Xavi Lozano estrena en el monte Valonsadero (Soria) un viaje a los orígenes de la música

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Ana Aparicio

Soria, 19 sep (EFE).- Piedras, madera, huesos y otros elementos fueron algunos de los primeros materiales con los que el ser humano pudo explorar el sonido y, miles de años después, el multiinstrumentista Xavi Lozano recupera esa mirada en 'La música antes de la música', el espectáculo que estrena este sábado en el monte Valonsadero dentro del Otoño Musical Soriano.

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Lozano, nacido en Badalona (Barcelona) en 1969 pero residente en Galicia, parte de la idea de que las sociedades prehistóricas no estaban tan alejadas de las actuales en el plano emocional y la música ya cumplía entonces una función esencial, según ha explicado en una entrevista con EFE.

En su opinión, la música formaba parte de la estructura de aquellas primeras comunidades y actuaba como un elemento de unión convirtiéndose en "el pegamento social" para mantener a todos unidos, "igual que en la actualidad".

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Un nuevo espectáculo con el monte Valonsadero como escenario, un paraje natural muy vinculado a Soria que Lozano espera poder explorar "tanto por su energía como por su acústica".

El propio espacio forma parte de la experiencia sonora y el músico ha reconocido que espera descubrir cómo responde Valonsadero a una propuesta concebida para acercarse a los primeros sonidos de la humanidad.

La trayectoria de Lozano está marcada por una forma poco convencional de entender los instrumentos y ha convertido objetos cotidianos como muletas, bicicletas, sillas o escaleras en elementos capaces de producir música, aunque en este nuevo espectáculo se centra en instrumentos relacionados con las primeras sociedades humanas.

Pero la cuestión fundamental para el músico es saber en qué momento un objeto deja de ser un objeto y se convierte en un instrumento.

Para Lozano, la diferencia no está tanto en la naturaleza del objeto como en el uso que se hace de él, una idea que conecta su trabajo actual con la manera en que las primeras sociedades pudieron relacionarse con los materiales que tenían a su alcance.

La capacidad de sorprender al público está presente en sus espectáculos pero no constituye su finalidad principal, ya que prevalece la intención de "hacer pensar en qué es un objeto, en qué es la música y hasta qué punto somos músicos", ha señalado.

En 'La música antes de la música', esa reflexión se dirige hacia el propio ser humano recordando que aquellas comunidades vivían en un mundo "donde todo estaba por hacer" y, sin embargo, la música ya era una parte estructural de la vida colectiva.

En este sentido, los niños son, para Lozano, quienes mejor conservan esa capacidad de mirar y escuchar sin prejuicios.

"Cuanto más pequeño es el niño, menos le sorprende que una persona como yo se ponga a tocar un ladrillo", ha destacado Lozano matizando que los más pequeños mantienen una relación "muy libre" con los objetos, mientras que los adultos han desarrollado una mirada más crítica.

"El adulto ya tiene su crítica desarrollada", ha apuntado el artista, para quien "somos los adultos los que hemos olvidado escuchar".

Después del espectáculo, el músico espera que algunos espectadores miren de otra manera las piedras, las piñas o cualquier otro objeto que encuentren a su alrededor porque su objetivo es "despertar una curiosidad diferente" y conseguir que el público se fije en las posibilidades sonoras de aquello que normalmente pasa desapercibido.

EFE

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aal/erbq/jlp

(foto)

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