Los fossores muestran su misión en el cementerio de Logroño en busca de vocaciones

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Eduardo Palacios

Logroño, 1 nov (EFE).- La pequeña comunidad de hermanos Fossores de la Misericordia que habita en el cementerio de Logroño ha instalado una exposición en el camposanto para mostrar la misión que desarrolla en busca de nuevas vocaciones, ha explicado a EFE su administrador, Joseph López.

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Actualmente solo quedan seis fossores, tres en Guadix (Granada) y tres en Logroño, dedicados, principalmente, al apoyo espiritual de las familias cuando acuden al cementerio tras un fallecimiento, y también realizan algunas labores administrativas del camposanto.

Atrás quedan los tiempos en los que la orden tenía presencia con un número elevado de miembros que estaban presentes en cementerios de varias regiones.

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Entonces realizaban un trabajo muchos más amplio, desde cavar tumbas hasta depositar los féretros; mientras que ahora, fundamentalmente, ofrecen un responso ante panteones, nichos o columbarios, para orar por muertos y vivos, la última obra de misericordia, según su carta fundacional.

Con media docena de paneles explicativos situados en el centro del cementerio de Logroño "queremos informar a la gente de nuestros orígenes, cuándo y dónde surgimos, hacer memoria de los que nos precedieron y explicar cómo es ahora la comunidad", ha detallado López.

Espera que, en estos días que el cementerio tiene más tránsito de personas, se vea esta sencilla muestra, que le gustaría llevar también a la ciudad porque "quién sabe si no habrá alguien que la vea y sienta la vocación".

López, de origen americano-colombiano, acredita el carácter latinoamericano que tiene ahora la orden, en la que cuatro de sus miembros son de Venezuela, Colombia y Nicaragua y dos son españoles; y ahora prevén la entrada de un nuevo miembro de origen africano.

Lleva en la orden tres años, dos de ellos en Logroño, después de recibir "el llamado del Señor, la vocación". A él le llamó la atención esta labor porque desde niño acompañaba a su abuela, quien "tenía mucha devoción por las ánimas y por ir a los cementerios".

Los fossores, cuya orden nació en 1953 en Guadix, viven dentro del cementerio "las 24 horas de los 365 días del año", algo que "muchas personas consideran una locura porque relacionan este lugar con miedo y espanto", pero "no se piensa que se trata de un lugar de paz, donde se vive muy tranquilo" y "nunca hemos experimentado nada raro", ha bromeado.

Ha reconocido que "las nuevas generaciones están un poco más apartadas de este tema del cementerio", y, en parte, las cremaciones han influido en que se acuda menos al camposanto "porque hay personas que se llevan las cenizas a otros lugares o las esparcen".

"Cuando comenzaron las cremaciones se creía que iba a ser algo esporádico, pero ahora son mucho más habituales que los entierros", ha asegurado, ya que, por ejemplo, en Logroño hay una media de seis incineraciones diarias y "solo hay algunos entierros". EFE

(Foto) (Vídeo) (Audio)

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