Guillermo Fesser: EE. UU. se debate entre quienes quieren un país o un club privado

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Alfredo Valenzuela

Sevilla, 1 nov (EFE).- El escritor y humorista Guillermo Fesser, que en su libro 'A 55 millas por hora' ha efectuado un recorrido por Estados Unidos a través de carreteras secundarias, ha dicho a EFE que se trata de un país que libra una guerra subterránea "entre quienes quieren un país y quienes quieren un club privado".

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Esa guerra parece que la van ganando los segundos por la influencia del actual presidente, Donald Trump, "y la gente que lo rodea", pero el escritor ha asegurado que hay "mucha gente que se opone a eso y prefiere los valores de la Constitución, y si existiera un voto como el de aquí, en vez de por estados y a través de compromisarios, que lo que hace es desvirtuar el sufragio universal, sería otro el resultado; es un sistema electoral que favorece a este tipo de personajes".

"La juventud de Estados Unidos está muy desencantada y cree que Donald Trump y Kamala Harris son personajes muy parecidos", ha añadido confiando en que cambien el panorama los candidatos jóvenes del partido demócrata que van surgiendo, y entre los que ha puesto como ejemplo al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.

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"Mamdani gana elecciones a pesar de su propio partido, con un discurso tan revolucionario como pedir sanidad para todos", ha añadido Fesser para lamentar que la mayoría de los políticos de Estados Unidos sean "como dinosaurios" y sigan hablando de la Segunda Guerra Mundial cuando dos tercios del país han nacido después del ataque a la Torres Gemelas.

Tras una veintena de años viviendo en Estados Unidos, Fesser ha dicho que lo que más le "gusta, emociona y sorprende" del país es su diversidad, que ha calificado de "explosiva" porque "entras en un bar de Nueva York y parece un bar de 'La guerra de las galaxias'".

La idea de 'A 55 millas por hora' surgió hace diez años cuando, según Fesser, su mujer decidió comprar "una furgoneta de esas que llevan monjas al aeropuerto" para hacer los miles de kilómetros que median entre Nueva York, Nueva Orleans, Chicago y de nuevo Nueva York, un recorrido que efectuaron dos veces.

"Mi mujer conduce mejor que yo pero yo no aparco torcido necesariamente siempre, como ella dice", ha bromeado el autor sobre el recorrido por un país en el que las familias y las amistades están muy dispersas "y en el que los niños se van a universidades que están lo más lejos que pueden, e igual sucede con los novios y las novias; hay familiares y amigos que ves una vez al año con suerte, y que son más de teléfono que de abrazo".

Fesser ha asegurado que más que "hispanofobia" lo que hay en Estados Unidos "es un enorme desconocimiento de la historia hispanoamericana y de la contribución de los españoles al país; algo agravado con el cambio -por intereses políticos- del término 'hispano' por el de 'latino', lo que deja fuera las universidades jesuitas, las calzadas reales, que es por donde van ahora las grandes autopistas, Nueva Orleans, el Capitolio, la Catedral..."

También ha enumerado Fesser la influencia de los prosistas de la Generación del 27 en Hollywood como los guionistas en los que más confiaba Charles Chaplin, o el hecho de que cuando Federico García Lorca visitara Nueva York no precisara hacer uso del idioma inglés por entenderse en español, desde con gente de la calle a los profesores que habían huido de la dictadura de Primo de Rivera.

Fesser, autor del libro 'Conoce a Bernardo de Gálvez', cuenta cuando es invitado a centros educativos de primaria y de secundaria de Estados Unidos que la declaración de independencia del país no hubiera sido posible sin la ayuda determinante de España.

"Solo tenían escopetas para matar conejos y ni un duro ni para uniformes ni para alimentos" y a los soldados le pagaban con una moneda acuñada en plata con la imagen de Carlos III, el famoso real de a ocho, y que, al cambio de hoy, la ayuda económica prestada por España fue equivalente a 3.000 millones de euros en esas monedas.

En su recorrido, tan histórico como geográfico, Fesser cuenta también que el río Hudson se llamaba San Antonio 80 años antes de que llegara Hudson, y la historia de Juan Rodríguez, el primer habitante no nativo que llegó a la actual Manhattan, un traficante de pieles que hablaba español, procedente de la actual República Dominicana y que da nombre a un trozo de avenida en Nueva York. EFE

(Foto)

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