El ‘remake’ de una película de Stephen King que se cuela entre lo más visto de Netflix: peor que la original, pero igual de escalofriante

Cada vez que se recupera alguna de las adaptaciones del escritor de terror, los espectadores responde. ¿Por qué? Resulta infalible

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Tráiler: Cementerio de animales

Da igual si se estrena una nueva adaptación o se recupera en alguna de las plataformas alguno de sus clásicos. Siempre que ocurre una cosa u otra, las obras de Stephen King se sitúan en los primeros puestos de lo más visto. Ya sea It: Bienvenidos o The Monkey, de Osgood Perkins.

En esta ocasión le toca al ‘remake’ de Cementerio de animales, una de las experiencias personales de pérdida basada en una de sus novelas más estudiadas y debatidas. Su proceso creativo en los años ochenta coincidió con un momento de intensa productividad, 1983, un año en el que el autor estadounidense publicó también Christine y El ciclo del hombre lobo.

En Cementerio de animales, King construye una narración inspirada en hechos vividos: tras alquilar junto a su familia una vivienda al lado de una carretera con tráfico de camiones, observaron una elevada mortalidad de animales domésticos, hasta el punto de que en los alrededores existía un cementerio reservado por los niños para sus mascotas. La familia King sufrió también la pérdida de su gato en dicha carretera, pero fue otro suceso (cuando uno de sus hijos casi resultó atropellado) lo que marcó el germen temático y emocional de la novela.

Basada en experiencias reales

King se apoya en estos episodios para explorar, a través de la ficción, cuestiones como la culpa, el dolor ante la muerte de los seres queridos y la dificultad de asumir la pérdida. El relato bucea en el regreso de los muertos (más cercano al mito de Lázaro que al arquetipo zombi) desde una perspectiva oscura y perturbadora, utilizando ese marco para analizar las distintas respuestas humanas ante el duelo y la ausencia.

En el contexto cultural de los ochenta, la adaptación al cine fue una constante para la obra de King. Películas como El resplandor, Cujo, Creepshow, Cuenta conmigo o Christine reflejaron el interés por trasladar sus libros al celuloide. En 1989, Mary Lambert, una de las pocas cineastas que abordó el terror en esa época y procedente del terreno del videoclip (donde había trabajado con Madonna en éxitos como Like a Virgin y Material Girl), llevó a la pantalla Cementerio viviente. El propio King firmó el guion e incluso realizó un ‘cameo’, lo que acentúa la conexión entre la obra literaria y la fílmica.

Diferencia entre la adaptación y el remake

En análisis retrospectivo, la versión de Lambert mantiene hoy una fuerza superior a la del ‘remake’ dirigido por Dennis Widmyer y Kevin Kölsch, directores también de Starry Eyes. Esta última resulta mucho más convencional y descafeinada en el abordaje del material original.

Ambas versiones cinematográficas conservan el esquema argumental: la familia Creed se traslada a una casa situada junto a una carretera con un elevado índice de atropellos de animales. Louis Creed, médico, acepta un puesto menos exigente para pasar más tiempo con su esposa Rachel y sus hijos, Ellie y Gage. Junto a ellos convive el gato Church. Pronto conocen a Jud, el vecino que les revela la existencia de un cementerio de animales. Este punto de partida da lugar a una presencia continua de la muerte, condicionando el entorno familiar y el subconsciente de los personajes.

'Cementerio de animales'
'Cementerio de animales'

En el desarrollo de la historia, los diferentes miembros de la familia muestran modos antagónicos de enfrentar la idea de la muerte: Louis, como médico, apela a la racionalidad y la evidencia; Rachel, en cambio, se apoya en creencias espirituales y religiosas, marcadas por el recuerdo traumático de la enfermedad y muerte de su hermana en la infancia. El desencadenante llega cuando Church, el gato, muere atropellado y Jud acompaña a Louis a un antiguo cementerio indígena, antaño propiedad de la tribu de los Micmac, donde los enterramientos dan lugar a resurrecciones.

En el film de Lambert se produce un deterioro progresivo en el carácter de Louis Creed; la entrada en el cementerio indio supone el inicio de una cadena de desgracias que lo arrastran hacia un estado de locura y culpa, difuminando los límites entre el bien y el mal. La puesta en escena insiste en lo mental frente a lo físico y construye una intensidad simbólica en el descenso del protagonista.

'Cementerio de animales'
'Cementerio de animales'

La nueva versión dirigida por Widmyer y Kölsch introduce variaciones que parecen motivadas por la dificultad de mostrar explícitamente la violencia ejercida por un niño pequeño (en la novela y adaptación original, el personaje de Gage). El remake opta por una atmósfera más mesurada, restringiendo la carga opresiva y favoreciendo un enfoque centrado en el drama familiar, con el sentimiento de pérdida en primer plano, pero sin integrar de forma orgánica la espiral de locura y duelo por la muerte de un hijo, que constituía el centro de gravedad de la trama.

Los directores del ‘remake’ no logran profundizar en los estratos temáticos esenciales del libro de King, limitándose a reproducir una superficie argumental sin explorar la densidad de los conflictos que plantea la obra original. Sin embargo, hay algo en ella que permanece intacto, algo escalofriante que se encuentra presente en toda la obra de Stephen King y que tiene que ver con el choque entre lo cotidiano y lo sobrenatural.