Las heridas del volcán de La Palma siguen abiertas cinco años después: la isla trata de volver a la normalidad tras la erupción de 2021

Muchas familias que perdieron su casa bajo la lava y la ceniza continúan instaladas en viviendas contenedores, mientras el turismo busca nuevos reclamos asociados al Tajogaite

Varios vehículos circulan por una carretera afectada por la lava del volcán, a 8 de septiembre de 2022, en La Palma. (Kike Rincón/Europa Press)
Varios vehículos circulan por una carretera afectada por la lava del volcán, a 8 de septiembre de 2022, en La Palma. (Kike Rincón/Europa Press)
Guardar

El 19 de septiembre de 2021, en Cumbre Vieja, la tierra se abrió, saliendo de su interior una lengua de lava que transformó por completo el paisaje de la isla de La Palma. A su paso, la colada sepultó hogares, cultivos, carreteras y miles de recuerdos que, cinco años después, los vecinos no han podido recuperar.

Así nació el volcán Tajogaite, que se eleva sobre la isla canaria como una herida abierta de lo que ocurrió aquel día. Unas 7.000 personas tuvieron que abandonar sus casas, a la carrera y llevándose únicamente lo que pudieron en el escaso tiempo que les concedió la lava.

PUBLICIDAD

La erupción del volcán de la Palma a vista de dron

A su paso, aquella lengua que fluyó hasta el océano Atlántico, uniéndose con él en la costa de Tazacorte y ampliando la extensión de la isla, dejó un reguero de destrucción y desolación. La erupción llegó a su fin el 13 de diciembre de ese mismo año y se convirtió en la más larga de La Palma desde que existen registros: 85 días; sin embargo, aunque la Tierra dejase de escupir lava, el infierno no terminó entonces para los vecinos, que cinco años después luchan aún con las secuelas que dejó el volcán, tratando de volver a la normalidad en una isla que ya no es la misma.

Vista de una casa arrasada por la lava en Las Manchas, Los Llanos de Aridane, La Palma. (Kike Rincón/Europa Press)
Vista de una casa arrasada por la lava en Las Manchas, Los Llanos de Aridane, La Palma. (Kike Rincón/Europa Press)

Viviendas sepultadas y un duro golpe para el turismo

Una de las mayores catástrofes que dejó la erupción del Tajogaite fue en las viviendas. Más de 1.600 sufrieron daños, a las que hay que sumar las edificaciones que se ubicaban dentro del perímetro afectado. Para acoger a todas aquellas familias que se habían quedado sin hogar, se instalaron viviendas contenedores que servirían como solución temporal.

PUBLICIDAD

Cinco años después, sin embargo, muchos vecinos continúan habitando cuatro paredes que no sienten como hogar, a la espera de encontrar otro alojamiento definitivo que, sin embargo, no podrá devolverles la pérdida de su hogar sepultado bajo la piedra y la ceniza.

Casas modulares que todavía no habían sido entregadas a los afectados por el volcán de La Palma, a 15 de septiembre de 2022. (Kike Rincón/Europa Press)
Casas modulares que todavía no habían sido entregadas a los afectados por el volcán de La Palma, a 15 de septiembre de 2022. (Kike Rincón/Europa Press)

El turismo también sufrió un duro golpe. En los años posteriores a la erupción volcánica, La Palma tuvo que enfrentarse a las pérdidas millonarias en el ocio y la hostelería. A Puerto Naos, uno de los principales núcleos turísticos, no llegó la lava, pero la emisión de gases tóxicos como el dióxido de carbono provocó restricciones de acceso incluso después de que el desastre se diese por finalizado.

Con el paso del tiempo, la isla ha comenzado a recuperar parte de su actividad, con la llegada de turistas o la apertura de establecimientos. De hecho, ha mejorado la ocupación hotelera, pero el buena parte del sector todavía convive con las consecuencias de aquel 2021.

Carretera afectada por la lava del volcán de Cumbre Vieja, a 8 de septiembre de 2022, en La Palma. (Kike Rincón/Europa Press)
Carretera afectada por la lava del volcán de Cumbre Vieja, a 8 de septiembre de 2022, en La Palma. (Kike Rincón/Europa Press)

La erupción de Cumbre Vieja, sin embargo, abrió una nueva línea de negocio: las visitas turísticas para observar el volcán y sus estragos. En los últimos cinco años, estas rutas se han convertido en el principal reclamo de la isla. De hecho, desde la apertura, se estima que han sido cerca de 190.000 los visitantes, unas cifras que dan una cierta esperanza a una zona que quedó devastada y a la que todavía le queda un largo camino por recorrer en su recuperación.

Turistas caminan por un sendero afectado por la lava del volcán de Tajogaite, en la Sierra de Cumbre Vieja, La Palma. (Kike Rincón/Europa Press)
Turistas caminan por un sendero afectado por la lava del volcán de Tajogaite, en la Sierra de Cumbre Vieja, La Palma. (Kike Rincón/Europa Press)

El legado científico de la erupción del volcán

La erupción de La Palma puso a toda España al corriente de la fuerza imparable de la Tierra, de las secuelas que pueden dejar desastres naturales contra los que no se puede hacer nada más que huir. La prevención y la alerta temprana en estos casos son, sin duda, fundamentales.

Es por ello que tras la creación del volcán Tajogaite el Instituto Geográfico Nacional (IGN) reforzó las capacidades de vigilancia volcánica, investigación y gestión de los peligros geofísicos, pues se puso de manifiesto la necesidad de disponer de redes de observación más densas, automatizadas y capaces de proporcionar información en tiempo casi real.

Una boca eruptiva expulsa lava y piroclastos en la zona de Cabeza de Vaca, a 21 de septiembre de 2021, en La Palma. (Kike Rincón/Europa Press)
Una boca eruptiva expulsa lava y piroclastos en la zona de Cabeza de Vaca, a 21 de septiembre de 2021, en La Palma. (Kike Rincón/Europa Press)

En entorno afectado por la erupción volcánica, además, ha sido objeto de varias investigaciones científicas, como la realizada por diversos organismos españoles y portugueses en la que se identificaron comunidades microbianas que colonizaron los tubos de lava formados tras el desastre del Tajogaite. Esto ofrece un modelo natural para estudiar la posible vida en Marte.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD