Calamocha, Ribadesella, Guijuelo o El Paso viven revolucionados la Copa del Rey

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David Ramiro

Redacción deportes, 26 oct (EFE).- Calamocha (Teruel), Posada de Llanera y Ribadesella (Asturias), Guijuelo (Ávila) o El Paso (La Palma) son algunos de los pequeños municipios españoles que estos días viven revolucionados por la ilusión de la Copa del Rey, competición que siempre depara algunas sorpresas en las primeras rondas entre rivales de inferiores categorías y clubes del fútbol profesional.

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La Copa del Rey se disputa a partido único hasta semifinales desde la temporada 2019-2020. Desde entonces han sido numerosas las sorpresas de equipos de inferior categoría que, con la ilusión por bandera y el factor campo a su favor, han conseguido que algunos equipos de Primera y Segunda de grandes ciudades acaben eliminados en las primeras rondas.

Esta temporada hay siete equipos de municipios de menos de diez mil habitantes que sueñan con seguir 'vivos' en la Copa del Rey una ronda más. Algunos de ellos han sido afortunados por enfrentarse a rivales de cierta entidad que generan ilusión, gran impacto económico y enorme repercusión mediática, tres aspectos a los que habitualmente no suelen estar acostumbrados.

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Villanueva de Castellón (6.980 habitantes), Calamocha (4.650), Atlético Tordesillas (8.700), Posada de Llanera (3.200), El Paso (8.300), Guijuelo (5.500) y Ribadesella (5.900) son los municipios más pequeños con representación en esta primera ronda de la Copa del Rey.

De todos ellos, el Ribadesella, de Regional, es el que se medirá a un rival de mayor entidad, ya que recibirá en la Oreyana al Racing de Santander, equipo de Primera de la capital cántabra, cuya masa social supera los 18.000 socios de una ciudad que cuenta con más de 175.000 habitantes.

También a equipos de fútbol profesional de Segunda se medirán el Guijuelo (3ª RFEF), que lo hará con el Sporting de Gijón, ciudad de 270.000 habitantes; el Atlético Paso (2ª RFEF) con el Córdoba (323.000 habitantes); o el Castellonense (2ª RFEF) con el Almería (205.000).

El Llanera se medirá con la Ponferradina, el Atlético Tordesillas con el Mirandés y el Calamocha con el CE Europa, del barrio de Gracia de Barcelona, en tres eliminatorias que se presumen, a priori, algo más parejas al ser equipos de Primera, Segunda y Tercera RFEF y categoría Regional.

El Valencia, de la tercera ciudad más grande de España (840.000 habitantes) y con más de 47.000 abonados y socios, se medirá al UF Tavernes, de Tavernes de la Valldigna, municipio con apenas 17.000 personas censadas.

Para todos estos equipos modestos, la Copa del Rey es una ilusión que se vive en todos los rincones del municipio, desde los colegios hasta los comercios o los bares, que no paran de hablar del partido contando los días y las horas para que llegue. En unos casos por el sueño cumplido de ver a grandes futbolistas profesionales y equipos históricos en su municipio y en otro por el impacto económico que se puede generar en restaurantes o bares e incluso alojamientos hoteleros o de turismo rural.

Sin embargo, la experiencia de la Copa a veces no la pueden vivir de forma plena algunos equipos. El Sevilla, con 37.000 abonados, se desplaza hasta la Comunidad de Madrid para medirse al Sporting de Hortaleza, de un popular barrio de la capital que no podrá jugar en su estadio y lo tendrá que hacer en El Val, de Alcalá de Henares, igual que le ocurre a Navalcarnero, municipio madrileño con 33.000 habitantes, que recibirá al Betis como local en Alcorcón.

Otro encuentro de realidades opuestas será el que enfrente al Auriense, club orensano nacido hace solo seis años y que compite en el grupo sur de la Preferente Autonómica de Galicia, con el Deportivo de La Coruña, que cuenta con casi 30.000 abonados y es el emblema de una ciudad con más de 250.000 habitantes. EFE

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