La reflexión de Mikel Oyarzabal sobre la educación: “Entras en un mundo paralelo y parece raro estudiar; tener formación no debería ser algo atípico en el fútbol”

El jugador de la Real Sociedad y la selección española vivió en un piso de estudiantes con sus amigos durante dos años incluso siendo futbolista

La reflexión de Mikel Oyarzabal sobre la educación. (REUTERS/Vincent West)
La reflexión de Mikel Oyarzabal sobre la educación. (REUTERS/Vincent West)
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A sus 29 años, el delantero acabó el Mundial 2026 como máximo goleador de España, con cinco tantos. Pero detrás del futbolista hay una historia que empezó antes de convertirse en jugador del primer equipo donostiarra: la de un chaval que se matriculó en Administración y Dirección de Empresas (ADE) en la Universidad de Deusto, en San Sebastián.

“A mí no me disgustaba estudiar, era algo que me gustaba y se me daba bien. Cuando entré en la universidad, todavía no había debutado con el primer equipo y, una vez dentro, me propuse terminarlo, compaginándolo con el fútbol”, explicó a La Vanguardia.

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El empujón vino de casa. Oyarzabal decidió estudiar “principalmente por la insistencia de mis padres en que la educación y continuar formándome era algo que tenía que seguir haciendo independientemente de mi carrera futbolística”, contó a Deusto Alumni, la revista de la universidad.

Mikel Oyarzabal. (REUTERS/Vincent West)
Mikel Oyarzabal. (REUTERS/Vincent West)

Entrenar por la mañana, estudiar por la tarde

Compaginar ambas cosas exigía organización. Los entrenamientos, los partidos y los desplazamientos condicionaban sus horarios. “Me organizo bien. Entrenamos por las mañanas y por la tarde meto horas con los libros. Muchas veces no apetece, pero sé que es importante en la vida tener una segunda opción de futuro al margen del fútbol. Nunca sabes qué puede pasar”.

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Completó el grado en cuatro años, entre 2015 y 2019, mientras se consolidaba en la Real y comenzaba a hacerse un hueco con la selección española. No lo vivió como un paseo. “Es una situación atípica que no debería serlo”, reflexionó en Panenka.

“Está claro que es difícil y hay días en los que te gustaría quitártelo todo de encima, olvidarte de todo”. Aun así, nunca se planteó dejarlo: “Cuando empecé a jugar a fútbol fui el primero que empezó a estudiar, y tenía claro que no quería dejarlo a medias”.

Mikel Oyarzabal. (REUTERS/Marcelo Del Pozo)
Mikel Oyarzabal. (REUTERS/Marcelo Del Pozo)

Un piso de estudiantes siendo ya jugador de primera

Durante dos años, Oyarzabal compartió piso con amigos de toda la vida que también cursaban Empresariales. Mientras otros futbolistas vivían centrados solo en su carrera, él volvía a una casa donde se hablaba de clases y exámenes.

La convivencia tenía su parte cotidiana. “Siempre estaban ahí para ayudar en cada nuevo paso. Son amigos de toda la vida. Durante dos años te despiertas y lo primero que haces es verlos a ellos, te metes en la ducha e igual está uno duchándose… Al final, ha sido una convivencia que me ha venido muy bien", confesó.

Y también tenía su parte de desigual. “Ellos vivían la vida universitaria más que yo, pero me entendían y me ayudaban en todo lo que podían”. “No fue fácil, pero es una experiencia que me ha convertido en buena parte de la persona que soy ahora”.

Oyarzabal. (REUTERS/Vincent West)
Oyarzabal. (REUTERS/Vincent West)

La burbuja del fútbol

Para el capitán de la Real, estudiar también es un contrapeso a un mundo que puede alejarte de la realidad, sobre todo cuando el éxito llega pronto. “Al final, cuando comienzas a jugar al fútbol entras en una espiral que te lleva a un mundo paralelo”, señaló.

El dinero, según él, tiene mucho que ver: “Solo el mero hecho de ingresar una cantidad de dinero muchísimo mayor que la del resto te hace perder la noción de la realidad”. De ahí su crítica a una idea muy extendida: “Crees que con eso es suficiente y que con ganar el dinero que vas a ganar durante tu trayectoria va a bastar para vivir. Creo que esa mentalidad hay que borrarla y evitar que se expanda”.

Su reflexión va más allá de tener un plan B para cuando toque colgar las botas: “La gente debe tener unos estudios y una base. No solo para la vida, sino para sentirte alguien más realizado y a gusto contigo mismo”.

Mikel Oyarzabal. (REUTERS/Vincent West)
Mikel Oyarzabal. (REUTERS/Vincent West)

Un ejemplo para los niños

Oyarzabal sabe que muchos chavales lo miran y asume ese papel con naturalidad. “Es una responsabilidad, pero la llevo bien”, afirmó. “Si los niños me ven como un ejemplo, para mí es muy bonito y voy a seguir intentando serlo”.

Los valores, dijo, los trae de casa: “No podía haber tenido mejor educación que la que he recibido de mis padres y de todo su entorno. Estoy muy orgulloso de la persona que soy y de los valores que me han inculcado”. Y ya piensa en transmitirlos a su hijo: “Intentaré hacer lo mismo con los míos”.

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