Ordóñez reivindica el "papel decisivo" de la Guardia Civil en el fin de ETA y critica las excarcelaciones "fraudulentas"

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La presidenta del colectivo de víctimas del terrorismo Covite, Consuelo Ordóñez, ha reivindicado este sábado, en la entrega del XXV Premio Internacional Covite a la Jefatura de Información de la Guardia Civil, "el papel decisivo" del instituto armado, al tiempo que ha criticado que las víctimas de ETA "siguen pagando" las consecuencias del "final negociado" de la banda terrorista y que "se disfrace de reinserción lo que, en realidad, son excarcelaciones encubiertas y fraudulentas" .

Al acto de entrega de este galardón en el Palacio Miramar de San Sebastián, que ha recogido el general de la Jefatura de Información de la Guardia Civil, Luis Peláez, han asistido, entre otros, la delegada del Gobierno central en Euskadi, Marisol Garmendia, la viceconsejera de Derechos Humanos, Memoria y Convivencia del Gobierno Vasco, Arritxu Marañon, la socialista Rafaela Romero, la parlamentaria de Vox Amaia Martínez, el portavoz del PP en las Juntas de Gipuzkoa, Mikel Lezama, y el portavoz de los populares en el Ayuntamiento donostiarra, Borja Corominas.

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Además, durante el acto ha intervenido Esther Salgueiro, hija del Guardia Civil Aurelio Salgueiro, asesinado por ETA en 1978. En su intervención Ordóñez ha destacado que la "lucha contra el terrorismo y la impunidad" de la Jefatura de Información de la Guardia Civil, así como "su compromiso con la verdad y las víctimas".

La presidenta de Covite ha puesto en valor "la perseverancia de quienes continúan investigando los crímenes sin esclarecer con la política penitenciaria fraudulenta del Gobierno Vasco".

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A pocos días de que se cumplan 15 años del anuncio del cese definitivo de ETA, Ordñoñez ha recordado que la banda terrorista "no dejó de matar como consecuencia de una repentina reflexión ética, ni de los terroristas, ni de quienes los respaldaban", sino que dejó de hacerlo "porque años de trabajo, sacrificio y profesionalidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad habían conseguido cercarla, impedir nuevos atentados y reducir enormemente su capacidad de actuación".

La presidenta de Covite ha advertido del intento de la izquierda abertzale de "apropiarse propagandísticamente de aquel desenlace y presentarse como artífice de la paz" cuando "ETA llegó a 2011 profundamente asfixiada, con la mayoría de sus estructuras operativas desarticuladas, sus dirigentes detenidos y su capacidad para cometer atentados drásticamente debilitada".

"Queremos devolver el protagonismo del final del terrorismo de ETA a quienes verdaderamente hicieron posible que dejara de matar", ha subrayado, para añadir que "no fueron quienes jalearon a los terroristas, quienes los protegieron o quienes todavía hoy los llaman presos políticos", sino "quienes se enfrentaron a ellos, protegieron a sus posibles víctimas y defendieron nuestra democracia jugándose la vida".

Además, ha afirmado que la Guardia Civil "fue la institución más castigada por ETA y una de las más estigmatizadas y deshumanizadas por su entorno. La organización terrorista asesinó a 210 guardias civiles, mientras que sus integrantes y sus familias tuvieron que convivir durante décadas con las amenazas, el señalamiento y la hostilidad de una parte de la sociedad".

Para Ordóñez, pese a que "vivir sin la amenaza de los atentados constituye lo mejor que nos ha ocurrido en la historia reciente, aquel no era el único final posible, ni el que merecían las víctimas y el conjunto de la sociedad". A su juicio, "el Estado había avanzado decisivamente hacia la desarticulación operativa de ETA y si se hubiera seguido hasta el final por ese camino, su derrota podría haber sido total: operativa, política, social y moral".

Sin embargo, ha lamentado que "el poder político optó por negociar con la propia ETA las condiciones de su final", lo cual "trajo consigo importantes concesiones, entre ellas la legalización de los brazos políticos de ETA, excarcelaciones fraudulentas justificadas mediante mentiras y la escenificación de un final sin vencedores, ni vencidos".

"ETA y su entorno aprovecharon esas circunstancias para presentar el abandono de las armas como una decisión voluntaria y generosa, en lugar de como la consecuencia de su asfixia policial", ha incidido, para subrayar que "ese relato falsea lo ocurrido y causa un profundo daño a las víctimas, porque las humilla y permite a quienes justificaron sus asesinatos presentarse ahora como los artífices de la paz".

"ARREPENTIMIENTO VERDADERO"

Por otro lado, Ordóñez ha puesto en valor que la Jefatura de Información "continúa buscando pruebas y testigos, reconstruyendo hechos y aportando a jueces y fiscales información que permita esclarecer los atentados de ETA todavía impunes", con una "determinación" que "contrasta con la política penitenciaria del Gobierno Vasco y con la concesión de terceros grados y regímenes de semilibertad a presos de ETA que no han demostrado un arrepentimiento verdadero, ni una ruptura inequívoca con el entorno político y social que legitimó sus crímenes".

Así, ha censurado "que se disfrace de reinserción lo que en realidad son excarcelaciones encubiertas y fraudulentas" y ha subrayado que "la reinserción no puede acreditarse mediante cartas privadas o fórmulas ambiguas, sino que exige reconocer la injusticia radical de los crímenes, asumir la responsabilidad por el daño causado, romper con el mundo que legitimó el terrorismo y contribuir al esclarecimiento de los hechos que permanecen ocultos".

"El arrepentimiento verdadero tiene un precio y tiene consecuencias", ha opinado, porque "obliga a romper con la comunidad política y afectiva que sostuvo al terrorista". "Nadie paga ese precio por oportunismo", ha defendido.

"DIFÍCILES SACRIFICIOS"

Por su parte Salgueiro ha afirmado que este premio es "un reconocimiento profundamente justo a una labor discreta" pero "absolutamente decisiva para la defensa de la libertad, para la protección de las víctimas y la derrota del terrorismo". Además, ha recordado que muchas víctimas de ETA no pudieron conocer a sus padres, que "no es su caso" ya que el suyo fue asesinado cuando ella tenía 16 años, por lo que considera que en eso ha tenido "mucha suerte".

"Fue señalado como tantos otros como objetivo prioritario y sufrió la amenaza constante y el riesgo permanente", ha lamentado, recordando a su progenitor, para subrayar los "difíciles sacrificios" que vivieron él y otros, "muy difíciles de entender para quienes no han vivido bajo la sobra del terrorismo".

"Una víctima no deja de necesitar justicia con el paso de los años, la justicia que llega tarde no es justicia, pero seguimos necesitándola, porque el tiempo no disminuye el valor de la verdad y una nación decente tiene la obligación de seguir buscando respuestas mientras las víctimas sigamos esperándolas", ha incidido.

RAZÓN ÚLTIMA DEL ESFUERZO

Peláez tras recoger el galardón ha señalado que reciben "profundamente conmovidas" esta distinción, ya que las víctimas del terrorismo han sido siempre su "principal referencia y la razón última de nuestro esfuerzo". "Ningún elogio puede tener mayor valor para nosotros", ha subrayado.

"Su dolor transformado en dignidad, su fortaleza moral y su defensa de la verdad constituyen un ejemplo permanente que nos recuerda que el verdadero sentido de nuestro trabajo siempre fueron las personas, especialmente las que más han sufrido el terrorismo", ha incidido.

"Habéis contribuido a que la sociedad española entendiera que ninguna causa, ninguna ideología, ni ningún proyecto pueden justificar el asesinato, ninguna extorsión, ni amenaza", ha sostenido, para instar a que "no lo olvidemos nunca".

"No podemos garantizar que todos los atentados vayan a resolverse, pero sí que mientras exista la posibilidad de avanzar en la investigación seguiremos trabajando", ha finalizado.

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