletas y motocicletas, recordada por fabricar la famosa Torrot Cross MX que pedaleaban los protagonistas de la serie ‘Verano Azul’, está a punto de desaparecer del mercado definitivamente. Y es que, tras no poder superar su última crisis financiera, Torrot ha entrado en concurso voluntario de acreedores tras declararse insolvente, como ha podido saber La Vanguardia. La noticia se ha recibido con gran tristeza, al haber acompañado a varias generaciones desde mediados del siglo XX.

La empresa, que actualmente tiene su sede operativa en la localidad de Salt (Girona), ha solicitado de forma directa al juzgado mercantil la apertura de la fase de liquidación de sus activos, un movimiento legal que marca el inicio del cierre tras años intentando mantener a flote su ambicioso proyecto de movilidad eléctrica. Al parecer, en 2024, la compañía ya había intentado ganar algo de tiempo mediante un acuerdo de refinanciación para reestructurar un abultado pasivo cercano a los 15,9 millones de euros.

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Entre sus principales acreedores se encontraban entidades de gran peso como BBVA, Telefónica, Avalis y el CDTI, con quienes se había establecido un exigente calendario de pagos que debía extenderse hasta el año 2028. Sin embargo, la empresa ha sido incapaz de cumplir con este plan de viabilidad. El acuerdo llegó después de un desplome severo, pasando de los 4,5 millones de euros facturados en 2023 a tan solo unos 1,7 millones en el ejercicio de 2024 -coincidiendo con su reemisión en La 2-.

Debido a ello, la compañía trató de apaciguar el declive financiero hasta quedarse con apenas 13 trabajadores. No obstante, dos años después, Torrot no ha tenido más remedio que iniciar la fase de liquidación, con la que se buscará la venta de los activos restantes para intentar satisfacer parte de la deuda contraída con los acreedores.

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La marca llegó al estrellato con 'Verano Azul' (Torrot, RTVE)
La marca llegó al estrellato con 'Verano Azul' (Torrot, RTVE)

El ingenioso revés que le dio el nombre

Con este frío desenlace empresarial se apaga el legado de una firma que nació en 1948 en Vitoria gracias a la tenacidad de su fundador, don Luis Iriondo. En sus orígenes, la empresa comenzó fabricando robustas bicicletas de paseo y carretera, coincidiendo en el tiempo con el florecimiento de otras marcas históricas del ciclismo nacional como Orbea o BH, como describen en su web.

Curiosamente, el nombre de Torrot nació de un revés empresarial: en la década de los cincuenta, Iriondo había logrado un acuerdo para fabricar bajo licencia los vehículos de la famosa marca francesa de Dijon, Terrot (creando la sociedad Terrot S.A.E.). Cuando Peugeot absorbió a la empresa francesa en 1958 y cerró sus puertas en 1960, dejando a Iriondo sin licencia, el visionario empresario vasco decidió cambiar simplemente la “E” por una “O”. Así se dio origen a la marca Torrot, lo que le permitió dar continuidad a la fabricación de su propia familia de ciclomotores y motocicletas ligeras con identidad propia.

Durante las décadas de los sesenta y setenta, bajo las marcas Torrot y CIL, la empresa se consolidó como una de las más innovadoras de España. De hecho, sus vehículos llegaron a ser comparados con el “Tucker” de los ciclomotores por ser casi indestructibles e introducir novedades que luego se popularizarían, como el caballete lateral retráctil o el tubo de escape tipo bufanda elevado.

Verano Azul

La serie que impulsó a la cumbre a la marca española

Pero, sin lugar a dudas, el mayor éxito y alcance cultural de la marca llegaría a principios de los años ochenta gracias a la televisión pública. Uno de sus modelos más recordados, la icónica bicicleta infantil Torrot Cross MX, equipada con una llamativa suspensión delantera, se convirtió en el auténtico objeto de deseo de toda una generación de niños españoles.

La culpa de este fenómeno la tuvo su aparición constante en la legendaria serie de Televisión Española, ‘Verano Azul’, estrenada en 1981. El impacto de esta producción fue tan inmenso que, según los datos de RTVE, para el año 1995 más del 91% de los españoles había visto al menos uno de sus capítulos.

En aquella época en la que las bicis representaban la máxima expresión de libertad para los jóvenes, ver a personajes tan queridos como Javi, Bea, Tito, Quique, Pancho, Piraña y Desi recorriendo las calles de Nerja a lomos de estas monturas las convirtió en un símbolo de la cultura popular. Esta bicicleta infantil, además, fue la precursora que sentó las bases para el éxito que poco después vivirían en el país las bicicletas BMX, las míticas California y la llegada de las primeras Mountain Bike.

La marca se reinventó con bicicletas eléctricas en 2011 (Torrot)
La marca se reinventó con bicicletas eléctricas en 2011 (Torrot)

Un éxito en montaña rusa

Como tantas otras enseñas históricas de la industria nacional, Torrot no logró sobrevivir a la dura crisis industrial de los años noventa y terminó cesando su actividad. Sin embargo, la compañía experimentó un sorprendente renacimiento en el año 2011, esta vez apostando decididamente por la movilidad eléctrica y sostenible. La marca intentó aprovechar el prestigio de su herencia histórica para adentrarse en un mercado de futuro, desarrollando funcionales scooters urbanos eléctricos (como la gama Muvi), motos infantiles enfocadas al off-road (modelos como la MX1 y MX2) y bicicletas eléctricas.

Durante esta última década de operaciones, Torrot llegó a tener un papel muy relevante en el tejido industrial español; incluso impulsó temporalmente la recuperación y viabilidad de otra marca mítica, GasGas, antes de que esta acabara siendo integrada en el organigrama del gigante KTM, y logró un importante reconocimiento a nivel internacional en el especializado segmento de las motocicletas eléctricas infantiles.

La apuesta teórica por la electrificación parecía tener todo el sentido en un mundo que clama por vehículos más ecológicos. No obstante, el mercado no siempre recompensa a los proyectos que quizá llegan demasiado pronto, o que carecen del músculo estructural y financiero necesario para competir a largo plazo frente a gigantes del sector. Finalmente, la falta de ingresos terminó por asfixiar a una marca que intentó reinventarse sin éxito, dejándola atrapada en el lenguaje de la insolvencia y la liquidación.

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