Entra en vigor: a partir del 1 de octubre, la DGT pondrá fin a una excepción histórica y obligará a los taxistas a ponerse el cinturón

El cambio también afecta a los conductores de vehículos de mercancías y los profesores de autoescuela

Taxistas en Madrid. (Violeta Santos Moura/Reuters)
Taxistas en Madrid. (Violeta Santos Moura/Reuters)
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Taxistas, conductores de vehículos de mercancías y profesores de autoescuela estarán obligados, a partir del próximo 1 de octubre, a llevar el cinturón de seguridad cuando circulen por ciudad, una medida que excepcionalmente para estos profesionales había sido opcional durante décadas. El cambio, recogido en el renovado Reglamento General de Circulación de la Dirección General de Tráfico (DGT), fue aprobado el pasado junio. Como explica este organismo: “Se suprimen las exenciones al uso del cinturón de seguridad que existían para conductores de taxi, vehículos de mercancías y vehículos de enseñanza de la conducción. A partir de ahora deberán llevarlo puesto en todo momento”.

La modificación afecta a conductores que durante décadas circularon sin cinturón en determinados recorridos urbanos. La justificación para esta excepción se vinculaba con las continuas entradas y salidas del vehículo, los trayectos breves y el temor a sufrir agresiones o robos dentro del taxi. Ahora, el cambio en la normativa ha sido recibido de forma dispar dentro del colectivo del taxi.

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El presidente del Sindicato del Taxi de Cataluña, Antoni Servós, reconoce que la situación hasta ahora “era una anomalía normativa”, pero destaca que no se habían producido problemas por no llevar cinturón, como recoge la Agencia EFE en un reportaje publicado este sábado. Servós, que conduce un taxi desde 1990, subraya que sus compañeros “son conductores profesionales” y saben que “el cinturón de seguridad es una ventaja a la hora de evitar posibles lesiones”.

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“Ya veremos las multas que nos caen”

Álvaro, otro veterano conductor del sector que espera su turno en una parada de taxis cercana a la plaza Cataluña, admite a EFE que lo complicado será dejar atrás una costumbre de décadas: “Ya veremos las multas que nos caen”, comenta resignado. Las sanciones a las que los taxistas harán frente en caso de infracción serán iguales a las aplicadas durante años al resto de conductores: multa de 200 euros y pérdida de cuatro puntos del carnet.

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La crítica más común entre el colectivo de taxistas está relacionada con el peligro de ser víctimas de agresiones y robos por parte de pasajeros indeseables. Según los taxistas, la dificultad para la movilidad que supone el cinturón no hace más que “aumentar la situación de vulnerabilidad del taxista”, sobre todo durante la madrugada. La diferencia generacional aparece como otro elemento dentro del debate: los taxistas jóvenes suelen mostrarse más predispuestos a utilizar el cinturón que quienes llevan más años en la profesión.

Detalle de un taxi. (Óscar Cañas/Europa Press)
Detalle de un taxi. (Óscar Cañas/Europa Press)

La Dirección General de Tráfico considera que esa excepción ya no tiene sentido en un escenario en el que debe primar la seguridad. “La nueva norma se adapta al cambio de visión de la movilidad que ha tenido lugar en los últimos 20 años, en los que se ha pasado de un enfoque centrado en la carretera y en el vehículo a otro que lo hace en las personas y los entornos urbanos”, comenta el organismo en un comunicado.

Desde el Institut Metropolità del Taxi (IMET) consideran que la seguridad es una “prioridad absoluta” dentro del vehículo, aunque comprenden que, dentro del sector, haya diversidad de opiniones. Para facilitar la adaptación, el IMET aprovechará su canal interno de comunicación para que los más de 14.000 taxistas que operan en el área metropolitana de Barcelona eviten los descuidos ante el cambio de normativa y las consiguientes penalizaciones.

Con información de EFE

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