El novio de Ana Buza dice que se tiró del coche por su ánimo inestable y mala relación familiar

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El acusado por la muerte de Ana Buza, la joven fallecida en septiembre de 2019 cuando tenía 19 años mientras circulaba junto a su entonces pareja por el tramo de la autovía A-4 que atraviesa Carmona (Sevilla), ha sostenido que la misma "se tiró del coche" debido al ánimo "inestable" que caracterizaba a la joven, así como a consecuencia del alterado estado en el que se encontraba tras una discusión con su padre, con quien mantenía una "mala" relación.

Así lo ha contado durante su comparecencia este martes en el marco del juicio con jurado popular que estos días acoge la Audiencia Provincial de Sevilla, misma vez que ha calificado la relación que ambos mantenían desde algo más de un año antes del momento de los hechos como "sana", o al menos "normal", con discusiones propias de este tipo de enlaces que, principalmente, se producían al intentar este "mediar" entre padre e hija.

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En la misma sesión han comparecido el médico de la familia, la orientadora escolar que atendía a Ana, quien ha asegurado que tenía "un perfil cero depresivo", y una compañera de clase del Grado en Filosofía que cursaba en la capital hispalense, quien ha dicho haber sido testigo de la "tóxica" relación que la chica tenía con el encausado, que habría llegado a "intimidar" a los compañeros que querían mantener una conversación con Ana.

"INTENTÉ COGERLA"

A preguntas del Ministerio Público y su defensa, Rafael ha mencionado que la mañana del día de los hechos Ana le contó que había tenido una "discusión" con su padre por cuestiones económicas y cierto comportamiento "exigente" por parte del progenitor. "No creo que sea un mal padre, quiero que quede claro, pero creo que tenían una mala relación. Él le exigía mucho, con sus notas. Siempre parecía insuficiente".

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Tras intentar este chico "mediar" en la discusión, Ana mostró una posición "distante", llegando incluso a negarle la palabra. Después, prosigue el investigado, le pidió que la llevase de vuelta a Sevilla, pese a que inicialmente planeaban pernoctar en la casa de los padres de él en Lora del Río.

Entonces, mientras ella "se encontraba en el asiento trasero" y "en silencio" debido precisamente a este disgusto, en un momento determinado durante el viaje Rafael escuchó una "bocanada de aire", tras lo que solo pudo girarse y estirar su brazo en un intento de alcanzar a la chica mientras "veía su cuerpo caer del coche".

Preguntado por las otras versiones que llegó a ofrecer ante la Guardia Civil en los primeros minutos tras lo sucedido, esto es que se había cruzado un animal y había dado un "volantazo", el chico ha asegurado que se encontraba "en 'shock'", "ido" y "sin querer creer lo que había sucedido".

Rafael ha descrito a Ana como una chica "inestable", con "picos" en su estado de ánimo en los que alternaba "mucha tristeza o mucha felicidad", sin realmente encontrar causas que justificasen esta intensidad. Es más, ha mencionado que la chica llegó a comentar haber llevado a cabo conductas suicidas con anterioridad y precisar "ayuda psicológica".

Tras la muerte de Ana, mantuvo una relación "muy buena" con Antonio Buza, pues hablaban de forma "frecuente" a través de correos electrónicos o mensajes SMS, llegando incluso este hombre a comprarle a Rafael un coche por "todo lo que había sufrido" y como una forma de acercase a su hija, algo que ya comentó el padre de la joven, quien no obstante declaró haberse sentido "manipulado" por el encausado.

Rafael ha lamentado haber sido víctima de "barbaridades públicas" pronunciadas contra su persona, así como contra su familia y actual pareja.

Ha reseñado que la versión de la familia, que sostiene que este varón atropelló a su hija como "culmen" a la violencia de género que sufría, es "mentira". Además, ha ligado este hecho a su negativa a responder a preguntas de la acusación particular, para evitar así "participar en su estrategia", que ha calificado como un intento de "imponer una mentira".

SU COMPAÑERA DE CLASE

En la Sala ha comparecido en calidad de testigo una compañera de clase de Ana, quien ha relatado que era una chica "inteligente y entusiasta", pese a tener una relación sentimental que despertaba en esta mujer cierta "preocupación".

"Era inevitable no saber quién era Rafael, porque la esperaba siempre a que saliese de clase. Se quedaba en los pasillos mientras se impartían las sesiones. Era tremendo", ha apostillado.

Es más, ha indicado que, si un compañero intentaba hablar con Ana, Rafael se situaba tras la misma "de brazos cruzados, llegando a intimidar a quien intentaba acercarse a ella hasta que se alejaban".

"Ana tenía un problema, sí. Pero no era nada relacionado con pensamientos suicidas, era su novio, una relación tóxica que estaba a la vista de todo el mundo", ha referido. A juicio de esta testigo, se trataba de una relación "asfixiante" que limitaba la vida de Ana.

LA ORIENTADORA ESCOLAR

Por su parte, la orientadora escolar que atenía a Ana a petición de la familia y en aras de "regular" sus posibles nervios durante una etapa escolar tan "delicada" como son los dos cursos de Bachillerato, ha asegurado que se trataba de una joven "inteligente, crítica y con valores" a la que "no le asustaba" decir "lo que no quería".

Tanto es así, según esta versión, que en el último correo dirigido a esta profesional, fechado cuatro días antes de los hechos acontecidos, Ana refirió que sentía "miedo" hacia Rafael, que había alcanzado un "punto de inflexión" tras una discusión y que temía llegar a tener hijos en un futuro con este hombre, que pretendía "encerrarla en una jaula".

"Que dejase constancia de eso en el correo significa que era una joven que sabía buscar ayuda", ha descrito la profesional, misma vez que ha aludido a la vida "caótica" que Rafael obliga a llevar a Ana, a los "problemas de dinero" que preocupaban a la joven porque se hacía cargo de pagos de su pareja que "no le correspondían" y "ataques de celos" que "machacaban" a la joven.

Sobre algunas afirmaciones vertidas en el diario de Ana, examinado durante el procedimiento, en las que afirmaba tener "depresión", la profesional ha restado importancia a estas alusiones, incidiendo en que son "tonterías de adolescentes" que no mantienen "correlación con la conducta de Ana", dado que ella era una joven "guapa, moderna, que salía con sus amigas".

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