Sones macarenos en el estreno español de la segunda estrella

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Sevilla, 29 sep (EFE).- Las cornetas y tambores de la Centuria Macarena sonaron como sones de bienvenida con el himno nacional a la segunda estrella de la selección española en su estreno como bicampeona mundial en el partido de Liga de Naciones que este martes disputa en el Ramón Sánchez Pizjuán ante Croacia.

En una tarde noche calurosa aunque menos que en los días precedentes, los cuarenta y tres mil espectadores que abarrotan el coliseo sevillano rompieron en una emocionante ovación en la que se unió el homenaje a la selección con un tributo a la Semana Santa de la capital andaluza.

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Poco antes del comienzo del partido, el centenar de miembros de la Centuria formó marcial en el césped frente a la tribuna de Preferencia, firmes y ajenos al tumulto de la grada, con banderín enhiesto hasta que, leídas las alineaciones, rompieron los sones macarenos tras el himno croata.

El paroxismo llegó cuando la Centuria Macarena, como lo hace en la Madrugada del Viernes Santo, interpretó el himno nacional español con la misma unción con que lo hace en la Marcha Real y, en este caso, con uniforme de gala, sin los clásicos penachos macarenos con los que acompañan al Señor de la Sentencia y a la Virgen de la Esperanza.

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El Sánchez Pizjuán empezó a calentar motores desde horas antes en sus alrededores, en los que los aficionados recibieron enardecidos al autobús del combinado de Luis de la Fuente, quien volvía al estadio en el que jugó como futbolista y fue entrenador de los escalafones inferiores.

Miles de banderitas de España con las dos estrellas fueron repartidas a la entrada y, ya dentro del estadio, le dieron el tono al graderío, que explotó literalmente cuando los jugadores salieron a calentar poco después de las ocho a los sones de ‘campeones del mundo’ y ‘soy español, español, español’.

Familias enteras, adultos y niños, rompieron de emoción cuando de campeón del mundo en 2010 a campeón del mundo en 2026, de Jesús Navas a Rodri Hernández, compartieron el trofeo antes de que el himno nacional sonara por vez primera en un campo de fútbol interpretado por una banda de cornetas y tambores ante el delirio del público y la devoción de Luis de la Fuente, hermano de San Benito y devoto de Cachorro.

Toda la euforia de los momentos previos se acrecentó cuando Lamine Yamal abrió el marcador al minuto y doce segundos de juego tras una gran jugada colectiva de la selección. EFE

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