
Paul Mescal se encuentra en pleno proceso de preparación para uno de los retos actorales más imponentes de su carrera: interpretar a Paul McCartney en cuatro biopics dirigidos por Sam Mendes previstos para 2028. Mientras ensaya día a día con el equipo de la producción, Mescal revela detalles de su método, su rutina y las lecturas que lo acompañan, configurando una aproximación obsesiva y meticulosa al personaje según publican medios estadounidenses.
En estos meses, la vida de Mescal gira alrededor de la figura del legendario músico. La rutina arranca temprano: a las 6:45 a.m. ya está en una furgoneta camino al estudio de Bobbington, donde el reparto ensaya largas horas. Durante el trayecto, escucha una y otra vez a The Beatles, embebiendo sus gestos, voces y matices. El día consiste en cargar la atmósfera del grupo, “caminar, hablar, actuar, pensar como ellos”, relata el actor. Al regresar, lo acompaña siempre de fondo la música de la banda, en una especie de inmersión constante, estrictamente planeada para empaparse de la esencia de McCartney.
PUBLICIDAD
Para Mescal, el reto técnico es mayúsculo. Ha comenzado a aprender a tocar la guitarra como zurdo —McCartney es zurdo, Mescal no— y lo considera imprescindible: “Sería impensable no hacerlo. Si no tocase como zurdo, parecería que no lo admiro lo suficiente”. Además, se exige perfeccionar las particularidades vocales y los movimientos en escena que caracterizan al músico británico. Este grado de detalle en su trabajo no es casual; obedece al modo de abordar cualquier nueva encarnación desde una intensidad casi obsesiva.
Las lecturas son otro pilar de su proceso. Recientemente se ha sumergido en John & Paul: A Love Story in Songs de Ian Leslie, una obra que redefine la relación creativa entre Lennon y McCartney, situándola en una esfera mucho más afectiva y colaborativa de lo que suele retratarse. El texto ha conmovido profundamente a Mescal, provocándole emociones intensas que, según reconoce, se manifiestan incluso en lágrimas mientras lee pasajes sobre la amistad y la creación musical. “Me ha cambiado la percepción de su historia”, admite. Para el actor, esta aproximación intelectual y emocional alimenta su capacidad de canalizar el personaje hacia la pantalla, dotándolo de matices y humanidad.
PUBLICIDAD

Obsesionado con los cuatro de Liverpool
El rigor en la preparación se traslada incluso al cuidado corporal y mental. La estructura le resulta vital: le gusta la regularidad de los ensayos, la rutina metódica. Ha mencionado que encuentra satisfacción en el marco de un “9 a 5” creativo, una jornada donde el trabajo repetitivo se convierte en disciplina formativa. El aprendizaje musical —incluida la adaptación de sus hábitos para tocar el instrumento con la mano opuesta— suma todavía más exigencia técnica a sus días.
El enfoque de Mescal va más allá de la capacitación física o la documentación: insiste en sumergirse en el carácter psicológico de McCartney, capturando tanto su vulnerabilidad artística como su talento inigualable para la colaboración. Lejos de basarse únicamente en la imitación, busca recrear la energía y la sensibilidad del músico, estableciendo una conexión para canalizar emociones legítimas en la interpretación.
PUBLICIDAD
Mientras repite ejercicios frente al espejo y consulta grabaciones históricas, Mescal también comparte con amigos y compañeros de reparto su pasión musical. Escucha obsesivamente a The Beatles, visita bares donde puede improvisar piezas en pequeños círculos nocturnos, y lleva esa devoción por la autenticidad a todos los detalles de su preparación. El día a día se mezcla con la biografía ajena: “Empiezo a sentirme Beatle, casi”, asegura.
Esta dedicación se suma a su historial de actuaciones guiadas por el trabajo de fondo: así sucedió en The History of Sound y Hamnet, donde la preparación implicó lecturas extensas, reflexiones sobre el dolor y métodos de introspección emocional complejos. En Hamnet, por ejemplo, recurrió a técnicas de sueño, ejercicios de Jung y sesiones con la directora Chloé Zhao para canalizar el inconsciente y reflejar el duelo de Shakespeare con autenticidad.
PUBLICIDAD
El proceso, lejos de agotarlo, se convierte en un estímulo constante. Mescal admite no tener facilidad para la relajación: suele pasar de la euforia al bajón dentro del mismo día, y la intensidad de la preparación le resulta, en muchos sentidos, tan absorbente como gratificante. Cada ensayo refuerza la meticulosidad de su transformación y alimenta la expectativa de un papel que le exige, como nunca antes, navegar la delgada línea entre lo real y lo interpretado.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Siddhartha Gautama, fundador del budismo y filósofo: “Tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos”
Esta figura clave del pensamiento oriental concedía al dominio de la mente un papel fundamental para comprender y superar el sufrimiento

Cuánto dinero podrían conseguir los ladrones del Tesoro de Villena y el “síndrome de la pieza caliente” que lo complica todo: así ocurrió con otros robos similares
La legislación en España hace muy difícil “mover” en el mercado negro piezas como las robadas en el Museo de Villena, reconocibles en todo el mercado internacional

La investigación del robo del Tesoro de Villena apunta a tres encapuchados como los responsables
Las primeras pesquisas han señalado que el robo pudo producirse en apenas cuatro minutos tras abrir un agujero en el muro del museo

La película de Netflix basada en el caso real de una mujer que fingió un embarazo y robó un bebé: un ‘true crime’ dirigido por la cineasta chilena nominada a dos Oscar
Acaba de aterrizar en la plataforma ‘Un hijo propio’, de Maite Alberdi, documental basado en la historia de Eleonor Alejandra Marín Mendoza

Todo lo que se sabe sobre ‘La historia de Lizzie Borden’, la serie de Ryan Murphy sobre asesinos míticos de la historia: reparto y fecha de estreno en Netflix
Tras abordar los personajes de Dahmer, Lyle y Erik Menéndez y Ed Gein, ahora le toca el turno a la chica del hacha que, supuestamente mató a su padre y su madrastra en el siglo XIX



