Música con tormentas electromagnéticas de Júpiter y con auroras, el viaje de Mateo Mena

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Miguel Álvarez

Redondela (Pontevedra), 1 ago (EFE).- La música se puede hacer con cualquier cosa, como demuestra Mateo Mena en un viaje que lleva a crear melodías con las tormentas electromagnéticas de Júpiter y con las auroras, así como con otros fenómenos atmosféricos de la Tierra con los que propone que la ciencia avance, además de con lo visual, también con el resto de sentidos.

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Mateo Mena (Santiago de Compostela, 1983) es un artista sonoro, afincado en Vigo, que lleva la investigación musical más allá, tras estudiar Composición en el Conservatorio de Vigo, ir al monte, leer libros y pensar en la naturaleza, lo que ha mostrado en Sinsal, el festival con el cartel secreto celebrado en la Illa de San Simón (Redondela, Pontevedra).

"Trabajo haciendo sesiones de escucha y recogiendo sonidos de la atmósfera. Los sonidos electromagnéticos se trasladan por el vacío a través de fotones y tengo una instalación como punto de partida para escuchar el fenómeno de la radio natural, que son los sonidos que producen en la atmósfera", explica a EFE.

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La Tierra "lleva miles de millones de años emitiendo una frecuencia que viene de movimientos de la ionosfera o de tormentas eléctricas", y Mena lo que hace es sintonizarlos y convertirlos en sonidos audibles, con los que luego trabaja.

Lo curioso de todo esto es que estos sonidos se pueden escuchar a la vez en cualquier punto del planeta, lo que constituye una característica única que puede compartir todo el mundo.

Y es que provienen de los tres principales centros mundiales de actividad de tormentas eléctricas: el lago Maracaibo, en Venezuela; la cuenca del Congo, en la República Democrática del Congo; y la base del Himalaya, en Pakistán y La India.

"Es algo muy interesante a nivel filosófico porque en esta época de crisis climática, a través del sonido te puedes relacionar con el clima. Me gusta la frase que dice que escuchar es rozar una atmósfera, porque al final es la atmósfera la que está en contacto con el tímpano y, como una cadena, con el resto de elementos", prosigue.

Su "radio natural" es, según él, "muy fácil de hacer" y permite "estar a la vez escuchando el mismo sonido todo el planeta", lo que pone "en otra perspectiva" sobre lo grande que es la Tierra y sobre la importancia de "sentarse y escuchar".

Todo esto le sirve para hacer música en directo, "solo con estos sonidos" y con un trabajo de conversión de las armonías -también fabrica instrumentos, algunos de piedra-, aunque aclara que no solo lo hace con las tormentas eléctricas, pues también trabaja con las tormentas electromagnéticas de Júpiter y también con las auroras polares.

Para hacer su trabajo, Mateo Mena se encuentra con serias dificultades, pues la actividad humana de instalaciones eléctricas genera frecuencias "más altas que las de la propia Tierra".

Por eso, para hacer sus escuchas ha tenido que recurrir a lugares como el Ártico, pues "en Galicia es complicado por la capilaridad del tendido eléctrico" y apenas ha podido grabar en lugares naturales como O Courel (Lugo), O Invernadoiro (Ourense) o en la Serra do Xurés (Ourense-Portugal).

Sobre esto profundiza con una reflexión frente a la "idea extractivista" que avanza en Galicia, de sacar el máximo rendimiento económico al territorio y que se traduce incluso en proyectos eólicos en áreas protegidas: "Frente a eso, siéntate y escucha", propone.

De hecho, en la demostración realizada en Sinsal se escuchaba, por encima de los sonidos de la actividad atmosférica, un fuerte sonido de tensión eléctrica de cables, que se acoplaba, en "una metáfora de la sociedad extractivista".

Lo que hace con sus planteamientos es precisamente sentarse y escuchar, porque eso también profundiza en su visión científica.

"Donde no llega la ciencia, llega el arte y donde no llega la vista, llega el sonido. Escuchando se puede acceder a una parte muy importante de la naturaleza. Ahora la ciencia está dominada por el ojo, pero creo que tener una visión más completa de la realidad puede ayudar a entender mejor el universo", subraya.

Ahí es donde debe estar situada la raza humana, de la mano del medio ambiente y "en el medio del diálogo entre la atmósfera y el planeta". EFE

(foto)

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