Replantar el fondo marino como método para luchar contra la degradación de los océanos

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Madrid, 26 jul (EFE).- Replantar praderas de posidonia o recuperar arrecifes de coral para preservar los océanos es el objetivo de la restauración y la regeneración marina, métodos con los que los expertos luchan contra la degradación del fondo del mar provocada por la actividad humana y el cambio climático.

El mar "es como una alfombra" en la que "no se ve lo que hay debajo", pero los efectos de esta degradación ya son visibles a simple vista, afirma Clara García Castilla, bióloga marina, técnica de proyectos y buzo profesional de Underwater Gardens International (UGI).

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La pradera de posidonia -una planta marina de hojas alargadas- "va perdiendo densidad, especies, hojas"; los corales "pierden color" porque "se muere el animal y se queda la estructura"; y "las gorgonias están medio muertas, necrosadas o sufriendo episodios de bleaching (blanqueamiento)", explica.

Desde WWF España añaden que además "ha habido un despoblamiento muy importante"; de hecho, según un informe de la ONG, "en los últimos 50 años se ha reducido el tamaño de las poblaciones casi en un 60 %".

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La restauración y la regeneración marina sirven para recuperar estos ecosistemas; en el primer caso, devolviendo una comunidad a un estado conocido y, en el segundo, recuperando las funciones del ecosistema -generar oxígeno o servir de criadero- sin usar necesariamente las especies originales.

Aunque ambas están "todavía en pañales", no dejan de crecer, sostiene José Luis García Varas, responsable del programa de Océanos de WWF, quien subraya que, en el mar, "actuaciones de menor envergadura tienen repercusiones muy importantes" para la recuperación.

"Todo empieza con una evaluación" para ver de dónde proviene la degradación, dice García Castilla desde UGI.

Si hay un "emisario" que vierte aguas fecales, "el primer paso sería gestionarlo, sea poniendo una depuradora, sea haciendo un baipás"; luego se observan las nuevas condiciones del ecosistema para empezar a recuperarlo.

En cualquier caso, "es muy importante hacer un seguimiento" para comprobar que la población "empiece a funcionar por sí misma", señala.

El proyecto Life Ecorest, enfocado en hábitats de profundidad, ha cerrado a la pesca las áreas en las que actúa; unas han quedado de "testigo", sin intervención humana, y en otras se interviene "devolviendo colonias de corales, gorgonias o plumas de mar, hasta un total de 16 especies", detalla García Varas desde WWF.

Fundación Ecomar, que trabaja en la conservación y recuperación de las praderas de posidonia, recoge "fragmentos que se sueltan de la planta" por un ancla o un temporal y los analiza.

"Los que están en buenas condiciones se atan en una estructura que previamente hemos forrado de cera de abeja para no dañar la planta", indica su fundadora y presidenta, Theresa Zabell, "luego los buzos los replantan en el fondo del mar".

 

La sobreexplotación de recursos marinos o la construcción en la costa son algunas de las causas de esta degradación; también la contaminación.

"El 80 % de las basuras marinas vienen del interior", advierte Zabell, por lo que parar esos residuos "en origen" supone eliminar "una huella muy grande".

El aumento de la temperatura del mar y la acidificación del océano provocados por el cambio climático afectan especialmente al Mediterráneo donde, a finales de junio, el agua superó los 26 ºC y llegó a estar 2,6 °C más cálida de lo normal, según la Agencia Estatal de Meteorología.

La restauración y regeneración marina preservan la biodiversidad y protegen las costas amortiguando el impacto de las tormentas, dicen los expertos; asimismo contribuyen a mitigar el cambio climático, ya que los mares y océanos son "el mayor sumidero de carbono" y el mayor productor de oxígeno del planeta, subraya Zabell.

La posidonia, por ejemplo, tiene un "alto valor ecológico" porque su capacidad de capturar y almacenar CO2 es "hasta 17 veces superior" a la de los bosques tropicales y produce "cinco veces más oxígeno", añade.

En este sentido, "invertir en regeneración marina no es solo invertir en el mar, es invertir en resiliencia al cambio climático, es invertir en nuestro futuro", concluye García Castilla. EFE

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