Carlos Hipólito defiende el teatro como símbolo de libertad y reflexión

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Paloma Palomo

Mérida, 24 jul (EFE).- Para Carlos Hipólito, quien esta semana encarna a Dionisio en ‘Bacanal’, el teatro “siempre ha sido y debe ser un espacio de libertad” en el que “el público se mire y reflexione sobre lo que ocurre en su sociedad”.

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Por esta razón, en una entrevista con EFE insiste en que el teatro “tiene que pelear por conseguir mandar mensajes que sean positivos y que sean buenos para todos los espectadores”, al tiempo que deja atrás la censura que, a su juicio, “siempre es un retroceso en todos los sentidos, se mire por donde se mire”, ya que “no tiene ningún posible aspecto positivo”.

“La censura supone querer imponer el criterio que uno tiene al de los demás y eso se llama fascismo. La censura siempre es negativa, siempre y es algo contra lo que yo desde luego estoy”, recalca.

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En ‘Bacanal’, que se representa estos días en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, los personajes luchan contra la prohibición de sus ritos por parte del poder romano.

Aunque no logran su cometido, Hipólito asegura que “hay que pelear para conseguir que esa tiranía desaparezca” y puntualiza que en la actualidad se vive “una situación de retroceso en cuanto a libertades y derechos adquiridos” debido a “tanto fascista disfrazado de demócrata” que impone “las cosas que están mal”.

Ante esto, el actor denuncia que “España tiene algo pendiente, una segunda transición que no se hizo”, y compara la experiencia de otras dictaduras que sí lo hicieron, pues en este país “han estado agazapados ahí todos los partidarios de la terrorífica dictadura franquista que tuvimos durante 40 años”.

“Con el tiempo y con esta especie de ola conservadora que invade el mundo de nuevo, están saliendo a relucir todas esas ideas y todos esos deseos añorados por las dictaduras y por las prohibiciones y por todos esos regímenes totalitarios”, advierte el actor.

Estas declaraciones cobran una significación especial en pleno aniversario del estallido de la Guerra Civil Española (1936-1939) y el debate sobre la memoria histórica

El actor califica de "terrible" que en España "haya estadísticas que digan que hay jóvenes que creen que en la Guerra Civil se vivía mejor". A su parecer, “lo único que significa es que tienen falta de información”, de lo que se aprovechan los “mensajes populistas”.

“No saben la cantidad de sentencias de muerte que firmó Franco, no saben la cantidad de gente que fue machacada sistemáticamente durante 40 años”, recalca.

En este sentido, plantea que España debería seguir el ejemplo de Alemania y “condenar de una manera muy clara todo lo que signifique poner en alza y valorar todos esos principios fascistas que fundamentaron la dictadura de Franco”.

El intérprete traslada esta reflexión sobre la opresión al escenario en el que da vida al dios griego del frenesí, la fertilidad y el disfrute.

Su personaje “se presenta en la obra como una vieja celebridad olvidada, amargada y resentida" tras haber quedado relegada a un segundo plano, dice el actor.

Sin embargo, el reencuentro con Baco “le devuelve la energía y la vitalidad y las ganas de divertirse que había perdido”.

Más allá de la trama, Hipólito señala que la producción propone al espectador "recuperar el disfrute y no autolimitarnos" en una sociedad en la que "prácticamente todas las religiones convierten en pecado todo lo que es disfrute".

Frente a esta castración moral, la obra apela a la resistencia a través del propio cuerpo.

“El movimiento se asocia con la libertad, la aceptación de nuestro propio cuerpo, de sus necesidades y de sus posibilidades de conexión con los demás”, indica

Como pilar esencial de esta búsqueda de libertad, Bacanal sitúa a la mujer en el centro como motor imprescindible para que la sociedad pueda avanzar.

Se trata de un paralelismo que Hipólito aplaude y recuerda palabras de su personaje en el espectáculo.

“Nuestros gobernantes podrán prohibir nuestros ritos, pero en el futuro, más allá del tiempo, siempre habrá Bacantes, Ménades, mujeres salvajes dispuestas a romper la norma y a no permitir que nadie marque el ritmo de su libertad”.

Concebida como una especie de “homenaje a todas las mujeres que lucharon por la libertad”, el actor asegura que público “se va a llevar un impacto estético y visual enorme”, además de sentirse “más feliz” ante un espectáculo “conmovedor” que cuestionará “para qué sirve el teatro finalmente”, ya que no podemos olvidar “que está en peligro nuestra libertad”. EFE

pmp/cgr/aam

(foto) (vídeo)

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